Retornarán restos de Sor Juana al exTemplo de San Jerónimo

martes, 14 de abril de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- A partir del próximo viernes, en el marco de su 320 aniversario luctuoso, los restos atribuidos a la escritora y monja Sor Juana Inés de la Cruz volverán a reposar en el exTemplo de San Jerónimo, luego de que especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) les realizaron trabajos de conservación. La dependencia informó en un comunicado que el hecho servirá también para rendir un homenaje póstumo a los antropólogos físicos Arturo Romano Pacheco y María Teresa Jaén, fallecidos el 16 de marzo y el 23 enero pasados, respectivamente. Ambos especialistas, con el apoyo de la restauradora perito Luisa María Mainou, identificaron los restos de la Décima Musa, cuyo nombre real era Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana. Nació en San Miguel Nepantla, Estado de México, el 12 de noviembre de 1651 y murió el 17 de abril de 1695. En la información del INAH, la también antropóloga física Josefina Bautista explica que Romano y Jaén hicieron “una labor excepcional” en los cerca de 200 huesos de una osamenta atribuida a sor Juana. Destaca que dejaron casi listo el catálogo completo de los entierros de monjas descubiertos en los años setenta. Entre 1974 y 1981, apuntó, Romano y Jaén realizaron trabajos de excavación en el exConvento de San Jerónimo, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, donde vivió la escritora y es hoy sede de la Universidad del Claustro de Sor Juana: “Arturo Romano y Teresa Jaén, además de la excavación de este entierro, se dieron a la tarea de limpiarlo, restaurarlo, analizarlo desde el punto de vista antropofísico y redactar el informe técnico académico que también se vio reflejado en un libro.” La obra de ambos investigadores se titula Análisis antropofísico de cuatro personajes históricos y fue publicada en 2012 por el propio INAH. Ahí sus autores detallan que el propósito de sus trabajos fue conocer las causas de muerte de las religiosas y así lograron identificar a sor Juana. “Sus conocimientos les permitieron, con base en los restos del cráneo del esqueleto atribuido a Sor Juana, hacer una aproximación facial a través de dibujos, que era la técnica en boga. Lograron un acercamiento muy preciso, porque los puntos métricos importantes para la aproximación los pudieron conjuntar comparando el retrato de la poeta con el dibujo del cráneo.” La especialista detalla también que la intervención para conservar la osamenta se llevó a cabo a lo largo de tres semanas. Consistió en una limpieza en seco, un proceso de remineralización, la consolidación de las piezas óseas y la reintegración de algunos fragmentos. Al final se colocó el esqueleto sobre una base de acrílico, con las extremidades extendidas. La osamenta está prácticamente completa, sólo faltan algunos huesos de las manos y los pies y un par de vértebras. Como parte de la fase final, se colocará sobre un ataúd de caoba un extenso rosario de cuentas de semillas de palma, con el cual se acompañó el cuerpo de sor Juana y que también fue restaurado debido a que presentaba un estado de putrefacción: “A todas las cuentas se les hizo un lavado y proceso de consolidación, y aquellas a las que les faltaba una porción se les repuso el faltante y se aplicó reintegración para tener una lectura más homogénea”, señala la antropóloga quien también detalla que el rosario está conformado por 126 cuentas originales y 54 debieron ser reproducidas con base en cuatro moldes de las piezas originales. Las 280 cuentas totales hacen un rosario de 2.80 metros de largo y un peso de 276.50 gramos. Trece cuentas, dice el INAH, formaban una cruz, las 16 restantes son más grandes y corresponden a los misterios; el resto, 150, al rezo de las aves marías. La cruz se rehizo con la forma original. El INAH añade que los restos óseos se atribuyen a sor Juana por sus características: “Una mujer que de acuerdo con los estudios fue de complexión menuda, una criolla de rasgos finos, de no más de 1.58 centímetros y que debió morir entre los 38 y 48 años”. Y adelanta que los restos reposarán tal como lo dispuso la propia monja jerónima en su testamento: “Primeramente, ofrezco mi ánima, cuerpo y vida a Dios Nuestro Señor, que la creó y redimió con su preciosa sangre; y cuando su Divina Majestad fuere servido de llevarme, quiero ser sepultada en la parte y lugar que se acostumbra sepultar a las religiosas profesas, que lo han sido de este dicho convento.” Para conmemorar el 320 aniversario luctuoso de Juana Inés de la Cruz, la Universidad del Claustro llevará a cabo una mesa redonda el jueves 16 a las 18:00 horas. Y el viernes 17 a las 19:30 horas, se realizará la ceremonia fúnebre y el depósito de los restos en el extemplo de San Jerónimo. La universidad se encuentra en San Jerónimo 47, Centro Histórico, y la entrada a ambas actividades es libre.  

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