Godzilla: El equilibrio de la naturaleza

martes, 1 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Desde tiempos inmemoriales, el ser humano ha intentado controlar las fuerzas de la naturaleza, por ejemplo, la energía nuclear. Y si bien ha creado grandes beneficios, ha sido capaz de crear grandes catástrofes, y para muestra están las bombas nucleares que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki durante la Segunda Guerra Mundial. Pero ahí no para la cosa, resulta que el uso de la energía nuclear generó algunos problemas que nadie esperaba: Engendró a monstruos mutantes gigantescos que en los albores del siglo XXI amenazan a la humanidad. Ese es el contexto en el cual se desarrolla Godzilla (EU-2014), de Gareth Edwards. La película gira en torno de la familia Brody, donde los doctores y esposos Joe (Bryan Cranston) y Vivienne Brody (Juliette Binoche), y su hijo Ford (primero CJ Adams, posteriormente Aaron Tylor-Johnson), son víctimas de una catástrofe nuclear en Japón en 1999. Resulta que la planta nuclear donde trabajaba Joe es destruida por una “causa desconocida”, incidente durante el cual fallece su esposa Vivienne. Años después, Ford parece haber superado el suceso: ahora es un oficial de la marina de Estados Unidos, con una bella esposa (Elizabeth Olsen) y un adorable infante llamado Sam (Carson Bolde). Sin embargo, no podemos decir lo mismo de Joe, quien sigue en Japón y constantemente merodea el lugar del fatídico accidente en busca de respuestas. La conducta de Joe es, a los ojos de Ford, la de un viejo loco. De hecho, es arrestado a causa de sus incursiones, así que su hijo decide sacarlo de apuros justo en el cumpleaños de Sam. Al llegar a Japón, Ford y su padre presenciarán otra catástrofe nuclear que cambiará la vida de todo el mundo. Detrás de este blockbuster que busca ser una maquinaria de hacer dinero, tenemos una historia capaz de conmover, donde la humanidad no es tan castigada por sus habilidades, conocimiento y ambición. Así que mientras los protagonistas luchan por salvar a sus seres queridos y luchar contra los monstruos que ellos mismos crearon, vislumbramos una luz de esperanza en donde la naturaleza encuentra los mecanismos para equilibrar las cosas. No todo lo que toca el hombre en su afán de grandeza se vuelve contra él, dentro de sus errores siempre se haya la esperanza.

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