"García Icazbalceta siempre buscó la verdad histórica": Martínez Baracs

lunes, 11 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- En el marco del 120 aniversario luctuoso del historiador, escritor y bibliógrafo mexicano Joaquín García Icazbalceta (1825-1894), el también historiador Rodrigo Martínez Baracs hace un exhorto a que, como hizo el investigador decimonónico en su tiempo, se superen las visiones maniqueas de la historiografía nacional, pues la historia de México no es de buenos o malos. El también investigador de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), elaboró el número 143 de la revista Biblioteca de México, dedicado a García Icazbalceta, en el cual se recupera el discurso que su padre, el diplomático e historiador José Luis Martínez (1918-2007), pronunció al cumplirse el primer centenario de la muerte del bibliógrafo para hablar de su vida y obra. La edición incluye también otros ensayos. Se publican dos textos preliminares, firmados por José Luis Martínez, titulados Preliminar a los escritos infantiles de Joaquín García Icazbalceta y Preliminar al vocabulario de mexicanismos. El primero, según información del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), es un acercamiento a las primeras obras de García Icazbalceta. El segundo --agrega el Consejo-- alude a la obra póstuma e inconclusa Preliminar al vocabulario de mexicanismos, “uno de los ejemplares del original Vocabulario de mexicanismos, propiedad de la estudiosa dedicada a la historiografía lingüística del siglo XIX, Bárbara Cifuentes, contenía un suplemento que continuaba con la obra del historiador y el cual es publicado por primera vez en este número”. Vía correo electrónico Martínez Baracs explica a Apro que el interés de su padre por el historiador y bibliógrafo del siglo XIX se inició justo con los dos textos preliminares: “Comenzó sus estudios sobre Joaquín García Icazbalceta con la edición y prólogo de sus Escritos infantiles, y en la edición y prólogo de su póstumo e inconcluso Diccionario de mexicanismos, que incluyó en la segunda edición de La expresión nacional, de 1984. Posteriormente, en 1994, mi padre escribió un estudio de conjunto sobre García Icazbalceta, abriendo toda una perspectiva gozosa de trabajo icazbalcetiano.” Enfatiza que esos tres trabajos forman el núcleo del número de la revista Biblioteca de México “al que se agregaron varios trabajos de colegas historiadores y míos sobre diversos aspectos, algunos de ellos poco conocidos de García Icazbalceta: lexicógrafo, católico, educador, benefactor, bibliógrafo, historiador, moderno empresario azucarero, jefe de familia, platicador”. --¿Qué importancia tuvo para su padre García Icazbalceta? --Mi padre estudió muy intensa y ampliamente la literatura mexicana del siglo XIX, y la del XX, desde los años cuarenta. Sin embargo, entre sus estudios y en su importante libro La expresión nacional. Letras mexicanas del siglo XIX, de 1955, el historiador Joaquín García Icazbalceta no merecía más que breves menciones, siempre elogiosas. Me parece que mi padre leyó, descubrió verdaderamente a García Icazbalceta, a partir de fines de los años sesenta, cuando comienza sus estudios sobre el periodo prehispánico y los historiadores coloniales, para escribir su bello libro Nezahualcóyotl. Vida y obra, de 1972. “A partir de entonces concibió el proyecto de escribir un estudio de conjunto sobre los historiadores mexicanos del siglo XVI, una Historiografía mexicana del siglo XVI, que no concluyó. “Fue escribiendo varios estudios relativamente extensos sobre los historiadores españoles, indios y mestizos del siglo XVI, algunos de los cuales publicó: Mendieta, Cervantes de Salazar, Sahagún. “Mi padre se dio cuenta de la importancia muy grande de los historiadores del siglo XIX que editaron y comenzaron a estudiar las historias del siglo XVI. Entre ellos destaca Joaquín García Icazbalceta, editor excelente, precisamente, de