El Gran Fellove, filme de Matt Dillon

miércoles, 9 de julio de 2014
MÉXICO D.F. (apro).- A inicios de este mes, el actor y cineasta neoyorquino Matt Dillon (1964) reiteró a un diario europeo su intención de plasmar en un documental la vida del cantautor cubano Francisco Fellove Valdés (1923-2013), quien fuera bautizado como El Gran Fellove, tras llegar a nuestro país por primera ocasión en 1955. “Es una gran historia que he dejado en pausa porque se cruzó ante mí la televisión”, dijo Dillon al periódico El País, haciendo alusión a la serie Wayward Pines que estrenará próximamente la cadena Fox. “Fellove fue un adelantado a su tiempo que salió de Cuba; era otra discriminación, no la misma que en Estados Unidos, pero todavía existía. Eran negros en Cuba condenados a un menor protagonismo como artistas, a aparecer en la televisión en un segundo plano. Y Fellove salió de Cuba, como Dámaso Pérez Prado o Benny More, pasando por México D.F., en busca de oportunidades. Tocaban rumba, mambo… pero bajo la influencia de Benny Goodman, Duke Ellington, Ella Fitzgerald o Charlie Parker”, contó. Nominado al Oscar 2005 por su actuación en Crash, Dillon añadió: “Con el documental sobre Fellove, que escapó de Cuba antes de la Revolución (cubana) he estado entrevistando a gente que se hace mayor y que mantiene los ánimos y la fe en lo que está haciendo. Me apasiona. La historia central va cambiando según entran informaciones nuevas y el documental puede convertirse en algo totalmente diferente.” Matt Dillon se encontraba en la Ciudad de México trabajando en su proyecto sobre el desarrollo de los ritmos afrocaribeños y sus máximos exponentes, cuando lo sorprendió la muerte de El Gran Fellove, el sábado 16 de febrero de 2013, a las 15:30 horas. Comentó que su interés por la música afrocaribeña había surgido diez años atrás, mientras viajaba en un taxi en Nueva York, y el conductor escuchaba canciones de La Sonora Matancera y Charlie Palmieri. “Lo conocí (a Fellove) por mi gusto a la música afrolatina y después, por medio de un amigo supe que Fellove vivía en la Ciudad de México así que vine a entrevistarlo acá hace algunos años. Lo considero un gran artista y aunque desafortunadamente ya no está entre nosotros, nos dejó un gran legado musical digno de difundirse. Fue un privilegio para mi poder trabajar y convivir con él”, mencionó. El documental, concluyó, abarcaría no sólo música afrocaribeña sino también la de artistas mexicanos como Juan García Esquivel y el conjunto Lobo y Melón. Joyas de “El gran Fellove” Entrevistado por este reportero a comienzos de 2003, El gran Fellove narró a Proceso su llegada: “Yo vine a México directamente de Veracruz vía Cuba el 4 de diciembre de 1955 con el señor José Antonio Méndez, escritor de “La gloria eres tú”. Ese señor nos abrió la puerta aquí a todos los cubanos y los tríos le agarraron bien la onda a él de cómo tocaban la guitarra, por ejemplo, Los Tres Ases y Marco Antonio Muñiz.” –¿Quién le puso a usted El gran Fellove? –El señor que me puso El gran Fellove fue el vicepresidente de la RCA Víctor aquí en México. Se llamó Mariano Rivera Conde, que Dios lo tenga en la gloria. Él fue el que hizo a Beny Moré, a Pérez Prado, a Agustín Lara, a Pedro Vargas, a María Victoria y a Toña La Negra. “En México éramos 36 millones y medio de habitantes con todo y extranjeros, la capital tenía cuatro y medio y el dólar estaba a 12 pesos y medio, a México le decían el hermano mayor porque resolvía todos los problemas de AL y de Centroamérica. Aquella época fue la mejor época de México.” --¿Cómo era usted antes de convertirse en El gran Fellove? –Antes de ser artista era un hombre trabajador, fui joyero. Fui un niño alegre, inquieto, de mucha velocidad, de inventiva y me juntaba con los grandes músicos de Cuba porque les gustaba cómo yo improvisaba, ellos me daban una música y yo empezaba a hacer cosas, cantando. Mi papá tengo entendido que llegó a Cuba en la época de la esclavitud, claro que yo no sé de qué parte de África venía porque todos somos negroides, yo no tengo ninguna mezcla española.        –¿Dónde vivía en Cuba? –En el mero centro de La Habana, por el Capitolio y el Palacio Presidencial, yo nací el 7 de octubre de 1923, imagínate, sin guerra, había mucho turismo y mucho ambiente, no había nada de violencia sino gente sana, estudiosa, alegre, con una mentalidad increíble, filosófica, mis amigos eran compositores y poetas. “Mi familia era numerosa y en aquella época Cuba tenía como un millón y medio de habitantes, había que trabajar… Y en el muelle de la bahía del malecón de La Habana, mi papá era capataz de los barcos que venían de fuera, él ganaba buen dinero, la verdad; pero ricos así ricos no éramos, vivíamos bien con lo que trabajamos. Desde que los cubanos nos independizamos de España no hubo rencillas con Europa sino armonía y vino el progreso, negocios con EU, el dinero valía dos centavos más que el dólar americano.” –¿Qué le significó a usted el Mar Caribe de niño? –Para mí el malecón