Sosa Plata: 'Sin visión panorámica, el cambio a la era digital”

miércoles, 23 de diciembre de 2015
MÉXICO, DF (apro).- Es innegable que la transición a la Televisión Digital Terrestre (TDT) es el proyecto de modernización más ambicioso que ha tenido la pantalla chica mexicana en los últimos 50 años, pero también, a decir del destacado académico e investigador Gabriel Sosa Plata, “fue una transición compleja, costosa y sin una visión integral de política pública en beneficio del país y sus audiencias”. Aunque en México, según información del Instituto Federal de Telecomunicaciones, el apagón analógico se inició en mayo de 2013 en Tijuana, Baja California, y desde entonces se fue extendiendo a varias ciudades y regiones, el pasado día 17 se aplicó en la zona centro, y para Mónica Aspe, subsecretaria de Comunicaciones, ese cambio a la era digital televisiva “podría ser de los más grandes del mundo”, pero ha dejado mucho que desear. Desde el 2004, cuando en el sexenio de Vicen­te Fox se publicó en el Diario Oficial el Acuerdo de Televisión Digital Terrestre, se establecía que el apagón analógico se daría en 2021, pero seis años después el entonces presidente Felipe Calderón adelantó la fecha para 2015. Y no hubo una explicación clara para el cambio de fecha. Y en 2013, Enrique Peña Nieto dejó claro su interés por convertir al sector telecomunicaciones en “una verdadera palanca de desarrollo”. Consultado para este espacio, Sosa Plata, especialista del departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, lo ocurrido este jueves “es histórico”, pues “la transición tecnológica es tan relevante como la llegada de la televisión a color, del video tape o el uso de los satélites para las transmisiones nacionales e internacionales de la televisión”. Y a decir suyo, era necesario que México recorriera ese camino debido a los beneficios que genera: “Uso más eficiente del espectro radioeléctrico, mejor calidad de imagen y sonido, más señales y en consecuencia más contenidos, un menor uso de energía eléctrica tanto en la transmisión como en la recepción. Además, puede darse cabida a nuevos operadores, como sucedió con la licitación de la cadena de televisión que ganó Cadena 3, y la próxima licitación de otros 123 canales en 2016. Si no se hubiese dado esta transición no habrían sido posibles estas licitaciones.” No obstante, denuncia que el cambio resultó muy costoso para los mexicanos, dada la situación económica: “Más de 26 mil millones de pesos destinados a la adquisición y distribución de televisores digitales es un insulto para un país con los altos niveles de pobreza existentes y otras prioridades de inversión, por ejemplo en centros de salud o en educación. Por si fuera poco, esta entrega se caracterizó por su uso político en las pasadas elecciones y sigue utilizándose para promover la imagen del presidente Peña Nieto. Y es justo por la pobreza que durante meses nos enteramos de muchos casos de familias que vendieron o empeñaron sus televisores.” Su preocupación aumenta: “La entrega de televisores fue además una política sin ningún sentido ecológico. La instalación de centros de acopio llegó tarde. En el Distrito Federal, que es donde más existen estos equipos, no se han instalado. Los televisores analógicos viejos están llegando a los chatarreros, a las calles y a los depósitos de basura, donde desafortunadamente no se le está dando el procesamiento adecuado para evitar que los componentes tóxicos de los televisores contaminen. De ahí que en otros países se haya optado por regalar decodificadores por su costo y porque lo más ecológico es conservar y darle más tiempo de vida a los televisores analógicos.” Mientras las autoridades presumen que el 31 de diciembre --fecha en la que finalizará en su totalidad el apagón analógico-- el país se colocará México en el primer país de Latinoamérica en iniciar el 2016 con señales totalmente digitales, Greenpeace México resalta que “el desecho de al menos 40 millones de televisores analógicos en la República Mexicana implica un gran riesgo para el medio ambiente y la salud de las personas por las sustancias toxicas que arrojan, como plomo, cadmio y arsénico, que contaminan el aire, los subsuelos y el agua”. Por ello, la reconocida organización ambientalista trabaja más intensamente en la campaña “eZombies”, con la intención de recolectar peticiones firmadas para exigir al gobierno “un plan integral completo para la disposición final de residuos electrónicos” derivados del apagón analógico. Además, Sosa Plata observa otro brete: “En términos de pluralidad y diversidad de contenidos nos quedamos muy lejos. La digitalización de la televisión era una valiosa oportunidad para operar nuevos canales y producir nuevos contenidos plurales y diversos. A lo más que hemos llegado es a tener un nuevo jugador nacional, que ya estaba en el Distrito Federal y otras ciudades, Cadena 3, y vamos a esperar para saber si la próxima licitación podría aumentar la diversidad de contenidos, sobre todo a nivel local y regional, donde históricamente se ha vivido o más bien padecido el centralismo de la televisión.” Redondea al recomendar con pesar: “Bien le haría falta al país tener televisoras comunitarias, pero no existen los estímulos para ello, ni para la producción nacional e independiente, que mucho pudo haber enriquecido los contenidos y desarrollar un mercado de producción nacional, que también generara contenidos para la televisión de paga, internet y el video en demanda”.

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