Homenaje a Vicente Leñero en UANLeer

domingo, 15 de marzo de 2015
MONTERREY, N.L. (proceso.com.mx).- Vicente Leñero fue recordado en la Feria del Libro de la UANL, como contador de historias en sus facetas de periodista, dramaturgo, novelista, cuentista, guionista. El sábado por la tarde en el centro cultural Colegio Civil se reunieron en una mesa redonda para evocar la vida y la obra del autor de Los Albañiles, su hija, la escritora Estela Leñero, así como los periodistas Miguel Ángel Quemain, Carlos Puig y José Garza. En el homenaje organizado al fundador de la revista Proceso por Editorial Planeta, como parte de las actividades de la fiesta literaria UANLeer, los presentes que abarrotaron el Patio del Ala Sur, le tributaron un minuto de aplausos de pie al escritor fallecido el pasado 3 de diciembre. Estela recordó con nostalgia el taller de teatro que organizaba su padre, al que ella acudió durante y en el que estuvieron, entre otros, autores reconocidos como Victor Hugo Rascón. Fue el teatro una de las primeras pasiones del periodista, que dejó la carrera de ingeniería para dedicarse a escribir, evocó la dramaturga, quien expuso cómo su padre tuvo que luchar contra la censura a lo largo de los años, desde la primera obra de teatro que escribió en los 60, Pueblo rechazado, en el que hablaba de la introducción de la terapia del sicoanálisis de en un monasterio. “Estaba relacionado con la profesión de sicoanalista de mi madre (Estela Franco), lo cuál los llevo a compartir el caso de la obra, tanto en su parte investigativa como en la experiencia de la censura que la obra sufrió cuando fue estrenada en 1968 bajo la dirección de Ignacio Retes”. “Se convirtió en noticia, pues su posición crítica ponía en evidencia una iglesia retrógrada e intransigente, frente a un personaje, Lemercier, igualmente intransigente y autoritario, pero víctima del poder. La mayor parte de sus primeras obras fueron censuradas”, dijo. Empezó a escribir teatro por un atorón que tuvo en su carrera como novelista, reveló Estela. Quemain recordó que Leñero se reveló, en la dramaturgia, como un autor que incorporó nuevas formas de expresión escénica. “La originalidad y el valor artístico de la obra de Leñero en el horizonte de la narrativa mexicana consiste en fundir la moralidad literaria personal y social, en un solo cuerpo textual. Su sentido de la justicia y la búsqueda de la verdad, no condujo su obra al terreno de la militancia”. “La realidad siempre fue el trabajo literario más rico. Frente a ella, su imaginación, él decía, siempre me parece insuficiente e insatisfactoria. Leñero se movió en esa frontera delicada entre la narrativa y la dramaturgia. Llevo al teatro un conjunto de recursos que otros no se habían atrevido a explorar”, expuso. Por su parte, Puig comentó que Leñero era reiterativo en señalar que, como principio, cualquier texto debía estar bien escrito, como condición básica para ser leído, pues era un convencido que el periodismo era otra forma de literatura y que quien conseguía combinarlas, hacía mejor su trabajo de comunicador. “Vicente entendió, desde muy pronto, que parte del periodismo era contar un cuento bien contado y que la forma de conseguirlo, como lo había intentado en la novela, y en algunos ensayos fallidos y no fallidos, era hacer literatura. Él fue de los primeros en decirnos en México que el periodismo es literatura y quien hacía periodismo con literatura hacía mejor periodismo”, afirmó. En su obsesión por la estructura, los personajes y la forma de escribir, sostenía que en cada historia que se cuenta en los medios masivos de comunicación, se hace literatura, por lo que los textos deben estar bien redactados. “Sus reporteros consentidos en Proceso eran los que escribían mejor. A lo mejor no los que reporteaban mejor, si no los que escribían bien. Por eso tenía cierta devoción por los reporteros que tenían gran pluma, y que tal vez no traían el gran dato, pero contaban de cierta manera, que ganaban las portadas”, recordó quien también fuera integrante del semanario. José Garza, que hizo el trabajo de moderador de la mesa, reconoció al escritor de El evangelio de Lucas Gavilán como un mentor generoso, pues era meticuloso en el tallereo de textos de los autores que buscaban su consejo. En la parte final de la conversación, el mismo periodista preguntó a Estela cuál era el género en el que mejor se sentía su padre, pues fue reconocido en todos los que incursionó. Expuso Garza: “Los periodistas lo reclamamos para nosotros. Los dramaturgos, para ellos, los guionistas igual y efectivamente, como dice Carlos, Leñero era un contador de historias. Escribió guión, dramaturgia, cuento, novela, crónica, reportaje, entrevista. ¿Dónde se sentía más a gusto, él, no sé si alguna vez te lo confesó?” La dramaturga dudó: “No sé. Como fue un período de tiempo tan largo, cuando estaba metido en el teatro, era el teatro. En la novela era eso, igual en la radionovela y la telenovela, que hizo muchísimo al principio, que era para sobrevivir. Como que cada cosa tenía su cualidad”. Como preámbulo de la charla, fue presentada la obra Todos somos Marcos, con lectura dramatizada. Como parte de las actividades de la cita literaria, este domingo a las 20:00 horas será montada la obra de teatro Antes de la Caída, de Estela Leñero, en el Teatro del Aula Magna, en el mismo recinto cultural. UANLeer es un evento organizado por la Universidad Autónoma de Nuevo León, del 11 al 16 de marzo, con más de 300 eventos culturales.

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