Presentan "Timbuktu" en el festival de cine de San Cristóbal

lunes, 26 de enero de 2015
SAN CRISTOBAL DE LAS CASAS, Chis., (apro).- En Timbuktu las puertas están cerradas y las calles desiertas. No se escucha música, no se juega futbol. Nadie fuma, nadie ríe, las mujeres son sólo sombras. Los extremistas religiosos han sembrado el terror. Lo anterior forma parte del largometraje Timbuktu (Francia-Mauritania, 2014), de Abderrahmane Sissako, nominado al Oscar a Mejor Película Extranjera (2014). El filme se estrenó en el Primer Festival Internacional de Cine de esta ciudad, efectuado del 17 al 24 de enero. La trama impresiona por la falta de libertad en esa región, donde Kidane lleva una vida tranquila con su esposa, su hija e Issan, y su perro pastor. Pero su tranquilidad dura poco después de que accidentalmente mata a Amadou, un pescador que atacó a su vaca preferida. Kidane debe enfrentar la justicia de los nuevos dirigentes que se oponen a un islam abierto y tolerante. El crítico e historiador de cine Jean Pierre García presentó la película en esta ciudad y disculpó ante los asistentes al realizador Sissako, quien no pudo acudir al festival porque se encuentra en Estados Unidos para defender su película ante los críticos. De acuerdo con García, ha seguido la carrera del director en sus películas anteriores, como La vie sur terre (1998); Heremakono (2002), galardonada con el premio FIPRESCI en el Festival de Cine de Cannes en 2002, y Bamako (2006), y considera que es un cineasta “que vale la pena seguir”. Sus películas, dice, abordan problemáticas como la globalización, el exilio y el desplazamiento de gente. Y Timbuktu muestra cómo un pueblo sufre el régimen de terror impuesto por los yihadistas, decididos a controlar su fe. Ahí no se escucha música, nadie ríe ni fuma, nadie puede perder el tiempo en la calle, ni permanecer frente a una casa ajena; incluso el futbol ha sido prohibido y las mujeres llevan tapada la cara, cabeza y manos. Todos los días, nuevos tribunales improvisados emiten sentencias trágicas y absurdas, porque en Timbuktu el Estado o ideologías ejercen el poder sin divisiones ni restricciones. La película trasmite miedo y tristeza, e invita a la reflexión, en el sentido de que siempre hay que luchar por la libertad y la cultura. Excelente el trabajo de los actores Ibrahim Ahmed, Toulou Kiki y Abel Jafri.

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