Mendieta y Cervantes de Salazar y estudioso de Sahagún”, explica. Clave en la historia del XVI Al adentrarse más en el estudio de García Icazbalceta, Martínez vio la necesidad de abordar otros temas y desde otros medios la historia del país. Detalla Martínez Baracs: “Mi padre se dio cuenta de que García Icazbalceta le dio cuerpo a la cultura mexicana del siglo XVI (como mi padre contribuyó a dar cuerpo a la literatura mexicana de los siglos XIX y XX). Compartía con García Icazbalceta (las ediciones de mi padre de autores del siglo XIX y XX son muy amplias e importantes) y descubrió la importancia de la conquista de México y del periodo colonial para la conformación de lo que hoy es México. “A la manera de García Icazbalceta, el trabajo de escribir historia está asociado al trabajo editorial: al escribir su Nezahualcóyotl, incluyó la edición de sus poesías, en diferentes traducciones. “Al trabajar el capítulo sobre Sahagún de su Historiografía mexicana del siglo XVI, editó una antología general de la obra de Sahagún, que publicó en la venezolana Biblioteca Ayacucho, de feliz memoria. “Y al escribir el capítulo sobre Cortés, de cien páginas, sintió la necesidad de editar bien a Cortés, no sólo las Cartas de relación y otros documentos conocidos, sino un conjunto mucho más amplio de documentos, dispersos en colecciones documentales diversas y en varios archivos. Su estudio sobre Cortés se extendió de cien a mil páginas, más cuatro nutridos tomos de Documentos cortesianos. El Hernán Cortés, publicado en 1990, es al mismo tiempo perfectamente documentado, pero bien escrito, legible como una novela, aunque no lo sea, o más bien sea un roman vrai, como decía Sartre a propósito de su Flaubert.” Se le pregunta al investigador de la DEH cuál es la vigencia de un historiador como García Icazbalceta, al cual seguramente muchas generaciones ya no tienen presente. Para él no hay duda de que debe ser recordado por diferentes razones: “Menciono sólo algunas. La primera es por su insistencia de que el siglo XVI es el más importante para la historia de México, cuando realmente se comenzó a hacer como ahora es, católico, hispanohablante, mestizo, con transformaciones continuas, sorprendentes y aterradoras.” Pone énfasis en que en unos años se cumplirá el Quinto Centenario de la Conquista y podría conmemorarse en el año 2019, en 2021, o en el periodo de 2019-2021. Asimismo, en 2017 el descubrimiento de México por Hernández de Córdoba en 1517. No es de la idea de conmemorar, sólo porque sí, determinados acontecimientos, sino de reflexionar sobre el hecho de la Conquista y el periodo novohispano, para entender por qué “somos como somos para bien y para mal”: “Entre muchas otras cosas, la actual lacerante y peligrosísima desigualdad económica hunde sus raíces en la desigualdad entre indios y españoles, vencidos y conquistadores. Pero Cortés es tótem y tabú, odiado padre que ‘se chingó’ a nuestra madre, como lo vio Octavio Paz en El laberinto de la soledad. Y no se nos quita el ‘complejo de inferioridad’, detectado por Samuel Ramos, de pobrecitos inditos oprimidos por los malos y codiciosos extranjeros. “García Icazbalceta fue siempre muy conservador y católico, y su visión sobre el siglo XVI se contrapone de manera radical a la visión liberal predominante de que México existía en el México prehispánico, se eclipsó durante los tres siglos novohispanos, periodo de ilegitimidad, como lo criticó Octavio Paz, y que tras la Independencia vuelve a renacer.” A decir de Martínez Baracs “los mexicanos necesitan superar los esquemas infantiles de buenos y malos que nos ha heredado la historiografía liberal, independentista y revolucionaria institucional, prevaleciente desde la Independencia hasta hoy en día”. Subraya esas visiones maniqueas para destacar el trabajo de García Icazbalceta, quien “debe ser recordado por su ética de historiador, que siempre busca encontrar y decir la verdad… Para esta