"Púrpura Pansa", textiles y cerámica a precio justo

miércoles, 28 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Después de que nació su hija, la diseñadora de modas Emilienne Limón sintió que debía hacer algo menos frívolo que diseñar y supervisar vestuarios para shootings de moda. “Yo venía de ser mamá; había dejado de trabajar. Esos primeros años fueron súper intensos, así que quería empezar un nuevo proyecto. Ya no podría hacer vestuario por falta de tiempo, pero también lo comencé a ver como una actividad muy vacía. En ese sentido quería un proyecto del que me sintiera orgullosa y que le dejara algo más a mi hija”, comenta Emilienne. Así pues, mientras desayunaba con su amiga, la ceramista Isadora Cuéllar, casi de la nada, una gran idea apareció: “Las dos teníamos experiencia trabajando con artesanos, cada quien en su campo; yo ya había estado trabajando con textil con un amigo indígena que tiene un grupo de familiares que tenían un telar. Y yo le pedía piezas para venderlas, durante los primeros meses que nació mi hija. “A Isadora y a mí se nos ocurrió juntar esfuerzos; ella acababa de pasar por un periodo difícil, así que también necesitaba algo nuevo”, nos dice Emilienne. Y así, sin dificultades, como surgen todas las cosas buenas, nació “Púrpura Pansa”, proyecto que ya lleva un año de vida. La misión de este proyecto es el rescate y salvaguarda de las técnicas artesanales tradicionales en textil y cerámica, por medio de capacitaciones en diseño y la comercialización de dichos productos de manera justa. “Púrpura Pansa” posee cuatro línas de trabajo. La primera tiene que ver con la enseñanza a artesanos. “Púrpura Pansa” les brinda herramientas e ideas para que puedan desarrollar nuevos productos con las técnicas que ellos han utilizado por siglos. La segunda tiene que ver con traer a los artesanos hacia áreas urbanas para que puedan enseñar sus oficios. Las tercera y cuarta partes están relacionadas con el diseño y la venta de los productos. Por un lado, “Púrpura Pansa” cura las piezas de los artesanos con los que trabaja, es decir: escoge lo que ya tienen hecho para incorporarlo a su catálogo. Y por otro lado, diseñan piezas nuevas con base en las técnicas de los artistas, para su propia línea de productos. Existen otros proyectos de rescate y de venta; sin embargo, comenta Emilienne, “unos contemplan sólo la vertiente de la educación y otros sólo el diseño y la venta. Nosotros hacemos esas dos en un solo proyecto.”   Rescatando el color púrpura --¿Por qué el nombre? --“Púrpura Pansa” es una variedad de caracol que tiene un tinte morado, es un caracol que se usaba hace siglos y que está en peligro de extinción. Sólo se da en una parte de la Costa Chica de Guerrero, México, y en una parte de Centroamérica. De igual manera, las técnicas con las que el proyecto “Púrpura Pansa” trabaja están en peligro de extinción: “Son técnicas que se van a perder, como no son comerciales se dejan de practicar en los lugares de origen. Creemos que estos procesos son mucho más sustentables y viables que los modos de producción que usamos ahorita”, concluye Emilienne. La parte del proyecto de “Púrpura Pansa” que tiene que ver con los talleres y los cursos impartidos por artesanos intenta, más que nada, “concientizar a la gente sobre la complejidad de estas técnicas”. Por lo mismo, encontrar un público que pague un precio justo por las artesanías puede ser difícil de hallar. “Hemos hecho mucha sinergia con el Museo Nacional de Culturas Populares que está en Coyoacán, para vender al público y también para los talleres. Resulta una bronca encontrar el bazar ideal con el público ideal. “Por ejemplo, hay bazares de diseño mexicano dirigidos a un público joven que busca piezas más cercanas a lo contemporáneo que a lo tradicional; es público que no quiere gastar mucho, quieren una taza de 150 pesos, o una playera de 250”, argumenta Emilienne. Pero aquí es donde entra la función de los talleres que imparten: “Nadie se va a poner a hacer telar de cintura si no es su cultura; pero darse cuenta del trabajo que es conlleva a revalorar. Cuando yo tomé el de taller, dije: ‘Lo que me cobran por un tapete no es nada’… En tres días avancé como tres centímetros, o sea, en seis horas. Los que saben avanzan mucho más rápido, pero a lo que voy es que luego de ver el esfuerzo ya no se te hace tan caro. “Por ejemplo, dibujar en telar no es tan fácil, hay que conceptualizar qué es lo que quieres dibujar. Es bastante complejo. Entonces no sólo es aprender la técnica, sino revalorizarla”, concluye la diseñadora. Por ahora, “Púrpura Pansa” no cuenta con página web, pero se puede visitar su página de Facebook para enterarse de sus actividades.