Presentan en Chiapas acervo hemerográfico de 50 años de resistencias y utopías

miércoles, 8 de abril de 2015
SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (apro).- La familia Avendaño Villafuerte y especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) presentaron en esta ciudad el acervo hemerográfico de 50 años de historias de resistencia y utopías contadas en los periódicos Hoy, Tiempo y La Foja Coleta. Ahí se encuentran hechos relatados por periodistas que se dedicaron a recopilar información verídica, sin importar que gustara o no a los hombres del poder. Desde 2011 un grupo de 11 personas trabajó en el rescate de esos impresos que fueron publicados en esta ciudad a medidos de la década de los setenta bajo el cobijo de Amado Avendaño y Concepción Villafuerte, así como los hijos de la pareja. Bibliotecarios y archivónomos de la UNAM hicieron el registro, embalaje, traslado y recuperación de 39 mil ejemplares recuperados sobre la historia de esta región de México. Los ejemplares de Hoy, Tiempo y La Foja Coleta podrán ser consultados por cualquier ciudadano interesado en instalaciones de la UNAM y en esta ciudad. Posteriormente serán digitalizados y catalogados para hacer más fácil su lectura. Ayer, durante la presentación del acervo en el Museo JTatik Samuel, la familia Avendaño reiteró que “la historia no se construye sin la participación de los ciudadanos”, y en el caso del periodismo independiente, apuntó, tampoco se puede mantener sin el apoyo ciudadano que nutre con sus donaciones la permanencia de esos proyectos. “En 50 años la familia Avendaño se amplió con todos y cada uno de quienes colaboraron con sus notas y su trabajo a mantener este proyecto. Juntos crecimos y formamos lo que ahora es la Familia Tiempo“, explicó. Añadió: “Tiempo (ahora convertido en La Foja Coleta) es y seguirá siendo un periódico de todos y todas”. Los tres diarios, subrayó, se convirtieron en una veta de comprensión y conocimiento de una realidad, una veta que servirá a las nuevas generaciones para reconstruir México. “Les servirá para que tengan elementos que les permitan ver qué se hizo, qué no se hizo, y qué se tiene que cambiar. Este es un esfuerzo civil de reconstruir la historia”, puntualizó José del Val, encargado del proyecto de recuperación en la UNAM. Nemesio del Toro, quien hizo las gestiones para que se llevara a cabo dicho proyecto, explicó que la riqueza del archivo de las tres publicaciones periodísticas inició en 1974, cuando periodistas de Hoy se dieron a la tarea de recoger los documentos y testimonios del Congreso Indígena, parteaguas de la historia de esta región. A partir de entonces y durante 50 años, los tres medios de comunicación contaron “no lo que gusta o deja de gustar, sino lo que está pasando, la historia no oficial, la historia de resistencias y utopías”, entre ellas la de la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y las comunidades indígenas y mestizas, apuntó. En un texto enviado para ser leído durante la presentación, el periodista José Gil Olmos, corresponsal de La Jornada en aquel 1994 y hoy reportero de Proceso, recordó cómo conoció Tiempo. “El trabajo periodístico de la familia Avendaño Villafuerte debe ser considerado parte de un capítulo cuando se escriba la historia de lo que ocurrió en Chiapas con el surgimiento del movimiento zapatista hace 21 años y quizá desde antes, porque desde su casa del Barrio de San Diego salía una pequeña publicación impresa en una máquina del siglo XIX que se atrevía a publicar las denuncias de maltratos, explotación, asesinatos y violaciones a los derechos humanos de los indios mayas, así como de la corrupción, impunidad e injusticia de la clase gobernante de este estado”, destacó Gil Olmos. Señaló que a las oficinas del periódico, que al mismo tiempo era la casa de la familia Avendaño Villafuerte, acudían no solo los periodistas mexicanos y extranjeros para enterarse de la profundidad y complejidad del conflicto armado en Chiapas, también llegaban representantes de muchas comunidades indígenas y campesinas, de organizaciones eclesiales y de derechos humanos, que no eran atendidos en las oficinas gubernamentales y necesitaban ser escuchados. En su texto José Gil detalla que una revisión de las ediciones de aquel periódico, que luego derivó en El Tiempo y La Foja Coleta, describe la historia no oficial de Chiapas de las últimas décadas, esa historia de resistencias y utopías como las llamó el gran historiador Antonio García de León en el libro que lleva ese nombre y que fue su tesis de doctorado en la Sorbona de París. “Es por todo esto que la decisión de la UNAM de proteger el acervo periodístico de El Tiempo de San Cristóbal y sus derivados es acto de justicia histórica no sólo para el periodismo de Chiapas y de México, sino para la gran historia del periodismo global que no se puede entender sin las pequeñas historias de los pequeños periódicos que con el paso del tiempo cobran su valía y su importancia en la recuperación de la memoria colectiva”, remató Gil.