tan bello fue una de las cosas más bonitas como cubano. Eso de ver Exl Morro ahí a la entrada de la bahía siempre ha sido emocionante, por la noche en el muro me recuerdo cantando con una guitarra, entre edificios y casas atrás del malecón, los restaurantes y bares de La Habana bullían de alegría, turistas y música, ¡olvídate, eso era una cosa de nunca acabar! “Yo empiezo con la música porque era un niño inquieto, era como un niño grande y asimilaba ya todo, me llamaban a mí para que yo cantara con ellos y yo cantaba e inventaba… Lo mío era completamete diferente a lo que ellos tocaban, entonces eso era lo que les gustaba a ellos que yo hiciera con los grupos. Y si me sentía muy acelerado, me ponía a tocar la tumbadora, eran cosas que me nacían no sé de dónde pero eso era lo que le gustaba a la juventud y a la gente adulta por igual. En aquella época no había tumbadora de llave, era de cuero de chivo y se forraba con clavos chiquitos, se calentaba con candela en un reverbero que así era como se afinaba…” –¿Qué nos dice de Benny Moré? –Fue una belleza, un buen hombre. Un cantante fuera de serie que también se hizo aquí, vino a México con el Trío Matamoros, luego se independizó con un señor que se llamaba Arturo Núñez, grabó aca primeramente con Pérez Prado en la RCA Victor, y despúes, como no congeniaba mucho la cosa le pusieron otra orquesta pa que grabara solo y ahí cada quien por su cuenta los dos triunfaron. Buen hijo, buen hermano y todo un espectáculo. Increíble fenómeno mundial, quiero que sepas”.          El gran Fellove conoció “a todos los integrantes del Trío Matamoros y a Carlos Puebla en la Bodeguita del Medio pues fue mi época”. Su primo Carlos Patato Valdés Galán lo llamó para hacer televisión con el número llamado El pingüino y así, El gran Fellove se hizo bastante popular en Cuba. --Y conoció a los de Buena Vista Social Club… --Francisco Repilado (Compay Segundo, fallecido en 2003) tiene más edad que yo, pues tiene 94 y yo 79; pero me da mucho gusto que hayan triunfado pues fue cuestión de Dios mandarles el éxito para los últimos días de su vida. “Rubén González era un pianista que trabajó con los mejores grupos de Cuba, chico, vino aquí en 1956 como pianista de la Orquesta Jorrín y me acompañó en la orquesta América en 1964 con el cha cha chá en su apogeo. Yo cantaba guaracha, mambo, son, canciones, boleros, rumba, de  todo. Omara Portuondo pertenecía al grupo que nosotros bautizamos como el del feeling donde estaba Elena Burke, La negrita Moraima, Olga Guillot quien me grabó mi bolero Dos caminos, Celia Cruz que me grabó Mango mangüé y Miguelito Valdés, porque el feeling lo hicimos nosotros con el señor José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Jorge Zamora Zamorita (que salió luego en programas de Los Polivoces) y yo.” --¿Recuerda a Kiko Mendive? --Yo lo conocí en México, ¡un señorazo! Un artista chévere que orita está en Venezuela trabajando, allá lo dejé como cómico en programas de radio y TV, recuerdo que cantaba una guaracha que iba:
Al caballo le dicen soso porque quiere comerse un pollo. La hicotea no tiene cintura, la cucaracha no puede caminar. Si te pica un mosquito, pega un brinquito. ¡Cuidao con el perro que es un majadero! Dice mi gallo quiquiriquí, la culpa de todo la tienes tú aquí…
“Se la enseñó a Orlando Carrera Cascarita, a Lobo y Melón, a Beny Moré y a Tony Camargo… Y con toda esta historia, yo voy a cumplir 48 años que llegué aquí y me nacionalicé mexicano.” –¿Ha regresado a Cuba? –Sí, cómo no, estuve en Cuba hace tres meses, yo puedo ir sin problemas porque aquí en la Ciudad de México conocí al comandante Fidel Castro, al Che Guevara, a Camilo Cienfuegos, a toda esa gente revolucionaria que liberó a Cuba de las dictaduras. “Afortunadamente estábamos aquí los artistas con Fidel y los guerrilleros cubanos en el único restorán donde se comía comida cubana y teníamos que coincidir por lógica natural, era un comedero en Luis Moya y Ayuntamiento, en el Centro Histórico de la capital, Fidel era un ciudadano refugiado del mundo y todavía no se le conocía como libertador. Ahí se reunían ellos y todos los artistas cubanos pero cada quien en su ambiente, unos pa’cá y otros pa llá. Yo no era político, porque yo soy artista, coincidíamos allí, compartimos… “En esa época grabé como seis elepés, discos de pasta. Los tengo, los quiero yo como el tesoro del pirata… Hace tiempo grabé con Chocolate, un gran trompetista que tocó con Beny Moré, es cubano y vive en Nueva York, grabamos un disco de maravilla. “Todo lo que se toca ahorita se hizo hace 60, hace 50 años. En serio. No hay armonía, no hay nada y se vuelve a caer en aquellos estilos que se dan por épocas, ¿no? Cada 10 años cambia la temperatura, tons’ muchos artistas se quedan en el aire y tiene que salir lo del pasado. La música del ayer tiene que salir porque fue grande en el pasado y porque la del presente no está funcionando.” (http://www.proceso.com.mx/?p=337340)

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