Una subida al cielo

martes, 11 de febrero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Amable lector de la presente: mucho antes de ser apreciado, mucho antes de ser visto como auxiliar de los dioses, mucho antes de ser representado en las obras de arte, por cientos y cientos de años fue visto y codiciado, valorado y empleado como comida… como lo confirma el precipicio escarpado de Salutré, en Francia, donde se encontraron huesos de mamut, cráneos de los osos de las cavernas y, sobre todo huesos de caballos, que en algunos sitios formaban varios metros de altura, muchos de ellos quebrados y partidos por la mitad y otros chamuscados… indicios todos, según los arqueólogos, que muestran y demuestran que el hombre primitivo había asustado, perseguido manadas de caballos hasta el despeñadero y los había obligado a caer en el vacío una vez y otra… para utilizar su carne como alimento. Lo anterior confirma lo que han dicho estudiosos del tema, que las pinturas rupestres de animales en las cavernas, entre las que se encuentran las de los caballos, no fueron hechas por nuestros antepasados porque simplemente los admiraran, como simple expresión estética, sino que obedecían a rituales mágicos, religiosos que favorecieran su caza… para después comérselos. ¿Por qué y cómo se fue dando ese gigantesco paso, el del que el caballo pasara a ser, de alimento, a un signo celeste, del zodiaco Chino, y enlazara con la astrología y los horóscopos? Autores hay que así lo explican: que efectivamente, primero se persiguió y cazó al caballo como alimento; después se le persiguió y capturó para domesticarlo y servirse del mismo, de su fuerza y velocidad… lo que ocurrió en diversos lugares de la Tierra y por diversos grupos humanos… grupos en los que desempeñó importantes e incluso determinantes papeles relacionados con la economía y el poder, así como con lo religioso y lo social incluso. Explicado de este modo, en gran medida, el aprecio del hombre por el caballo, hay que añadir que la imaginación humana hizo el resto. Como era el animal más brioso, fuerte y veloz que el hombre tenía a su disposición, pensó que igualmente los dioses disponían de un animal semejante, pero más brioso, fuerte y veloz, de ahí a ponerlo en el cielo y asociarlo a la astrología y los horóscopos fue cuestión de tiempo, más imaginación y fantasía, dos elementos que le sobran al humano para explicarse muchas cosas que no entiende… ¿o no es así, amable lector de la presente? Esclarecida de este modo la subida al cielo del caballo, le parece a este servidor de usted, mi estimado, no tanto ingenuo y peregrino el entusiasmo y optimismo expresado en sus cartas por Juan Curioso y Juan Cama León, con cuyas firmas aparecieron en este buzón, entusiasmo y optimismo debido a que el signo del caballo, según el calendario chino, va a ser el que va a influir a todo este año del 2014. Ingenuos o peregrinos me parecen su entusiasmo y optimismo, porque ambos no tiene en cuenta para nada que si bien, según el simbolismo atribuido a los animales, entre los que va el del caballo, tanto por la magia, la astrología y los sueños, el caballo, por su figura elegante y atractiva, por su belleza en sí, su fuerza, ímpetu y velocidad representa el ansia de libertad, cuando es libre, del propio humano; cuando domado, por su velocidad y lealtad a su amo y otros muchos servicios que presta al mismo, puede ser emblema de otras muchas cualidades positivas para el hombre. Pero ahí no para su simbolismo, que es muy complejo y no bien determinando, pues también lo es de los instintos, de los deseos exaltados poco o nada controlados por el alma, por el espíritu y, la psicología, el soñar con la imagen del caballo, lo asocia con los de impulsos irreflexivos, contrarios a la razón a la inteligencia, así, en varios pueblos, los ingleses y germanos, en sus mitologías, el caballo podía ser representante de la vida y de la muerte, según fuera blanco o negro, y en la mitología grecorromana, era también el encargado de llevar el alma de los muertos al infierno. Por esas ambivalencias, y que el signo zodiacal chino del caballo de madera será el que tendrá bajo su influencia a este año, servidor de usted, amable lector de la presente, se considera autorizado a advertirle que tenga mucho cuidado, pues este 2014 puede resultar tan engañoso, siniestro y trágico como el caballo de Troya, o ser tan risible como Clavileño, el caballo de madera con el que Don Quijote creyó posible llegar a las estrellas, o ser como los caballos de madera de un tiovivo, que nada más sirven para dar vueltas y vueltas sobre un mismo punto, como si fueran burros de noria. Con el debido respeto y consideración que se merece. JUAN ASTRÓLOGO

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