Premio Shangai a la investigación de Teotihuacán

martes, 29 de diciembre de 2015
MÉXICO, DF (apro).- Ganador de uno de los Premios del Fórum de Arqueología de Shangai, realizado del 13 al 18 de diciembre en China, el proyecto de investigación ‘Tlalocan. Camino bajo la tierra’, dirigido por el arqueólogo Sergio Gómez Chávez, permite establecer nuevas hipótesis y percepciones sobre la antigua ciudad de Teotihuacán, cuya historia se remonta a 12 mil años antes de nuestra era. En el Museo Nacional de Antropología, al anunciar que la investigación obtuvo el reconocimiento internacional, el arqueólogo mexicano explicó en rueda de prensa cómo a partir de los resultados del proyecto se ha modificado el conocimiento de la antigua ciudad: “Nuestra percepción después de seis años de trabajo ha cambiado bastante. Entendemos a la Ciudadela de una manera distinta de como la percibían otros arqueólogos en el pasado. Para nosotros no es un lugar de acceso restringido, tampoco la sede del poder político y militar. La percibimos como un gran espacio ritual en donde se llevaban a cabo actos que año tras año reactualizaban los mitos de la creación original.” El director del proyecto, en el que participan más de 60 especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y diversas instancias de México y el extranjero, agregó que las propias hipótesis planteadas al inicio de la investigación han tenido que cambiar al confrontarlas con los datos encontrados en el lugar. Por ejemplo, inicialmente se consideró que al final del camino bajo tierra o túnel se encontrarían restos de personajes importantes, “probablemente los gobernantes de las primeras etapas de Teotihuacán”. No ha sido así, aunque el investigador aclaró que no se ha agotado la exploración del final del túnel y, como en todo proceso de investigación, se va de la teoría a los datos y viceversa. Fue en 2003 cuando se encontró el túnel que inicia en el Templo de la Serpiente Emplumada. Gómez Chávez recordó que una mañana, cuando llegaba a trabajar, le informaron que se había hecho un hueco frente a la escalinata de la plataforma adosada a dicha estructura. La oquedad medía 83 centímetros de diámetro. Se delimitó el área y se inició la primera exploración: “Bajé cerca de 14 metros y pude percatarme de la existencia del túnel, pero no se podía acceder porque había sido totalmente rellenado con tierra”, narró. “El túnel fue rellenado para impedir el acceso. Luego de cerca de seis años de trabajo hemos retirado casi mil toneladas de tierra y piedra que los teotihuacanos colocaron para que nadie pudiera entrar. Por eso decimos que estamos muy orgullosos de ser los primeros en entrar a este lugar después de mil 800 años de haber sido clausurado.” De acuerdo con el investigador, se tienen evidencias de que los teotihuacanos sacaron algo muy pesado del interior del túnel, pues encontraron marcas en el piso y las paredes, aunque falta corroborar esta hipótesis. La investigación continúa y recientemente se han hallado algunas ofrendas en zonas donde parecía agotada. Hasta el momento se han rescatado más de 75 mil objetos que deberán ser estudiados en otra etapa para su clasificación, análisis, interpretación, restauración y conservación. Incluso con algunas de ellas se planea integrar una exposición. Entre los objetos encontrados en tres cámaras dentro del túnel destacan cuentas de collares, piezas de jade, de madera y mercurio, restos de piel “posiblemente humana” a la cual se harán estudios de ADN para verificar esta hipótesis, así como alas de insecto que, a decir del arqueólogo, dan cuenta de lo minucioso de la exploración. Acerca del mercurio, el estudioso destacó que aunque es “relativamente poco”, es una “cantidad importante”, pues en ninguna exploración arqueológica en México se había localizado mercurio. Indicó que hay ocho o nueve sitios en la zona maya de Guatemala y Belice donde se ha encontrado mercurio asociado a tumbas de personajes, y en el caso de Teotihuacán se considera que fue puesto ahí para representar el agua sagrada del inframundo. También se rescató un conjunto de esculturas, probablemente representaciones de los fundadores de Teotihuacán, porque al extraerlas se dieron cuenta que en la parte de atrás llevaban o portaban una serie de objetos en una especie de bultos “Sabemos muchos siglos después que estos individuos son los que guían a las grandes peregrinaciones y establecen el lugar donde se va a fundar y a erigir el nuevo templo.” Gómez Chávez destacó que el reconocimiento de la Academia de Ciencias Sociales de China no es para él, sino para el numeroso grupo de investigadores que participan en el proyecto ‘Tlalocan’, elegido de entre 40 investigaciones nominadas. En la primera ronda se seleccionaron 21 finalistas, 10 en la categoría de mayores descubrimientos y 11 en la de investigación. El de Teotihuacán fue en la categoría de descubrimiento. Los otros ganadores fueron en exploraciones arqueológicas de China, Ucrania, Estados Unidos, Kenia, Italia, Egipto, Turquía, Asia Central (Mongolia) y Taiwán. En la categoría de investigación también fueron reconocidos los investigadores mexicanos Leonardo López Luján del INAH, del proyecto Templo Mayor, y Linda Manzanilla de la Universidad Nacional Autónoma de México, por sus estudios en Teopancazco, Teotihuacán. Los trabajos de exploración en la llamada Ciudad de los Dioses continuarán en 2016.

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