El gran piano

martes, 9 de septiembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).-Lo que promete ser una estupenda cinta de suspenso se convierte en churro dominguero gracias a la imposibilidad de resolver su propia premisa: a media presentación, un pianista talentoso se encuentra amenazado de muerte por un francotirador, quien desea que el primero realice una interpretación perfecta. ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Todo se irá develando, de manera decepcionante, conforme la cinta El gran piano (Grand Piano, España-2013) va avanzando. Lo que se puede saber es lo siguiente: Un joven pianista sumamente prodigioso, llamado Tom Selznick (Elijah Wood), regresa a los escenarios luego de un par de años de ausencia a causa de un error garrafal durante una presentación en vivo. La dichosa presentación tiene un par de particularidades. En primer lugar, fue organizada por la esposa de Tom, una exitosa actriz cinematográfica que responde al nombre de Emma (Kerry Bishé); en segundo lugar, Tom tocará el piano de su difunto maestro Patrick Godureaux. Cabe mencionar que fue una pieza del mismo Godureaux, llamada “La Cinquette” (la “culpable” del retiro de los escenarios de Tom), ya que resulta que es una de las obras más complicadas para un pianista, o sea, es prácticamente “ininterpretable”. Cuando Tom se sienta al piano descubre que las partituras que tiene enfrente llevan mensajes escritos por algún psicópata, que lo único que desea es que Tom cambié la pieza que originalmente iba a tocar por “La Cinquette”; y no sólo eso, sino que además la toque sin error alguno. ¿Qué pasa si se equivoca? El psicópata en cuestión, quien tiene a Tom bajo una mira láser, lo matará sin parpadear. ¿Qué pasa si Tom da aviso a alguien? Pues el asesino disparará a Emma (quien ve el show desde gayola). La historia dirigida por Eugenio Mira es presa de su propio enredo, es decir, queda atrapada en una serie de misterios e intrigas de los cuales no puede salir. El resultado es una mala solución a los problemas de la trama y al arco del personaje principal, quien encara la muerte por medio de sus temores más profundos: el miedo al fracaso, a una mala interpretación que provocará el escarnio público. Conforme se va desarrollando, El gran piano va perdiendo nuestro interés: lo que prometía ser una historia original e interesante, se vuelve una historia donde las respuestas están sacadas de la manga. Al final, poco nos importa qué pase con Tom. De hecho, uno termina pensando que era más conveniente haber visto otra película.

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