Hallan vestigios arqueológicos en zona donde se construirá hidroeléctrica en Chiapas

miércoles, 22 de abril de 2015
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis. (apro).- Desde hace más de un año decenas de lugareños y arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizan excavaciones en el lugar donde se construirá la nueva presa hidroeléctrica Chicoasén II, a unos 30 kilómetros al noroeste de esta capital, luego del hallazgo de tres asentamientos prehispánicos que datan del año 450 al 500 después de Cristo. Héctor Álvarez Santiago, delegado del INAH en el estado, dio a conocer que existen evidencias claras de que podría tratarse de un puerto pluvial por su ubicación estratégica en las márgenes del río Grijalva, uno de los más caudalosos del país. Asimismo, recordó que la ley que los rige les da autoridad para intervenir en obras de particulares y públicas, sean municipales, estatales o federales, por lo que en los trabajos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para la construcción de Chicoasén II esto no fue la excepción, debido a que se encontraron vestigios arqueológicos. Dijo que al localizarse las estructuras arqueológicas, el INAH presentó un proyecto de investigación de salvamento, encabezado por María Rebeca Yoma Medina, por lo que los trabajos llevan ya más de un año y se espera que continúen en los próximos 12 meses. Al empezar los trabajos, la responsable tuvo a su cargo más de 16 arqueólogos y otras 100 personas –lugareños de las diferentes comunidades– a quienes la CFE les sufragó sus remuneraciones. De acuerdo con Álvarez Santiago, se han encontrado tres asentamientos prehispánicos en un área de seis kilómetros cuadrados en ambos márgenes del río Grijalva, unos cuatro kilómetros río abajo, desde donde se ubica la cabecera municipal de Chicoasén. Detalló que se localizaron estructuras arquitectónicas, elementos rituales y poco más de 100 entierros. La cronología de esta fecha se ubica en el Clásico Tardío, entre el 450-500 después de Cristo, pero fundamentalmente el sitio es del posclásico, apuntó. El sistema constructivo es a base de canto rodado, es decir que usaron la misma piedra que trae consigo el río, y en algunos casos hay construcciones rojizas. Esto, dijo, les ha permitido conocer más sobre esta región de los zoques, “aunque por ahora no podemos precisar a qué grupo pertenecieron estos asentamientos humanos”. Por la característica constructiva, añadió, “todavía calculamos un año más de trabajos para luego ir considerando qué se va a hacer con esos vestigios, si se va a liberar o no el área”. Álvarez Santiago elogió la labor de la CFE, que ha erogado los recursos financieros para mantener estos trabajos, “tanto la raya de los lugareños como de los arqueólogos”. Resaltó que los trabajos de la CFE y las empresas contratistas en ningún momento han parado, y continúan en esa zona sin afectarse unos a otros. Sostuvo que los habitantes de esa región, de acuerdo con las piezas de cerámica localizadas, era un pueblo que tenía comunicación con el Altiplano Central, y para hacerlo usaba los sistemas de ríos interconectados, sobre todo a través de Tabasco y el Río Grijalva. “Esto nos puede dar la dimensión de que ahí podría haber un puerto pluvial. Eso podría ser valioso, pues podría revelarnos que éste podría ser el punto de comunicación de Chiapas con el resto del país y de Mesoamérica”, concluyó.