Muere Mariano Monterrosa, pionero de la iconografía religiosa

miércoles, 21 de enero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- El pionero de la iconografía religiosa en nuestro país, Mariano Monterrosa Prado, murió este miércoles a los 82 años de edad. En un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) lamentó el deceso del historiador emérito e investigador de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Escuela de Altos Estudios de la Sorbona de París, Francia. Por más de una década Monterrosa Prado se desempeñó en el INAH como jefe de catálogo y del archivo fotográfico –al que fue invitado por Jorge Gurría Lacroix, su maestro–, con una labor de registro que él consideraba fundamental para proteger el patrimonio cultural. El pasado domingo 4, en una entrevista para el mismo INAH, expuso: “Eso es lo que me entusiasma. Yo ya no soy muchachito, tengo 82 años, pero hay quien va a seguir con mi trabajo, hay quien lo está aprendiendo, hay quien lo está aplicando. Ya es ganancia. Ya no pasé en balde”. Su profesión la heredó de su abuela como responsable indirecta. Ella era cocinera del obispo de Chilapa, Guerrero, Francisco Campos y Ángeles, y cuando Monterrosa era un niño lo llevaba a la iglesia y le explicaba el nombre de los santos y el porqué de los mismos. Como investigador del INAH rebasó el medio siglo de trabajo. Ahí dejó varios títulos (algunos en coautoría), referencia en la iconografía religiosa. Entre ellos destacan Manual de símbolos cristianos; Bibliografía sobre arte colonial de Justino Fernández; Iconografía del arte del siglo XVI en México; Un hombre confiable: Rubén Aguilar Monteverde; Oratorios de San Felipe Neri en México y Las devociones cristianas en México en el cambio de milenio, además innumerables artículos. La iconografía, explicó en una ocasión, sirve como herramienta para hacer asequible, comprensible y disfrutable un determinado objeto estético, no requiere de un apostolado. “Se defiende sola, a todo el mundo le interesa”, decía, y así lo confirman las personas que tomaron sus cursos, incluidos sus alumnos de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH.

Comentarios