X-Men: Días del futuro pasado: El origen del bien y del mal

martes, 3 de junio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- X-Men: Días del futuro pasado es una de las mejores cintas de superhéroes de los últimos años, junto con la saga de Batman realizada por Christopher Nolan. Incluso es material que podría sobrevivir el paso del tiempo y quedar para la posteridad como un clásico; lástima que la saga de X-Men sea tan dispareja, prácticamente desechable como saga. Dirigida por Brian Singer, la cinta funciona de manera independiente a las anteriores; sin embargo, se disfruta más si se tiene un conocimiento previo de los personajes que aparecen. Todo comienza en el futuro, un futuro apocalíptico para los mutantes y para los seres humanos que han decidido ayudarlos; el mundo está totalmente destruido, la guerra contra los mutantes y sus aliados sólo ha traído caos y exterminio. Para combatir a los mutantes, los seres humanos --que quién sabe dónde viven porque todas las ciudades parecen estar destruidas-- han creado unos robots asesinos llamados Centinelas. El profesor Xavier (Patrick Stewart) y Magneto (Ian Mckellen) han unido fuerzas y son la base de la resistencia. Gracias a los poderes de Kitty Pryde (Ellen Page), estos líderes mutantes consiguen idear un plan en donde Wolverine (Hug Jackman) viajará al pasado para cambiar el rumbo de esta desastrosa historia para las dos razas. El elemento clave de este apocalipsis es la hermosa mutante llamada Mistyque (Jennifer Lawrence), cuyas acciones desataron el terror que la Tierra vivirá en el futuro. Wolverine deberá lidiar con la soberbia y el enojo de un joven Magneto (Erik Lehnsherr), y con la desesperanza y cinismo del profesor (James McAvoy); Wolverine, que alguna vez fue la persona más reticente para confiar en la humanidad y por ende para el trabajo en equipo, deberá contagiar a los futuros líderes de esperanza, espiritualidad y perdón. Si bien el desarrollo de la trama puede tener algunas objeciones, éstas son totalmente perdonables; por otro lado, y esto es lo más importante, el desarrollo de los personajes es magnífico: el realizador consigue enamorarnos de los personajes principales, e incluso permite empatizar con los supuestos villanos. El discurso de X-Men: Días del futuro pasado resulta bastante refrescante, pues gira en torno a nuestra manera de lidiar con el dolor y el resentimiento, y es con base en esto que se comenten los actos más atroces y, por supuesto, también los más hermosos. En fin, X-Men: Días del futuro pasado es una cinta inspiradora.

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