"¿Qué pasa con la economía?"

martes, 22 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Confusos congéneres vivientes: desde hace un siglo y pico veo y compruebo con estupor que viven y perviven en un dramático laberinto económico, confundidos y perdidos en las diversas escuelas y teorías de la presumida ciencia económica que, como el bosque no deja ver el árbol, no les deja ver la realidad de esa presunta ciencia que intenta encontrar la realidad donde no está… pues si la verdad es que la producción de bienes para satisfacer las necesidades humanas más variadas: comida, vestidos, alojamiento, educación, ocio, etcétera, es social, la pregunta obligada que debe hacerse a esa presumida ciencia es la siguiente: si esos bienes son producidos socialmente, si son debidos a las diferentes colaboraciones existentes entre los individuos, a la cooperación establecida entre las personas, esos bienes producidos socialmente, insisto, ¿se reparten de una manera justa y equitativa? ¿Corresponden a una distribución también social? Perdón, estimados lectores de la presente: se me había olvidado decirles que en vida fui y en muerto soy enemigo de las abstracciones de los economistas, mismas que, como todas, pueden olvidar la realidad. Su servidor sigue apegado a la idea de que “no hay riqueza, sino vida”. El paciente lector que me siga hasta el final de la presente, tendrá elementos suficientes para juzgar si estuve y estoy en lo cierto o no. Sigamos. Tal como este servidor ve a la economía, en lo oficial y lo académico en general, más que buscar la verdad y atenerse a la misma, lo que hacen es implantar principios que en muchísimos casos para nada toman en cuenta al hombre, el autor de la economía… y el Creador de los hombres no ha querido que los asuntos humanos se regulasen por la balanza de los intereses, sino por la balanza de la justicia, y ahí está el detalle, como diría el famoso cómico mexicano, pues como dijo el poeta inglés Pope, por su parte, un hombre honrado es una de las mejores obras de Dios y también algo inusitado, ya se sabe, por aquello del pecado original… por lo que en el término de justicia incluyo el amor del que cada hombre es deudor a los otros hombres… si creen que soy idealista o contradictorio, está bien, pero antes de juzgarme pido que honestamente se analicen y estudien a los humanos que les rodean… por mi parte, a diferencia de tantos economistas que no tienen en cuenta la honradez y el amor, considero que ambas son indispensables a la economía, pues sin ellas no es nada, pues como dice la Biblia: “el hombre no ha sido hecho en función del sábado, sino el sábado en función del hombre”. Por todo lo anterior, considero nefasta la idea siguiente que manejan tantos economistas de que eso de la honradez y el amor son conceptos de valor que poco o nada tienen que ver con su ciencia… y con su conciencia… donde priva la libre competencia… por lo que considero igualmente que es evidente y necesario recomendar e infundir a los estudiantes de economía y muy en especial a los que manejan en la realidad la economía en sus países y en el mundo, fomentar, digo, en todos ellos la inclusión de esos valores de la honradez y el amor en la enseñanza y ejercicio de la economía… ya que sin ellos el trabajo de los más fácilmente será… ¡y lo ha sido y es no pocas veces!... un esquilmo, un conseguir beneficios a costillas de otros… ustedes, mis estimados, dirán si no ocurre así en casos con el trabajo y los salarios, pues como dijo T. Jefferson, “el dinero y no la moral es el gran principio de las sociedades mercantiles”. Ustedes, estimados lectores, dirán si no ha sido así en el pasado, y si no es igual en esa sociedad global en la que se mueven, si en ella se cumple o no con lo siguiente, que este servidor, al contrario de muchos economistas, piensa que es lo más conveniente para la buena marcha de toda sociedad: que lo importante no es en qué medida se fabrican, se producen bienes o el cómo o dónde se venden, sino el uso que se hace de esos bienes producidos socialmente y cómo se reparten el dinero obtenido de su venta… pues puede suceder que 20, cien o más personas trabajen para la producción de los mismos… para que una sola los emplee en personal beneficio. Pregunto: ¿cuál de las dos situaciones prevale en la globalidad en la que respiran? No se equivoquen, su servidor en modo alguno pretende que los ricos sean despojados de sus propiedades en favor de los pobres. Nada de eso. Lo único que desea es que se reconozca que el rico no tenga derechos a la propiedad del pobre… que muchas veces lo único que posee es su fuerza de trabajo. Y recuerden que dije que “gobierno y cooperación son en todas cosas leyes de vida, y la anarquía y la competencia las leyes de la muerte”. Si a algún estimado lector no le quedó clara la exposición de mi ideario en la presente, puede acudir a mi obra ECONOMÍA POLÍTICA para despejar dudas y aclarar ideas. Deseándoles el mayor de los éxitos en la creación de una sociedad que tenga por bases la justicia y el amor, con un respetuoso adiós. JOHN RUSKIN

Comentarios