Biblioteca Palafoxiana será sede de la Reunión del Programa Memoria del Mundo

lunes, 28 de julio de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- La Biblioteca Palafoxiana de Puebla será sede de la XV Reunión Anual del Comité Regional para América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que se celebrará del 15 al 17 de octubre próximo. La reunión tendrá como objetivo seleccionar los documentos o conjuntos de documentales de naturaleza archivística, bibliográfica y audiovisual de cualquier género o soporte que serán candidatos a ingresar en el “Registro Memoria del Mundo de América Latina y el Caribe” (MOWLAC). Pueden ser candidatos a instituciones públicas y privadas, tales como bibliotecas, archivos, museos o asociaciones internacionales, compañías privadas e incluso individuos, detalla la UNESCO en su página de internet. Las candidaturas, agrega, deben ser enviadas antes del 29 de agosto a los funcionarios indicados en el sitio http://www.unesco.org El encuentro organizado por la Unesco y MOWLAC, con la cooperación del gobierno de Puebla y la Biblioteca Palafoxiana, también tiene como propósito debatir sobre las políticas respecto de la herencia documental, la visibilidad del programa y las oportunidades existentes para movilizar recursos para su expansión en la región. El Programa Memoria del Mundo inició en 1993, cuando el Comité Consultivo Internacional se reunió en Pultusk, Polonia, y definió el papel de la Unesco como coordinador y catalizador para sensibilizar a los gobiernos, organizaciones internacionales y fundaciones para fomentar la creación de instancias que ejecutarán los proyectos. Se firmó un convenio con la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas y el Consejo Internacional de Archivos, y posteriormente se elaboraron listas de colecciones de bibliotecas y de fondos de archivos que hubiesen sufrido daños irreparables. También se preparó una lista de las bibliotecas y los fondos de archivo en peligro y una lista mundial del patrimonio cinematográfico de distintos países. Esos fueron los antecedentes para poner en marcha el programa que busca proteger el patrimonio documental y que además tiene como propósito contribuir a que las redes de expertos intercambien información y obtengan recursos para la preservación y el acceso del material documental. Como resultado, desde la creación del Registro Memoria del Mundo, en 2002, a la fecha, se tienen 95 nominaciones que incluyen acervos sobre política, filosofía, letras y música en formatos textual, gráfico y audiovisual. En la lista latinoamericana y del Caribe se han incluido también temas de derechos humanos indígenas y el de la esclavitud. De acuerdo con Nuria Sanz, directora de la Oficina de la UNESCO en México, el patrimonio documental es “un recurso social y una fuente permanente de conocimiento. La comunidad académica internacional de expertos en América Latina debe ser institucionalmente apoyada en su labor”. La Biblioteca Palafoxiana fue incluida en el registro en junio de 2005, después de haber sido restaurada y catalogada. Es considerada una de las joyas más importantes de la ciudad de Puebla. Se fundó a partir del donativo de 5 mil volúmenes de su biblioteca particular que el obispo Juan de Palafox y Mendoza hizo el 5 de septiembre de 1646 a los Colegios de San Pedro y San Juan. La única condición que puso el clérigo fue que cualquier persona que supiera leer tuviera acceso al acervo, no sólo los miembros de la Iglesia y seminaristas. Por ello es considerada la primera biblioteca pública de América Latina y el Caribe. La Unesco destaca sus “notables” valores históricos y culturales, tanto de sus acervos, que cuenta con las mayores colecciones de conocimiento, como del edificio que los alberga. El organismo internacional advierte que el patrimonio documental es el legado de las sociedades presentes a las futuras, pero todavía hoy, en muchos pueblos, se encuentra disperso debido al “desplazamiento accidental o deliberado de fondos y colecciones, a los botines de guerra o a otras circunstancias históricas. “En muchas ocasiones se presentan obstáculos prácticos o políticos que impiden el acceso a él, y en otros casos pesa la amenaza de deterioro o destrucción de los soportes, aunado a la falta de prácticas actualizadas para su conservación”, apunta. En la próxima reunión se buscará adoptar acciones y políticas para enfrentar la actual situación, y se elaborará el primer borrador sobre Recomendaciones para la Preservación y Accesibilidad del Patrimonio Documental, que  será adoptado en el marco de la Conferencia General de la Unesco en 2015.

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