"Etapas revolucionarias"

lunes, 12 de octubre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Estimado lector: servidor escribe la presente para dar gracias a Dios por no haberlo hecho uno de esos individuos que ven y sienten a la realidad muy negra, ni tampoco uno de los tanto que la perciben con la ambigüedad propia de la duda, del escepticismo, sino que le concedió la gracia de ver y comprender su momento de vida como uno de los más maravillosos; en segundo lugar, la escribe con el sincero deseo de que la misma, a los que la ven en negro o en gris, les sirva para cambiar ese su ojear sobre las circunstancia en las que respiran. Al contrario de los pesimistas, los cuales afirman que nunca la situación, el existir, ha estado peor que ahora, servidor sostiene que la globalidad en la que nos movemos es maravillosa, ya que la misma es de los contados periodos en la historia en los cuales la civilización, es decir, los saberes del humano, florecen hasta alcanzar un estado superior, lo que le da la posibilidad de abrir puertas que lo llevan por caminos que le cambian la vida, como lo fueron, en la prehistoria, la técnica de producir el fuego a voluntad, la domesticación de los animales, que dio vida al pastorea, y la agricultura, que hizo al hombre sedentario y posibilitó el nacimiento de las civilizaciones urbanas, o el de la Grecia Clásica, que es la historia de un pueblo que, por su cultura, arte, filosofía y haber sido el creador de la de por todos tan deseada democracia, puede muy bien decirse que, espiritualmente, seguimos siendo colonia de la misma, como aseveró Indro Montanelli en su libre HISTORIA DE LOS GRIEGOS: “Salvo las ciegas fuerzas de la naturaleza, todo lo que en la vida de la humanidad evoluciona es de origen griego”; opinión que puede ser exagerada… pero que confirma en gran medida los siguientes hechos, como la aparición del Humanismo en la Italia del siglo XIV, que en gran parte se basó en la cultura de la Grecia Clásica, que tenía una estructura en la que el hombre organizaba toda la realidad, tanto física como social (cosmos y polis) a la humanidad, del individuo, modo de pensar que influyó no poco en el Renacimiento, en el que se dio inicio a la moderna ciencia y que, junto con la Revolución Francesa, dieron lugar a la etapa más profundamente revolucionaria, en la que vivimos todavía, a la era de la invención de las máquinas, producen transformaciones tan profundas que crearon un nuevo paradigma, una nueva manera de percibir, sentir y explicarse el mundo a la humana criatura; paradigma verdaderamente revolucionario… en el sentido de que no es una simple continuación de lo anterior con variaciones cuantitativas, sino que cambió… y está cambiando de manera progresiva y cada vez más acelerada… el panorama económico, político, social e incluso mental… es decir, que ha creado un nuevo mundo… en el cual los humanos son más poderosos… porque saben más… poder que les ha permitido que puedan ir cambiando la faz de la Tierra. Teniendo en cuanta lo expuesto y no olvidado que la invención de la máquina movida no por el músculo del hombre o del animal, sino por un agente independiente (viento, agua, vapor o electricidad, por ejemplo), es la que ha hecho posible la producción de bienes de uso o consumo, la ampliación del mercado para los mismo, lo que ha dado al humano una serie de comodidades de las que no gozaron los césares de la Roma antigua, ni los reyes ni los aristócratas en sus palacios y castillos (como por ejemplo agua corriente, caliente y fría, a voluntad, luz a la intensidad deseada, clima artificial, etcétera)… de que las máquinas han revolucionado los transportes, de que a ellas se debe en no poca medida los avances de la medicina en general al igual que los logros increíbles en la información… hechos todos que, a la par, han dado y siguen dando al humano más libertad, puede decirse que esta globalidad en la que nos movemos, es “el mejor de los mundos posibles”, como afirmó el doctor Panglos, del cual se honra ser hijo espiritual servidor… con lo que señalo y sostengo esta etapa profundamente revolucionaria, aparte de la nueva ciencia, ha sido y es generada, administrada y desarrollada por los elementos más emprendedores de la élite del poder burgués, los capitalistas de las finanzas, de la industria y del mercado con visión del presente y del futuro. Con la sana intención de que la presente sirva al lector para comprender las circunstancias en las que se mueve, deseándole lo mejor. CÁNDIDO BUENAFE

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