Celebran 80 años del Palacio de Bellas Artes

viernes, 20 de junio de 2014
MÉXICO D.F. (apro).- Con la charla “El Palacio en las artes visuales” iniciaron las actividades con motivo del 80 aniversario del Palacio de Bellas Artes y que se prolongarán por lo que resta del año. El pasado jueves 12 de junio en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio se dieron cita Ana Garduño y Dafne Cruz Porchini, quienes hicieron una cronología histórica del Palacio de mármol y del Museo Nacional de Artes Plásticas. También estuvieron María Cristina García Cepeda, directora general del INBA, y el arquitecto y artista visual Fernando González Gortázar, quien hizo una revisión sobre el significado de las artes visuales en este edificio ubicado en la avenida Juárez, en el centro del Distrito Federal. Y sobre el recinto dijo: “Se ha metido en el corazón de todos los habitantes de la Ciudad de México, que es amable y que dan ganas de abrazarlo.” De acuerdo con un comunicado del INBA, el arquitecto –quien actualmente expone en el Museo de Arte Moderno “Resumen del fuego”, con su principal obra escultórica y arquitectónica-- narró que después de mirar el palacio por fuera en su niñez en constantes viajes familiares a la capital, lo pudo conocer hasta la adolescencia y quedó impresionado por los enormes murales de los grandes pintores mexicanos, algunos de los cuales, consideró, son grandes obras maestras del arte universal. El también escultor y escritor mexicano hizo un repaso por los murales de Orozco, Rivera, Tamayo, Siqueiros y González Camarena, así como de un ofrecimiento a Francisco Toledo que no se concretó. “Para mí, estos murales son la primera gran presencia de las artes visuales en el Museo del Palacio de Bellas Artes”, externó. Sobre las exposiciones que lo han marcado, comentó que “han sido centrales para mi desarrollo personal, como en 1990, una gran muestra de Pedro Coronel, de la que se ocuparon todos los críticos de arte de país, y la cual me parece el ejemplo de la perfecta conjunción de la tradición del arte revolucionario y un discurso plástico que era novedoso y noble”. González Gortázar recordó que en 1968, con motivo de las Olimpiadas, Jorge Hernández Campos organizó la “Exposición Solar”, que despertó la crítica de “vanidosos no invitados” porque se le dio a la acuarela una condición de género y no de técnica. Algunos de los inconformes eran del movimiento de ruptura. De ahí surgieron, según el autor, las exposiciones del “Salón Independiente”, con artistas alejados de la línea oficial que crearon la muestra de 17 artistas participantes en la llamada Ruta de la Amistad. Mencionó, asimismo, una exposición de Remedios Varo, a un año de su fallecimiento, la cual calificó de “una maravillosa sorpresa” de una artista “descomunalmente grande”. Se refirió a otras exposiciones de Julio Ruelas, Vicente Rojo y una de Juan Soriano (en las escalinatas), “con cerámicas absolutamente magistrales que me conmovieron enormemente”. También se refirió a Angelina Beloff, Chucho Reyes, la fotográfica de Juan Rulfo, Luis Barragán, Helguera (el de los cromos para calendarios), Ángela Gurría y muchos otros. El arquitecto y artista visual Fernando González Gortázar comentó que hay un asunto pendiente de investigación y ese ha sido la presencia de las diversas escenografías en el Palacio de Bellas Artes. Recordó que en 1942, el Museo Metropolitano de Nueva Cork (MET, por sus siglas en inglés), preparaba el estreno del ballet Aleko con música de Chaikovski, pero por problemas laborales de los empleados fue finalmente estrenada en el Palacio de Bellas Artes. “La escenografía y vestuario la hizo el mismísimo Marc Chagall, quien se pasó todo el verano de 1942 aquí, junto con su esposa y más de 300 trabajadores mexicanos, entre ellos Remedios Varo, haciendo la escenografía y vestuario”, contó. La obra se estrenó el 8 de septiembre de 1942 con éxito; la escenografía y vestuario se siguió mostrando años después en diversos museos. Según el autor, otras escenografías, vestuarios y telones presentados en el Palacio de Bellas Artes fueron realizadas por Juan Soriano, José Clemente Orozco, Carlos Mérida, Miguel Covarrubias y otros grandes pintores; incluso, dijo que algunas fueron robadas a la bailarina, coreógrafa y escritora Nellie Campobello en su cautiverio. Pero el momento de mayor impacto recordó González Gortázar en el máximo recinto cultural del país, fue el conflicto suscitado entre Mathias Goeritz y Luis Barragán (entonces desconocido) por los créditos de las Torres de Satélite, conflicto que se resolvió pocos días antes de la muerte de éste último.  

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