"Más sobre la violencia"

miércoles, 28 de octubre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Pues sí, estimado lector de la presente, a servidor le ha sorprendido que las cartas a este buzón, firmadas por Proteo, Bartolo Peregrino, Cándido Buenafé y Juan D’Udakis, en las que reflexionaron sobre la agresión, genitora de la violencia, terminaran de manera directa o sesgada, admitiendo y hasta justificando a las mismas, argumentando que ellas han servido y sirven para establecer la ley y el orden en las sociedades integradas por los naturalmente agresivos… según ellos… humanos… con lo que, sabiéndolo o sin saber… socializan la agresión y la violencia. Por esto, a servidor no le ha sorprendido que los autores de dichas cartas igualmente coincidieran, de manera abierta o ambigua, en que la globalidad en la que nos movemos y nos mueven, es el mejor de los mundos, por ser una de las etapas más revolucionarias en la historia de la humanidad, pues en ella, gracias a la ciencia y a la técnica, se ha liberado a la humana criatura de las tareas penosas que tenía que realizar en el pasado, se le han aumentado las horas de ocio y se han puesto a su disposición comodidades y satisfactores para sus necesidades y se le ha dado más libertad de la que nunca gozó para elegir lo que más le acomode. Y dice servidor: siempre que tenga dinero suficiente para pagarlo… ¿o no es así?... tampoco sorprendió al de la firma que, consecuentes con ese pensar, que igualmente sostiene que la vida es mejor en estos tiempos que en cualquier época de la historia, pues hay gente más rica y menos que viva en absoluta pobreza y la gente vive más tiempo y ya no es algo rutinario que los padres vean morir a uno de cada cuatro de sus hijos, como señala, por ejemplo el premio Nobel de Economía Angus Deaton. Consecuentes con esos pensares, repite servidor, no le sorprendió que los firmantes de las mentadas cartas terminaran por alabar, de expresar su admiración por la clase que, desde hace dos siglos y medio, es la que, mayor y de manera más determinante, ha vertebrado y dirigido esta globalidad en la que respiramos: la capitalista, la de los dueños del dinero, fábricas, empresas comerciales, grandes terratenientes, medios de comunicación, etcétera. Lástima que tan optimista visión, la que cree que se vive en el mejor de los mundos y que nos gobiernan los mejores, los que triunfan en la lucha por la vida, sea desmentida por los hechos, los cuales muestran, demuestran y confirman que si es verdad que en la globalidad de hoy hay más millonarios, lo contrario, la desigualdad, también lo es y en mayor grado que antes, ya que el 1% de la población global controla 48% de la riqueza existente, y la inestabilidad de los mercados ha propiciado que la riqueza haya aumentado en los países más desarrollados… y se haya estancado y hasta disminuido para los de menores ingresos. A lo que hay que añadir y no olvidar que un ser humano, que no tiene oportunidad a la educación, es un ignorante y no es libre; en ser humano que no tiene seguridad en su trabajo, no es libre; un ser humano que no gana lo suficiente para adquirir los alimentos necesarios para recuperar las energías consumidas en ocho horas o más de trabajo, no es libre, por lo que puede decirse que la globalidad en la que respiramos, que se nos ha vendido y se nos vende como el mejor de los mundos posibles. Sigue siendo un sociedad global, sí, pero tan clasista o más que las del pasado, una sociedad de unos pocos privilegiados y millones de jodidos… en el que, según el Premio Nobel de Economía antes mencionado… la realidad existente es que en la globalidad que se considera el mejor de los mundos “millones siguen padeciendo los horrores de las carencias y muerte prematura, pues el mundo sigue desigual”… por lo que servidor pregunta: ¿no es por eso que se sigue dando en el mismo la agresión y la violencia? Todo lo anterior lleva a servidor a pensar que los firmantes de las mencionadas cartas o son escribas de la ideología llamada “la visión empresarial de la historia”… o bien ingenuos compañeros de viaje… como tantos lo fueron en el pasado del denominado “comunismo real”… que pena, pues, en cualquiera de los dos casos, no hacen más que apoyar y robustecer la ideología de las élites del poder, que en todo tiempo y lugar, de una u otra manera, no han hecho más que utilizar el darvinismo social, con el cual han justificado e incluso legalizado las guerras de rapiña imperialistas, la explotación de los pueblos coloniales, cultivar el odio a los otros y las desigualdades de las personas en la sociedad… aquí, servidor hace otra pregunta: estimado lector de la presente, ¿juzgue usted qué en esta globalidad en que nos movemos ocurre lo mismo… o no? ¿Qué me contesta? Su seguro servidor para lo que guste y mande. LIGORIO D’REVUELTAS

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