Nebraska: ¿Vivir para nosotros o vivir para los otros?

martes, 11 de marzo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- En un mundo donde estar viejo es algo poco deseable, la cinta Nebraska de Alexander Payne, nos muestra que los viejos tienen mucho que enseñar a los que no pertenecemos a este sector demográfico. Nebraska no trata de un grupo de ancianos dando lecciones de vida, sino de un un matrimonio, Woody (Bruce Dern) y Kate (June Squibb), cuyas decisiones de vida parecen aterradoras para sus hijos David (Will Forte) y Ross (Bob Oderkirk). Woody parece estar perdiendo la cordura; ha salido de casa de manera constante, su familia piensa que es para salir a beber a escondidas, pero en realidad tiene un objetivo secreto: ir a Lincon, Nebraska, a cobrar un premio de un millón de dólares que le llegó por correo. ) David trata de disuadirlo, pero su padre parece estar fuera de sí. Entonces lo acompaña en este viaje sin sentido y en blanco y negro, sólo para darle gusto. En el camino pasarán por el pueblo natal de Woody, donde éste se reencontrará con sus hermanos, todos de la tercera edad. Los acontecimientos tienen más impacto en David que en su propio padre. El paisaje en blanco y negro de Nebraska es estéticamente fabuloso, pero luce como una fotografía vieja en donde prácticamente todo lo que hay en ella ha dejado de existir. Es en este contexto en el que vemos las desgracias de esta generación de viejos en un pueblo pequeño de Estados Unidos, calamidades que son fácilmente reconocibles en adultos de cualquier generación. Lo que estremece de este asunto es que los personajes que vemos en pantalla no tendrán una segunda oportunidad. Nebraska parece llevarnos hacia un drama devastador. Sin embargo, David encuentra una solución más dulce a los sin sabores de la vida; solución que resulta sumamente satisfactoria, donde Payne parece encontrar esperanza en la cotidianidad.

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