El acuerdo tardío para intervenir 'El Caballito”

miércoles, 28 de octubre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Cuando el arquitecto y restaurador Sergio Zaldívar Guerra presenció el daño provocado con ácido a la superficie del bronce con el cual se fundió la estatua ecuestre de Carlos IV, conocida popularmente como “El Caballito” y realizada por Manuel Tolsá, apenas daba crédito. Lo consideró una ocurrencia: “Desde luego, es muy desconcertante. La primera impresión es irritante. Indigna la banalidad, cómo de repente, por ocurrencia de alguien, se va a restaurar una obra que es un hito, una pieza muy simbólica del patrimonio de la Ciudad de México y del país, una de las grandes esculturas ecuestres del mundo. Está entre las cuatro o cinco más importantes: “El Gattamelata” de Donatello; “El Colleoni” de Verrocchio; el “Marco Aurelio” de Roma.” En entrevista con esta reportera en octubre de 2013, insistió en que sólo podía ser fruto de una ocurrencia pretender quitar la pátina que el tiempo da al bronce, más aun, arrojar ácido nítrico a una obra histórica que si acaso --para retirar polvo y suciedad del ambiente-- requería agua. “Meterle ácido nítrico a una escultura es muy peligroso porque se puede lastimar la superficie que creó el artista”, dijo. Y le parecía ocurrencia también porque no se presentó el estudio técnico o científico que justificara la necesidad de esa intervención. El pasado 20 de octubre --dos años después del hecho que causó escándalo e incluso escarnio a nivel nacional e internacional--, el gobierno de la Ciudad de México, el Consejo Nacional para la Cultura y la Artes (Conaculta) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) firmaron un convenio de colaboración para la restauración de “El Caballito”. Es decir, que el acuerdo que debió existir desde un principio, la necesaria base jurídica y técnica para poder intervenir la figura ecuestre de Carlos IV, viene a establecerse hasta hoy, luego de dos años de que se arruinó la excelsa y monumental obra escultórica de Manuel Tolsá. El exdirector del Fideicomiso del Centro Histórico, Inti Muñoz, afirmó siempre que entre las autoridades responsables de la preservación del primer cuadro y el INAH ha habido una estrecha colaboración. Pero él INAH insistió en que no dio los permisos para intervenir “El Caballito”. Muñoz también dijo reiteradamente que el Fideicomiso no era responsable de los daños. Afirmó que expertos de diversas instituciones, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estaban preparando un estudio muy completo sobre los daños (el INAH hizo su propio dictamen) y métodos que deberían seguirse para la recuperación del monumento colonial. Nunca se difundió. Firmado la tarde del 20 de octubre en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento por el jefe de gobierno Miguel Ángel Mancera, el titular del Concaulta, Rafael Tovar y de Teresa, y María Teresa Franco, directora del INAH, el convenio establece: “El Conaculta coordinará los trabajos para concluir el diagnóstico general y un proyecto ejecutivo de restauración, mientras que el INAH revisará las conclusiones de éste y supervisará y ejecutará la restauración de la estatua. “El Fideicomiso del Centro Histórico colaborará con ambas dependencias federales en aspectos técnicos y científicos para concluir el diagnóstico integral, así como en aportar los recursos financieros para la restauración, una vez que se tenga el resultado de la licitación para saber cuál empresa realizará los trabajos”, consignó la reportera Niza Rivera en la agencia apro. En su dictamen de octubre del 2013, el INAH informó que “El Caballito” sufrió “daños irreparables” en 50% de su acabado, causados por el ácido nítrico. Ahora, las autoridades federales y del Distrito Federal destacan lo que calificaron como un “convenio inaudito” que no es “un acuerdo político”, sino que se trata de una investigación científica, y los trabajos “estarán encaminados para que (la escultura) muestre su esplendor nuevamente”. De lo que no se ha hablado es de las sanciones a los responsables. El despacho de Arturo Javier Marina Othón, fue inhabilitado por 10 años, pero en la sentencia final quedó en tres. Ninguna autoridad del gobierno del DF fue sancionada. En algunos medios de comunicación se llegaron a publicar copias del oficio en el cual Alejandra Moreno Toscazo, entonces Autoridad del Centro Histórico-- dio la orden de intervenir la obra, pero el gobierno capitalino siempre negó su responsabilidad, así como la del entonces secretario de Gobierno, Héctor Serrano. Hoy están fuera del equipo de Mancera Moreno Toscano e Inti Muñoz. Serrano Cortés sólo fue movido a la Secretaría de Moviidad. Conviene recordar la reflexión del arquitecto Zaldívar respecto a la responsabilidad por los daños a la escultura: Desde las autoridades del gobierno de la Ciudad de México, el INAH, las de Bellas Artes, el director del Museo Nacional de Arte --que no debió ser omiso frente a una intervención que se realizaba frente sus oficinas--, hasta el policía de la esquina: “¿No se dieron cuenta de que había andamios de más de ocho días?”, “Oigan, ¿qué van a hacer en ‘El Caballito’?”, “¿Quién les dio permiso?”, “A ver sus papeles”, “Alguien debió preguntárselo, no?” Se espera que “El Caballito” de Tolsá recupere su esplendor en el primer semestre del próximo año.

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