Testosterona, nueva obra de Sabina Berman

martes, 8 de abril de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- ¿Hasta dónde la lucha por ocupar puestos directivos de alto nivel exige la masculinización de las mujeres? ¿Es la femineidad una contraindicación para la obtención del poder? Estos son algunos planteamientos que pueden deducirse de Testosterona, la más reciente obra de Sabina Berman, estrenada hace poco en el Foro Cultural Chapultepec. César Évora y Verónica Merchant (Antonio y Magdalena) son los protagonistas de esta historia. Él es el afamado director de un prestigiado periódico, quien le ha propuesto a ella, su subdirectora de contenidos, la posibilidad de ocupar su lugar ante su eminente y obligado retiro. Las acciones ocurren en el piso 23 de un rascacielos, donde la noche del 24 de diciembre, Miki (como indulgentemente la llama Antonio) regresa de comprar los regalos de navidad para la familia de su jefe. Ella es una mujer empática con el personal a su cargo, sensible y condescendiente, cualidades que, a decir de su director, la ponen en desventaja frente a su único competidor, el subdirector de información. En un tono de comedia, los diálogos entre jefe y subalterna se van desarrollando entre confesiones de aspectos de sus respectivas vidas personales que nunca compartieron a lo largo de 20 años de trabajo conjunto, coqueteos, insinuaciones y, finalmente, un encuentro sexual. El trasfondo es la lucha entre hombres y mujeres por ocupar altos puestos directivos y los costos que esto implica: el abandono de la familia y de la vida personal para, un día, encontrarse frente a una grave enfermedad que obliga al retiro y a la pérdida de los privilegios proporcionados por la posición profesional. Para las mujeres, la pérdida de la posibilidad de tener una relación estable, tener hijos, casarse o, simplemente, tener una vida social fuera del trabajo y las obligaciones profesionales. Quizá la única opción es tener algo de sexo casual los fines de semana. “Los periódicos son el cuarto poder hoy en día. Los personajes hablan con naturalidad de la sexualidad, el poder; creo que se ha visto poco en el teatro este tipo de pasión que pasa también por el intelecto, el cuerpo y las hormonas”, comenta respecto del contexto de su obra Sabina Berman. Sin embargo –aclara la autora-- no se trata de un enfrentamiento entre géneros, “es una conversación en la que un personaje le cambia la química al otro y viceversa”. Inteligencia, testosterona, poder, sentimiento y ambición se mezclan a través de diálogos inteligentes en los que no hay vencedor ni vencido, sino simplemente una reflexión crítica y divertida en torno a lo que un hombre y una mujer pueden ser capaces de hacer para alcanzar un puesto directivo, aun a costa de su individualidad y de su libertad. Sabina Berman plantea una serie de preguntas tratando de alejarse de los juicios de valor o de las moralejas. Se trata de circunstancias cada vez más frecuentes en los medios empresariales y de alta dirección donde cada uno de los involucrados debe decidir sobre sus prioridades en la vida, así como los costos y beneficios de esta decisión. A través de la dirección escénica, Sabina saca lo mejor de estos dos experimentados histriones, de manera particular en el caso de César Évora, conocido más como actor de telenovelas, pero que muestra una gran solvencia escénica en su interpretación de este rudo director de un periódico, excorresponsal de guerra que ahora debe enfrentar la batalla contra el cáncer, el retiro y la vejez. Testosterona, escrita y dirigida por Sabina Berman, con producción de Isabell Tardan y escenografía de Phillipe Amand, realizada con el estímulo fiscal Efiteatro, se presenta en el Foro Cultural Chapultepec, en una temporada que concluirá el 15 de junio con funciones los viernes a las 21:00, sábados a las 18:00 y 20:30 y domingos a las 18:00 horas.

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