Ladrona de libros: Una muerte en cada historia

martes, 4 de febrero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Desde un principio se nos advierte: La muerte es la única verdad inevitable. Así pues, podemos esperar que todos los protagonistas de una historia terminen igual. Nuestra protagonista, una combativa niña llamada Liesel (Sophie Nelisse), tendrá entonces el mismo fin... La pregunta es ¿cuándo? Mientras eso ocurre, Ladrona de libros (The Book Thief, EU-2013) nos cuenta las vicisitudes de Liesel, arrebatada de los brazos de sus padres (comunistas perseguidos por el régimen nazi) y enviada junto con su hermano a una pareja entrada en años: una lavandera llamada Rosa (Emily Watson) y un pintor de brocha gorda de nombre Hans (Geoffrey Rush). Desafortunadamente, el pequeño hermano muere en el camino. En un principio, Liesel encuentra resistencia de Rosa, debido al carácter impetuoso de la chica y el duro carácter de la madrastra; sin mencionar el mal rato que sus compañeros de escuela le harán pasar por ser la “nueva”. La inquieta Liesel halla tres aliados para sobrellevar su vida: Rudy (Brian Percival), su vecino, quien no pierde la oportunidad de pedirle un beso; Max (Ben Schnetzer), el hijo de un amigo judío de Hans, y la esposa del alcalde de la ciudad (Sandra Nedeleff) quien le da acceso a su biblioteca. La cinta, por momentos un poco lenta en cuanto a desarrollo, contiene un mensaje hermoso para quienes gustan de consumir historias que se construyen por medio de la palabra: la resignificación del mundo a través de la palabra es enriquecedor para el alma; por otro lado, en situaciones dictatoriales y de guerra, como en las que vive Liesel, se vuelve soportable. Es a través de la palabra como el mundo adquiere sentido. Hermosa, profunda y hasta cierto punto aterradora, sobre todo porque el fantasma de la guerra y la discriminación nazi se hacen presentes, Ladrona de libros es digna de verse cuando se busca otra opción a cualquier cinta comercial, con todo y que por momentos pareciera no saber a dónde ir.

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