La legendaria coreógrafa Nellie Happe recibió el Premio Coatlicue

lunes, 9 de marzo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- En el marco del Encuentro Internacional Iberoamericano de Mujeres en el Arte México-España, la coreógrafa Nelli Happe, de 84 años, recibió el Premio Coatlicue en un homenaje que incluyó presentaciones de diversas compañías de danza. En la celebración efectuada la noche del domingo en el Teatro de la Danza del Centro Cultural del Bosque, con buen humor luego de superar una artritis reumatoide que la mantuvo en reposo desde agosto, la coreógrafa emérita del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) habló de sus inicios, experiencias y su contacto con los jóvenes. “He tenido mucho tiempo para meditar y valorar las cosas, y saqué la conclusión de que me siento afortunada por la época en la que me tocó vivir: la disfruté, la gocé, la sufrí, pero la viví al máximo, sin escatimar esfuerzos”. El Premio Coatlicue se lo otorgó el Colectivo Mujeres en la Música AC y la Coordinadora Internacional de Mujeres en el Arte (ComuArte), y con él se enaltecen las actividades artísticas de las mujeres y su papel en la sociedad contemporánea, así como en la cultura universal, según destacó el INBA. En la celebración se ejecutaron diversas piezas coreográficas en su honor como Pax de deux del Cisne Blanco por parte de la Compañía Nacional de Danza; el cuadro Fragmentos, a cargo de alumnos de la Escuela Nacional de Danza Nellie y Gloria Campobello; Trébol de Eterno Caracol, y Wornos de la Compañía de Danza Murmullo de Sirenas. Happe, quien a los nueve años empezó a bailar, obtuvo su formación artística de coreógrafos como Bronislava Nijinska, Nelsy Dambre y Xavier Francis. Posteriormente fue bailarina fundadora del Ballet Clásico de México –hoy conocido como Compañía Nacional de Danza--, en donde se desempeñó como directora artística de 1989 a 1991. También fue fundadora y directora del Ballet de Cámara y del Ballet Clásico 70. Ha sido coreógrafa de la Compañía Nacional de Danza (Carmina Burana y Esquina Bajan) y de los ballets Independiente, Nacional de Cuba, de Guatemala, de la Ciudad de México y de Monterrey. Sobre sus inicios, la coreógrafa compartió: “Me acuerdo cuando estudiaba con Bronislava Nijinska en Estados Unidos y vi por primera vez completo El lago de los cisnes. En esa época pensé que si lograba bailar en el rol del Cisne Blanco, al siguiente día me podía morir. Me colgaba de los pies para poder crecer, pero nunca lo pude bailar”. “Sin embargo, a partir de que uno acepta lo que es, está del otro lado. Después puedes hacer lo que quieres con lo que tienes. Cuando estudié con Nijinska, una vez dijo que un bailarín no puede encerrarse única y exclusivamente en su disciplina, sino que debe ir a conciertos, a museos; eso me abrió las puertas”. Entre sus reconocimientos destacan el premio anual de la Unión Mexicana de Cronistas de Teatro y Música (en tres ocasiones, 1961, 1998 y 2000); formar parte de la Academia de las Bellas Artes de la Legión de Honor Nacional; el premio Guillermina Bravo (1997) por su trayectoria profesional, y la Medalla Conmemorativa de Bellas Artes (2000) por sus cincuenta años de trayectoria artística. A punto de cumplir sus 85 años, la coreógrafa expresó que uno de sus deseos es escribir un libro: “Lo que me tocó vivir lo disfruté y quisiera compartirlo con otros. Además, me encontré la caja donde mi mamá guardó las cartas de mis viajes, en las que relaté mis vivencias dentro de la danza”. Y luego se dirigió así a los jóvenes: “El mensaje que quiero transmitir a los jóvenes bailarines es que no sólo se enfoquen en la danza, sino a las artes en general; que vayan a conciertos y viajen, si es posible, porque el artista expresa lo que es como persona, por eso hay que enriquecer a la persona, para que el producto de eso sea algo valioso”, concluyó.