El voto de la Federación Mexicana de Ajedrez ya se vendió

martes, 24 de junio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Garry Kasparov ha decidido buscar la presidencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), intentando evitar la reelección de Kirsan Ilyumzhinov, expresidente de Kalmykia y por 19 años presidente del máximo organismo del ajedrez, con resultados pobres, muy pobres. Sin embargo, parece ser que la contienda va a ser compleja. Ilyumzhinov ha visitado muchos países con promesas vanas, que desde hace cuatro años, cuando Karpov buscó la presidencia de la FIDE, desde luego no ha cumplido. Vino a México y se atrevió a decir que el ajedrez sería materia obligatoria en las escuelas primarias de nuestro país, asunto que es falso. Cabe señalar que Ilyumzhinov dice que ha tenido contactos con seres extraterrestres y tiene todo un historial personal, incluso fue sospechoso de haber mandado matar a una periodista en Kalmykia, y ahora quiere reelegirse en la FIDE. Garry Kasparov no necesita en cambio presentación. El mejor jugador de todos los tiempos tiene fuerza, nombre, y apoyo de gente que puede patrocinar muchos eventos y de hacer crecer al ajedrez. A alguien puede no gustarle las formas de Garry Kasparov, pero es claro que él es un ajedrecista y ama el ajedrez, que finalmente es su gran pasión. Es importante decir que él ha prometido que eliminará las cuotas que las federaciones nacionales pagan a la FIDE, cosa que equivaldría a muchos dólares que bien podrían usarse por las federaciones en sus respectivos ámbitos locales. Sólo eso sería suficiente para que México votara por Kasparov. Pero el presidente de la Federación mexicana, Raúl Hernández, ya se vendió a Kirsan Ilyumzhinov. Quién sabe qué le habrá ofrecido y en los últimos 10 años, el ajedrez local ha palidecido de un presidente que vive de la federación y no hace su tarea, no promueve el ajedrez en nuestro país. Es ya un hecho que Hernández votará por Ilyumzhinov, aunque éste no le dé nada al ajedrez mexicano, aunque sea un exdictador venido a menos. Nada de eso importa. Los intereses personales de Hernández pueden más que su interés por el ajedrez nacional. Es importante decir también que Kirsan Ilyumzhinov ha usado todo tipo de artimañas para sacar de la contienda a Kasparov. Por ejemplo, la Federación de ajedrez de Afganistán, decidió darle el voto a Kasparov, pero la FIDE ya eliminó al presidente y delegado de esa federación de la posibilidad de voto en agosto, cuando se hagan las elecciones en la Olimpiada Mundial de Ajedrez en Tromso, Noruega. Lo quitó de tajo. El juego más sucio de la política está presente en el ajedrez, porque es claro que Ilyumzhinov y su grupo no quiere perder sus prebendas, pero ¿y el ajedrez? A nadie parece importarle. Cabe señalar que la FIDE no tuvo manera de conseguir patrocinador para que se juegue el Campeonato Mundial de Ajedrez entre Carlsen y el ahora candidato Anand, porque no hubo país que se comprometiera a poner el dinero del premio y la organización. Ya salió entonces Putin para dar el espaldarazo a Kirsan y de la noche a la mañana la sede fue Sochi, donde fueron los juegos de invierno. El gobierno ruso pondrá tres millones de dólares para que se realice este encuentro, pero es claramente una movida política a las aspiraciones de Kasparov, enemigo acérrimo de Putin y de la falta de democracia que ha impuesto en Rusia. Así las cosas, Raúl Hernández no da la cara. No explica por qué votará por Kirsan y creo que los ajedrecistas merecemos explicaciones porque finalmente él trabaja para nosotros. Pero Hernández ve en el ajedrez mexicano el coto de poder ínfimo pero que se convierte en su modus vivendi. ¿Y de nuevo el ajedrez?  No le interesa. Sólo quiere ver cuánto le saca de dinero. Así llevamos 10 años y va para 12. Y nada se puede hacer.

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