Confirman que restos hallados en templo pertenecen a Miguel de Cervantes

martes, 17 de marzo de 2015
Madrid, (proceso.com.mx).- Hoy fue confirmado que los restos mortales encontrados en una cripta del Templo de las Trinitarias Descalzas pertenecen al escritor Miguel de Cervantes Saavedra, autor de Don Quijote de la Mancha. Sin embargo, no existe “certeza absoluta” del hallazgo, debido a que los expertos no pudieron practicar el estudio de ADN por el avanzado estado de descomposición de las piezas óseas. En lo que no tienen discrepancias los especialistas implicados en esta búsqueda es que entre los restos encontrados en la cripta—que pertenecen a más de un individuo—hay restos del novelista universal, fallecido en 1616, hace cuatro siglos. El forense y director de la búsqueda, Francisco Etxeberria, dijo que dan como posible que “algunos fragmentos” encontrados sean de Cervantes “a la vista de toda la información generada en el caso del carácter histórico, arqueológico y antropológico”. Aclaró que “no hemos podido resolver con certeza absoluta por eso somos prudentes. Estamos convencidos de que tenemos algo”. “Es posible considerar que entre los fragmentos de la reducción (de huesos) localizada en el suelo de la cripta de la actual iglesia de las Trinitarias se encuentran algunos pertenecientes a Miguel de Cervantes”, apuntó el experto. Los restos del escritor estuvieron perdidos entre 1698 y 1730, período en el que se reconstruyó la iglesia; no obstante, los expertos tienen la certeza que nunca salieron del sitio, ubicado en el barrio de las Letras, en el centro de Madrid. Los otros restos, afirman, creen que se trata de la esposa del escritor, Catalina de Salazar. En el nicho estudiado, los expertos encontraron una tabla de la tumba con las iniciales M.C., cuya antigüedad remite a los tiempos de Cervantes. Se trata del nicho al que las monjas carmelitas descalzas habrían trasladado los restos del escritor en 1673. Los trabajos de investigación iniciaron en la primavera de 2014 mediante la exploración con georradar del suelo de la iglesia donde se encontró el nicho destinado al estudio. También se completaron con los trabajos documentales del genealogista Fernando de Prado y en semanas recientes los hallazgos tuvieron un avance sustancial con los estudios del historiador experto en el Madrid Barroco y Moderno, Francisco José Marín Perellón, quien cotejó las bitácoras de las monjas trinitarias, que permitieron corroborar que los restos nunca abandonaron el recinto.

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