Develan busto de Manuel Gamio en centenario del Templo Mayor

jueves, 18 de diciembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Este jueves el Templo Mayor se engalanó con las actividades por su centenario de descubrimiento, que incluyó la inauguración de una exposición y la develación del busto del arqueólogo y antropólogo Manuel Gamio, quien inició la investigación de ese espacio hace un siglo. La muestra se titula 100 años del Templo Mayor. Historia de un descubrimiento y fue inaugurada por María Teresa Franco, titular del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien también develó el busto en bronce de Manuel Gamio, obra del artista Sergio Peraza Ávila. Al acto acudieron la cronista Ángeles González Gamio (nieta del arqueólogo homenajeado), Carlos Javier González, director de dicho museo, y Eduardo Matos Moctezuma, investigador emérito del INAH. Al recorrer 100 años del Templo Mayor. Historia de un descubrimiento, los visitantes se encontraran con imágenes, objetos y documentación que les servirá para recrear gran parte del Templo Mayor, como la cabeza de diorita de la diosa Coyolxauhqui, hallada en el siglo XIX. También podrán observar planos del siglo XVI del Archivo General de Indias (Sevilla, España) que representan la Plaza Central de la Ciudad de México y el área que ocupaba el templo; un fragmento de banqueta policroma con guerreros en procesión en relieve --estudiada por Hermann Beyer, especialista alemán--, quien tituló a esta pieza “La procesión de los señores”, así como objetos personales de Manuel Gamio. Franco explicó que “algunos documentos que esta muestra permiten corroborar que, entre el 6 y 16 de mayo de 1914, Gamio identificó los primeros vestigios del principal templo del recinto sagrado tenochca. Iniciaba con ello un trabajo que hoy continúa y que forma parte medular de las tareas del INAH”. Eduardo Matos destacó que con esa muestra se conmemoran tres cosas: el hallazgo de Gamio de los primeros vestigios del Templo Mayor hace 100 años, la continuación de los trabajos en este recinto sagrado a través del proyecto de investigación que inició en 1978 con el descubrimiento del monolito de la Coyolxauhqui, y el 75 aniversario del INAH, que rinde homenaje a esta figura central de la arqueología y la antropología. Un poco de historia… En 1914, con motivo de la demolición de una casa que ocupaba el predio en la esquina de las calles de Santa Teresa (hoy Guatemala) y Seminario (que ya no existe como tal), en el costado oriente de la Catedral Metropolitana, afloraron vestigios prehispánicos que parecían corresponder a una construcción importante. Según cuentan los colonos del Centro Histórico, fue durante trabajos por parte de empleados de la extinta Luz y Fuerza del Centro que en esa esquina se encontraron figuras de diversos tamaños de hasta unos treinta centímetros de altura hechas de oro puro, aunque la versión oficial habla de restos de cráneos con piedra y otros objetos tallados en piedra. El lugar se conservó como zona arqueológica y años después se construyó un pequeño museo etnográfico. En los años cincuenta se colocó una maqueta hipotética del Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan que se mantuvo durante muchos años, hasta que en 1978, con el hallazgo del monolito de la diosa Coyolxauhqui, comenzó la gran excavación del Templo Mayor, entre 1978 y 1982, realizada por el INAH.

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