'La danza social”

miércoles, 2 de diciembre de 2015
MÉXICO, DF (apro).- El presente texto inédito titulado La danza social, escrito por la coreógrafa recién fallecida Gloria Contreras (1934-2015), da cuenta del pensamiento social y crítico de la bailarina, entre otras cosas, hacia el clasismo en la danza. Entregado a la Agencia Proceso por Gregorio Luke, hijo de la también fundadora del Taller Coreográfico de la UNAM, durante el homenaje que le efectuaron el pasado 26 de noviembre en el Centro Cultural Universitario para despedirla de cuerpo presente, en La danza social se lee que para Contreras no sólo el pueblo debe aprender del arte, sino éste del pueblo. El texto completo es el siguiente: Nunca he aceptado la idea de separar el arte culto del popular, ya que el primero se nutre del segundo. La segregación del arte como un artículo de lujo, no es más que otra forma de dominación de los ricos sobre los pobres. A estos se les engaña diciéndoles que no entenderá las exquisiteces que se presentan en los grandes teatros donde los boletos tienen precios altísimos para descorazonar a cualquier rebelde. Sin embargo, nosotros sabemos que cuando en la danza, la música o la pintura hay valores, estos son reconocidos por el inteligente y el sensible sea cual fuere su estrato social. Pero además de hacer accesible nuestro arte a todas las clases sociales, hay también que aprender del pueblo. En mi caso, durante mi formación en el ballet clásico con Madame D’Ambre, acudía también a los llamados “tés danzantes”, para bailar mambo y cha cha cha. En Nueva York, donde estudiaba ballet en la School of American Ballet, me daba tiempo para bailar en el famoso Paladium y otros centros de baile. Continué está práctica en todos los países en que vivía. Nunca olvidaré esas danzas extraordinarias en el Carnaval de Río de Janeiro con mi amigo el gran bailarín afro-americano Arthur Mitchell. Ya en el Taller coreográfico de la UNAM, estimulaba a mis bailarines a ir a lugares como el California Dancing Club a bailar. En nuestro repertorio, he creado obras a casi todos los ritmos populares: mambo, jazz, rock, pop, tango, danzón, reggaeton etc. Considero que la danza social ayuda al bailarín y al coreógrafo dándole apoyos rítmicos libres que lo personalizan. La danza social recoge rasgos de nuestra cultura que el pueblo defiende. Y nos permite asomarnos a otras culturas y nutrirnos de ellas. El danzón, el jazz, la guaracha, el mambo, la cumbia, el swing nos dan una manera de movernos que nos identifica. Es una tradición que nos independiza. Además, desde un punto de vista personal, la danza social juega un papel fundamental en el cortejo, en la superación de la timidez y estilo propio, es fuente de esparcimiento y comunicación, aún más: es vehículo que ayuda a incorporar la vida misma a nuestra danza.

Comentarios