búsqueda, García Icazbalceta se dedicó a reunir los documentos y copias de documentos necesarios para aproximarnos a la Conquista y el México anterior y posterior. Con la edición de documentos se le dan al lector inteligente los medios para pensar por su cuenta y llegar a sus propias verdades o perplejidades.” Añade tajante: “La exigencia historiográfica de la verdad ha sido criticada y ninguneada por los universitarios supuestamente izquierdistas que creen que la verdad es de clase, burguesa o proletaria, y por los universitarios posmodernos nihilistas, que creen que no existe la verdad y ha sido pisoteada por los gobiernos, que no creen en la búsqueda de la verdad para pensar a fondo qué hacer para superar nuestros peligrosos problemas. “El respeto absoluto de García Icazbalceta por la verdad hizo que, tan católico como era, fuese detestado e insultado por los católicos mexicanos, porque cuando estudió las fuentes sobre la apariciones guadalupanas de 1531, para escribir su gran libro sobre Fray Juan de Zumárraga, primer obispo y arzobispo de México, de 1881, encontró que no había ninguna. Y se atrevió a decirlo, de la manera más profunda y documentada, en la carta que le obligó a escribir el arzobispo Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos en 1883. Este, según mi padre, es uno de los momentos más altos a los que llegó la historiografía mexicana.” Voz Viva La revista Biblioteca de México dedicada a García Icazbalceta fue presentada hace unas semanas en la Biblioteca de México, junto con el disco Voz Viva de México de José Luis Martínez, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, en el cual se reúnen los ensayos El romanticismo mexicano, El novelista Inclán, Legado de Justo Sierra, Algunos rasgos de la cultura griega, Muerte de Nezahualcóyotl y México y Cortés, precedidos por un prólogo de José Emilio Pacheco. --¿Qué representará poder escuchar a su padre en este disco para los jóvenes, sean o no historiadores? --La serie Voz Viva de México, dela UNAM, fundada por Max Aub, es uno de los testimonios más ricos de nuestra historia literaria, pues podemos oír las voces de Alfonso Reyes, Salvador Novo, José Gorostiza, Octavio Paz, Juan Rulfo, y muchos más. Y en la serie de Voz Viva de Latinoamérica podemos oír a Borges, a Cortázar, a Lezama Lima, a Juan Gelman, y tantos más. Tuvo mucha importancia que en 1988, cuando mi padre cumplió setenta años, le pidieran grabar un disco, pues él no era poeta ni narrador, sino crítico e historiador. Esto entrañaba un doble reconocimiento: de la obra crítica e histórica de mi padre como obra literaria; y de la crítica, la historia y el ensayo como literatura. De hecho mi padre dio un paso para el reconocimiento del ensayo como género literario en su importante antología El ensayo mexicano moderno, cuya primera edición es de 1958. “Otra lección del disco Voz Viva de México de mi padre es cómo se escribe historia literaria o general. Mi padre escogió para el disco varios textos, que muestran cómo se debe aspirar siempre al orden, la sencillez, la elegancia, la claridad. Nunca olvidar la cortesía alfonsina y la exigencia de don Alfonso (Reyes) de nunca olvidar ser inteligentes. Esta cortesía, esta inteligente y elegante sencillez, forma parte del compromiso social del escritor, que debe buscar ayudar a educarse y a pensar a la mayoría de la gente.” En el marco del octavo aniversario luctuoso del historiador, ensayista, promotor cultural y exfuncionario, autor de la más completa biografía de Hernán Cortés, José Luis Martínez, quien falleció en marzo de 2007, también se presentó en la Feria del Libro Universitario, en la ciudad de Xalapa, a principios de este mes de mayo, el libro El Veracruz de Hernán Cortés, en el cual Rodrigo Martínez Baracs escribe el capítulo “Veracruz en la conquista de México”, “uno de los primeros reconocimientos mexicanos de la importancia de Cortés para nuestra historia”, dice el autor.