"Casi un gigoló": El arte de hacer feliz a los demás

miércoles, 13 de agosto de 2014
MÉXICO, DF, (apro).- Casi un gigoló (Fading Gigolo, EU) es una conmovedora y melancólica comedia donde un personaje de triste figura se convierte en una máquina de felicidad. Todo comienza así: El dueño de una vieja librería, Murray (Woody Allen), empaca sus libros en el último día de su amado negocio. Mientras platica con Fioravante (John Turturro), se le ocurre una idea: Convertir a su interlocutor en un gigoló. Fioravante no es guapo, pero según Murray sabe tratar a las mujeres y tiene buen tipo. Y sí, Fioravante es florista de profesión, lo cual denota que es un tipo sensible, además tiene varias gracias, sabe cocinar y bailar. La pregunta obligada es: ¿por qué es soltero? Eso es algo que descubriremos después, por ahora debemos saber que posee la capacidad de hacer felices a las mujeres. Así pues, la relación laboral entre Murray y Fioravante resulta bastante fructífera: hermosas mujeres (Sharon Stone, Sofía Vergara y Vanessa Paradis, entre otras) desfilan por los brazos de nuestro gigoló, generando cantidades considerables de afecto. Dirigida por John Turturro, la cinta explora esos pequeños detalles de la vida, capaces de marcar la diferencia en nuestro día a día: podemos tener poco o mucho dinero, pero sin los pequeños detalles de la vida (como una buena compañía, un buen escucha o disfrutar una copa con la persona adecuada) nuestra existencia parece carecer de sentido. Además de las geniales actuaciones de Allen y Turturro, sobresalen las de Paradis y Liv Shreiber; la primera interpreta a una viuda judía ortodoxa, quien parece haber olvidado lo que es la felicidad, mientras que el segundo encarna a un oficial de la policía comunitaria judía. A lo anterior habrá que sumarle un buen guión, quizá con una que otra escena innecesaria, pero con situaciones divertidas y bellos momentos tenemos una cinta estupenda, capaz de provocar un dulce sabor de boca en la audiencia, mismo que durará varias horas.

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