El justo homenaje a Leopoldo Méndez

lunes, 16 de marzo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Pareciera un acto predestinado a realizarse, como si de justicia se tratara, que el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, presente desde el pasado 13 de marzo, la exposición Pasión sobre papel: Leopoldo Méndez y el Taller de la Gráfica Popular, que reúne 350 obras del grabador, dibujante y pintor. El escritor y periodista Carlos Monsiváis (1938-2019) fue admirador y uno de los grandes coleccionistas de Leopoldo Méndez, artista nacido en la Ciudad de México en 1902. Su acervo asciende a más de 700 piezas y contiene óleos, dibujos tempranos, revistas, libros, grabados en madera y documentos de propaganda política. También reunió buena cantidad de obras el pintor Francisco Toledo, para enriquecer los acervos del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), que recientemente donó en su conjunto al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Quizá sea otro acto de justicia que ahora el INBA sea responsable de esas obras de arte, pues en 2002, en el marco del centenario del natalicio de Méndez, su hijo Pablo Méndez Hernández narró a esta reportera que en la década de los años setenta se acercó a la institución para ofrecerle donar el acervo artístico de su padre. El entonces director Miguel Bueno y Malo, quien ocupó el puesto de 1970 a 1971, durante el gobierno de Luis Echeverría, le sugirió destruir las planchas originales de los grabados del artista “para darle mayor valor a las copias”. Desde luego no aceptó y retiró su proposición. El INBA poseía soló un conjunto de obras de Méndez, en el Museo Nacional de la Estampa, por sugerencia del historiador de arte Francisco Reyes Palma, autor del libro Leopoldo Méndez, el oficio de grabar. Méndez Hernández se congratulaba de que la herencia artística de su padre estuviera en manos de Monsiváis y de Toledo: “Carlos Monsiváis tiene un óleo que Leopoldo Méndez hizo en San Carlos, de ahí lo que usted se imagine como sorpresas que sólo él conoce; a veces me muestra lo que ha comprado, que incluso yo no conocía, aunque generalmente sí, o por fotografías, y verlas es tan enriquecedor como si yo las tuviera. Es extraordinario el cariño que tienen por un hombre como Leopoldo, pienso que eran los más indicados para tener su acervo”. Monsiváis advirtió en el centenario que la obra del grabador estaba rodeada por “uno de esos silencios lapidarios que, casi reverencialmente, suelen ocultar artistas de primer orden”. Ni siquiera se había contemplado entonces un homenaje oficial por esa efeméride. El escritor, autor de innumerables libros y colaborador del semanario Proceso, hizo ver que el artista estaba ausente del mainstream, del canon “que impulsa fortunas y caídas en el mercado del arte”. Y explicó en el catálogo de la exposición --que tras la sorpresa que causó que no se contemplara un homenaje, finalmente se hizo en el Museo Nacional de Arte-- algunas de las razones a las cuales atribuía el “muy escaso registro crítico y museográfico de la obra de Méndez”. Citó, entre otras “la ‘mala fortuna’ del grabado en las consideraciones críticas y, sobre todo, en las valoraciones del mercado del arte. (Por ‘mala fortuna’ entiéndase la equiparación de los precios de subastas y galerías con calidad estética)” y “el descrédito (muy justo) del socialismo tal y como se practicó en la URSS y el culto a la personalidad de Stalin, que si en el trabajo de Méndez no es lo más significativo, si resulta determinante en la evocación de su tiempo político y de su grupo”. Pero aclaró que se le juzgó stalinianamente, por sus posiciones políticas, no por su arte. La exposición que rinde homenaje a Leopoldo Méndez aborda diversos aspectos de la vida del artista, desde su nacimiento en la Ciudad de México en el seno de una familia modesta, su participación en el movimiento estridentista, su ingreso al Partido Comunista Mexicano, su incorporación a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y luego al Taller de la Gráfica Popular, y su incursión participación en la industria cinematográfica, pues fue el autor de los grabados para películas como Río Escondido y Pueblerina. La muestra podrá visitarse de miércoles a lunes, de 10:00 a 18:00 horas, con entrada libre, en el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, ubicado en Isabel La Católica 26, Centro Histórico.

Comentarios