"Cloruro de sodio"

miércoles, 3 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Aunque usted no lo crea, apreciado lector de la presente, la sal común es tan importante que es imprescindible para la vida de los animales, incluidos nosotros, los humanos, pues el cloruro de sodio o sal común constituye un componente de todo cuerpo animado de vida. En los humanos, por ejemplo, 90 gramos de la misma están presentes en todos los adultos de la especie; está en las diversas partes de nuestro cuerpo: en los huesos, en la carne, en la sangre, nervios… y hasta en las lágrimas que derramamos… y la más pequeña variación del contenido de la misma puede causarnos serios trastornos en nuestra salud e incluso la muerte. Como no ignoramos, el cloruro de sodio o sal común es abundante sobre todo en los mares, que cubren las tres cuartas partes de la superficie terrestre; cada metro cúbico de agua marina contiene alrededor de 30 kilogramos. Se ha calculado que si se evaporaran los océanos, la sal que dejarían bastaría para cubrir la esfera terrestre con una capa de 10 metros de espesor. La sal es un elemento que limita la zona de vivencia de los animales y las plantas; la mayor parte de los vegetales no pueden vivir en terrenos salinos. En el famoso Mar Muerto de Palestina, que tiene un contenido de sal muy superior al normal de los océanos, no vive animal alguno y sus aguas son tan densas que uno flota en ellas. La sal es también uno de los factores que evita la corrupción de los océanos. Los humanos, desde la antigüedad, han usado la sal para sazonar sus alimentos y también para que no se corrompieran algunos de ellos, como la carne y el pescado, y así hacer reserva de los mismos. Pero la sal no siempre fue tan abundante y barata como en estos tiempos, por lo que fue muy cara y apreciada. En la Edad Media, por ejemplo, sólo recibían sal los miembros de la familia, para marcar así una diferencia con la servidumbre. La sal ha sido tan preciosa para el hombre a través de los siglos, que hay muchas costumbres y expresiones que provienen de su uso. Ella llegó a tener un alto sentido de fraternidad humana; compartir la sal y el pan fue y es aún signo de hospitalidad, un acto elemental y solemne. Según la Biblia, la sal es el signo de inviolabilidad de la alianza de Dios con su pueblo. En el acto de bautismo, se da sal a la criatura como símbolo de sabiduría y para preservarla de la corrupción del pecado y hay que recordar que Jesucristo llamó a los apóstoles “la sal de la tierra”. Por lo expuesto hasta aquí, se ve que el cloruro de sodio o sal común ha sido y es importante, desde la antigüedad y por diversos motivos, tanto para el espíritu como para el cuerpo de la humana criatura… lo mismo que lo ha sido y es el salario… término que proviene del latín e indica que una parte de la paga del legionario, del soldado romano se componía de sal. En estos días, el salario o paga es la cantidad de dinero con que se retribuye al trabajador el tiempo que presta sus servicios… y curioso es que siendo el trabajo lo que ha hecho y sigue haciendo a la humana criatura, que al trabajo se ha debido y se deben los descubrimientos e invenciones que han hecho posible al proceso civilizatorio, repite, curioso es que el salario, el pago del mismo, sea uno de los nudos problemáticos de la economía, la eterna cuestión de estira y afloja entre trabajadores y patrones… Curioso, insisto, porque si tenemos en cuenta que a él se deben todos los adelantos que han llevado a cabo los humanos, algo anda muy mal en esta globalidad en la que respiramos, pues al trabajo, único elemento creador de valores, mal le va en la misma con eso de las reformas laborales y la consigna de que no hay que aumentar el pago de los salarios, pues ello perjudicaría a la empresas para que puedan ser competitivas. Y también desanimaría a los patronos a reinvertir ganancias… y los inversionistas extranjeros se irían a otros lugares donde la mano de obra es más barata y hay que agregar que el aumento al salario aumenta la inflación, de cuya reducción es tan celosa la globalidad… Todo ello deja muy mal parado al salario… y por lo mismo al trabajo y al trabajador al ir convirtiendo menos denso al salario y hacerlo tan liviano, que el trabajador ya no puede flotar, sostenerse con el mismo… Y a esos obreros mal pagados hay que sumar los millones de parados que hay en todos los países, muchos de ellos jóvenes, futuro de las sociedades… eso, insisto, habla de que algo anda profundamente mal en la estructura de la globalidad en la que nos movemos… cuando, repito, en ella tanto trabajo creador de valores está tan mal pagado o sin emplear… ¿o no es así, apreciado lector de la presente? Deseando que, por el bien de todos, se encuentre la solución a la contradicción existente entre trabajadores y empleadores, respetuosamente de  usted, amble lector.   JUAN NIPORESAS

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