Leñero y Marcos: "¿Quién eres?"

lunes, 5 de enero de 2015
MÉXICO, D.F.(apro).- A un mes del fallecimiento del escritor que sonreía con los ojos, Vicente Leñero, es fundamental dedicarle el tiempo de este espacio a partir de su texto para teatro Todos somos Marcos y que formara parte del proyecto Teatro Clandestino en la Casa del Teatro y que incluyera en 1999 dentro de la publicación Dramaturgia terminal, cuatro obras (Editorial Colibrí). Y es que durante 2014 –en mayo específicamente-- se dio también la noticia sobre el fin del personaje denominado subcomandante insurgente Marcos, como acto simbólico en Chiapas en el marco del homenaje al zapatista Galeano, asesinado el día 2 de ese mes. Leñero estuvo ligado a Marcos desde que surgió en su lucha pro indígena el 1 de enero de 1994. La singularidad como escritor de Leñero por las situaciones cubiertas de misterio lo llevó a platicar --en formato de entrevista para Proceso-- con el portavoz de los zapatistas el 17 de febrero de ese año. Y de esa charla Leñero tradujo a obra de teatro la forma con la que Marcos esquivara la pregunta concreta: “¿Quién eres?” El líder zapatista en ese momento dijo al autor del guión para el filme de Carlos Carrera –basado en la novela homónima del portugués Eca de Queiroz-- El crimen del padre Amaro: “Si desaparece Marcos con pasamontañas, cualquiera de nosotros se pone un pasamontañas y ése es Marcos.” Así, el texto dramatúrgico Todos somos Marcos se llevó a escena en 1995 dirigido por Morris Savariego y con las actuaciones de Álvaro Guerrero, Andrés Joskowicz y Arcelia Ramírez, que narra el rompimiento de una joven pareja por diferencias políticas. Él y ella, inmersos en un contexto de polémica y controversia nacional por la guerrilla chiapaneca (e incluso por la autenticidad de Marcos, y hasta de su carisma), hacen más grande la distancia entre sus ideologías. Sus partidarios acuñaron el slogan “Todos somos Marcos”. El texto también se disfruta mucho en la mencionada publicación, donde se incluyeron otras tres obras breves de Leñero: Hace ya tanto tiempo (1984), Avaricia (1989) y Don Juan en Chapultepec (1997). La primera por cierto fue estrenada como lectura en la misma Casa del Teatro en el 2000. Con esa edición, Leñero sintió por concluida su faceta de treinta años de “labores dramatúrgicas” --como él lo decía--, si bien se interesó más en ver escenificadas sus obras más que en publicarlas. Mantuvo inéditos un par de textos, sobre los cuales estaba seguro que no editaría ni montaría. Sin embargo, están a la vista piezas memorables como Pueblo rechazado, Compañero, El juicio, La mudanza, y las ya clásicas Nadie sabe nada, Martirio de Morelos y La noche de Hernán Cortés en sus Obras Completas.

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