La vida misma: El legado de Roger Ebert

martes, 3 de marzo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Cuando comencé a escribir esta columna hace más de 10 años, uno de mis primeros mentores fue Roger Ebert (1942-2013). Poseía la teoría, pero como ocurre en este oficio, la práctica es la que termina por forjarnos. Así pues, necesitaba un ejemplo claro de cómo abordar las películas y desmenuzar cada uno de los elementos que las componen. Y fue esta búsqueda la que me llevó a toparme con las columnas de Ebert para el Chicago Sun-Times. Me agradó su estilo desenfadado y poco pretencioso con el que se adentraba a analizar las historias. No importaba si era cine de arte o la película más comercial de Hollywood, Ebert las trataba con respeto y las disfrutaba sin prejuicios. Y pese a todo lo que pudiera pensarse, podía llegar a ser bastante duro. Por cierto, fue el primer crítico de cine en ganar un premio Pullitzer en 1975 en el rubro de crítica. La pasión de Roger Ebert por el cine a través de sus críticas me tocó el corazón y ayudó a darle sentido a lo que hago en este espacio. De igual manera, sus experiencias de vida, reflejadas en el documental “La vida misma”, me llenaron de inspiración pero en otros planos de mi existencia. Dirigido por Steve James, este documental aborda la vida del crítico, a quien todavía le dio tiempo de participar en él, luego de que los médicos le retiraron la mandíbula debido a un cáncer de tiroides y en las glándulas salivales que padecía, con lo cual perdió la habilidad para hablar y comer de manera normal. Su vida --un poco problemática debido a su adicción al alcohol, pero fructífera en cuanto al mundo del periodismo se refiere--, es un reflejo de un hombre que nunca dejó de buscar la manera de superarse a sí mismo y encontrar la forma de disfrutar la vida a pesar de todo. A través de colegas, gente cercana, miembros del mundo del cine como Martin Scorsese y testimonios del propio Ebert, las piezas del rompecabezas se van uniendo poco a poco hasta completar la figura de un sujeto extraordinario cuya visión de vida es la misma con la que abordaba sus críticas. Dos días antes de su muerte, sabía que el final estaba cerca… En su último mensaje electrónico, escribió: “Thank you for going on this journey with me. I'll see you at the movies” (Gracias por ir en este viaje conmigo, los veo en las películas”).