Las oscuras primaveras: El vacío que el otro nunca llenará

miércoles, 4 de febrero de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigida por Ernesto Contreras y estelarizada por Irene Azuela, José María Yazpik y Cecilia Suárez, Las oscuras primaveras (México-2014) es una cinta poderosa, de esas capaces de confrontarnos con nosotros mismos para dejarnos girando un par de días mientras nuestras ideas se reacomodan. La trama gira en torno a cuatro personajes, una madre soltera llamada Pina (Azuela) y su hijo pequeño, y una pareja compuesta por Flora (Suárez) e Igor (Yazpik). ¿Qué une a estos personajes? Principalmente la codependencia; además de un amorío al estilo El último tango en París entre Pina e Igor, que es lo que mueve la energía de toda la historia. Pina es una mujer hermosa “a merced” de un espíritu caprichoso al cual se encuentra atada, es decir, su hijo pequeño; mientras que Igor y Flora pasan por un terrible estancamiento de pareja, ese incómodo momento en que la pasión se diluye para dar paso a una amistad incondicional que carece de pasión. En ambos casos, las ilusiones parecen dormitar al ritmo del frío invierno, sin embargo, los personajes necesitan un poco de luz y calor para seguir adelante, al menos en el caso de Pina e Igor, cuyos encuentros sexuales parecen un oasis en medio del desierto. Y sin embargo, son sólo una ilusión. ¿La llegada de la primavera mejorará las cosas? Eso es lo que averiguaremos al final de la cinta. El dolor y el vacío que enfrentan los personajes tiene poco que ver con su relación con el otro; más bien, el problema son ellos mismos pues buscan erróneamente lo que les hace falta en los demás. Las actuaciones de los personajes son estupendas: consiguen transmitir una enorme carga emocional con pocos gestos y muchos silencios. No sólo se nota el talento del actor sino también de la buena “mano” de Ernesto Contreras, quien además de contar la historia de una manera excelente, logró generar situaciones eróticas bastante finas, o más precisamente, poéticas. El dolor que viven los personajes se aminora gracias a los elementos fársicos que Contreras introduce. De otra manera, tanta intensidad hubiera sido prácticamente insoportable. Las oscuras primaveras es una gran película, aunque si no se está acostumbrado a un ritmo pausado y a grandes silencios, podría ser una decepción. De lo contrario, no debe perdérsela.

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