"Sobre el mal" (1 de 3)

miércoles, 28 de mayo de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Respetados lectores de la presente: ustedes dirán si es o no así, pero servidor piensa que, por todos los medios a su alcance, que no son pocos, diversos grupos con el poder de decisión en sus manos, nos han estado vendiendo y sigue haciéndolo la idea de que se vive en el mejor de los mundos posibles… ¡ay, doctor Panglos!... pues es un mundo bueno por su concepción de la libertad y por estar abierto a toda clase de posibilidades para los sujetos con espíritu emprendedor; un mundo que si no es perfecto puede mejorar… ¿Y cuál es la realidad?... que todo ese optimismo no puede tapar ni callar la presencia del miedo en los que lo habitan por la presencia que hay en el mismo del mal, de la impunidad, que con su realidad de no castigar la culpa, a los culpables, en no pocos casos, legitima y hasta justifica ese mal, al miedo y hasta a la misma violencia… situación que, desde hace siglos, llevó y sigue llevando a los humanos a que o a quien se debe ese mal. Para los cristianos, que no hay que olvidar es la religión que en gran medida ha sido la formadora y regidora de la cultura occidental… cultura que en estos nuestros días mayormente organiza y dirige la globalidad en la que nos movemos… la respuesta ha sido fácil: El mal existe porque existe el diablo, que tienta, pervierte y pierde a la humana criatura… y también a la inclinación al mal por parte de los humanos debido a que han y son engendrados  en pecado… eso dicen… sin caer en la cuenta que con esa respuesta ponen en entredicho, aunque sea inconscientemente, su idea de un Dios único y omnipotente, creador de todo lo que hay así en el cielo como en la Tierra… Con lo cual, de alguna manera, lleva a admitir que Dios, por razón que está fuera de nuestro entender, también es creador del mal… idea que, hay que admitir, no concuerda con un Dios único, todopoderoso y creador de todo… y por añadidura, de un infinito amor por todo lo que ha creado… y en especial de la criatura humana… si es todopoderoso, si lo sabe todo del pasado, del presente y del futuro… ¿cómo cometió el error de crear amorosamente a criatura que Él sabía ya que se le iban a rebelar posteriormente… rebelión que obligaría a castigarlos con eternos y horribles castigos en el Infierno?... todo eso va contra su omnipotencia, su omnisciencia, su sentido de justicia y contra su infinito amor por todo lo creado… ¿o no es así, mis estimados lectores? Aquí será bueno recordar que si bien los antiguos pensadores de la Civilización Occidental, los griegos y los romanos, no teniendo tan clara la idea de Dios, no dejaron por eso de preocuparse de quien había creado el universo y de la existencia del mal en el mismo y algunos, como Epicuro, llegaron a la conclusión de que los dioses no se preocupaban por el mundo y menos se ocupaban de la humanidad y su problemática vida. Ellos, los dioses, no habían creado al mundo… ¿por qué y para qué?... por bondad, respondió Platón… pero hay tanto mal en él que si ellos lo hubieran creado por amor… se equivocaron… son tontos… y si ellos permiten voluntariamente el mal, son malos, por lo que es lógico pensar que ellos no lo han creado, pues unos seres puros, perfectos y felices por naturaleza, no pudieron crear un mundo impuro, de pecado y lleno de maldad y de indiferencia por el dolor, la angustia y el miedo de tantos y tantos de quienes lo habitan. Esa no fue una idea gratuita, sino consecuencia de profundas meditaciones, como las de Epicuro, que llegó con ellas a una pregunta que todavía no ha podido ser respondida, resuelta lógicamente. Aquí la recordamos: o bien los dioses quieren suprimir el mal y no pueden, o lo quieren y no lo hacen, o ni lo quieren ni lo pueden. Si lo quieren y no pueden, son impotentes, lo que no es propio de los dioses… si lo pueden y no quieren… eso no habla bien de su moral, de su ética… y si no lo pueden ni quieren,… son a la vez impotentes e inmorales… lo que no es propio de los seres puros, perfectos, felices y plenos de amor por lo crean, como se supone que son todas las divinidades hacedoras del universo. Llegado a este punto, tengo que confesar que, como buen creyente católico, me inquieta y temo por mi alma, que puede ser condenada a todos los terroríficos y eternos tormentos del Infierno por falta de fe, una de las virtudes teologales… y todas necesarias para la salvación… pues mi razón, privada de la gracia, don sobrenatural concedida por Dios gratuitamente a la criatura humana para ayudarla a conseguir la Vida Eterna… mi razón, repito, insiste y persiste en hacerme estar de parte de los que respondieron negativamente a Platón cuando dijo que los dioses había creado al mundo por bondad, por amor a lo que iban creando… pues no puedo negarme a reconocer la existencia del mal que a tantos y tantos afecta en este mundo. Sigo inquiriendo, investigando por qué existe el mal y en próxima carta a este buzón les daré cuenta del resultado. Que Dios sea con ustedes, respetados lectores.

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