Simbologías en la propuesta escénica de Pasatono Orquesta

lunes, 11 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Hay una idea de ciclo en la maroma de los trapecistas mixtecos. El tiempo lo dibujan en el aire en forma de círculo. Ellos escriben en las alturas con esas acrobacias códices mixtecos que hacen referencia al sol --figura que, de acuerdo con su mitología, un flechador tuvo que vencer para ganar la tierra donde se situaría su cultura. Este héroe hizo caer al astro con sus flechas logrando el ocaso de la luz, la puesta del sol. Los mixtecos habitan una región del estado de Oaxaca principalmente campesina que incorporó el circo a su cultura de profundas bases mitológicas. El tiempo simbolizado en los mortales del trapecio es una de sus fuertes aportaciones que involucran al cuerpo. La banda Pasatono Orquesta, dirigida por Rubén Luengas, toma esa simbología para crear su reciente producción musical Maroma --lanzada por Discos Corason en 2014--,que ha motivado una propuesta escénica multidisciplinaria basada en melodías circenses y circo sin carpa ni animales. Esa orquesta oaxaqueña, que ensambla la guitarra de Luengas, los violines de Verónica Acevedo y Patricia García, la trompeta de Onésimo García, las percusiones de Pablo Márquez, el clarinete de Jorge Martínez, el contrabajo de Sergio Martínez, la voz y jarana de Edgar Serralde, en conjunto con el maromero mixteco Alfonso Jiménez Rabanito –como acróbata principal--, se presentó en la clausura del Festival 2015 ¡Todos a jugar con Alicia!, que organizó Alas y Raíces --programa de Conaculta que está cumpliendo veinte años. Dicho cierre, luego de dos intensos días de actividades de danza, teatro, música, literatura y cine organizadas para los niños pero en las que participaron también sus padres, reunió a cielo abierto durante el anochecer del domingo 3 de mayo a un número aproximado de mil 600 personas --entre niños, jóvenes y adultos--, en el Centro Nacional de las Artes. El festival, que además en esta edición conmemoró el 150 aniversario de la publicación de Alicia en el País de las Maravillas –cuyo sustrato es también de carácter simbólico clásico de la literatura--, logró con la peculiar presencia de Pasatono Orquesta generar una comunidad durante una temporalidad de una hora de concierto escénico. El ensamble fue un desafío en el sentido de que invitaba desde la antropología a contemplarlo, sentirlo, apreciarlo sin referentes occidentales de ningún tipo sobre el circo, si es que eso se puede. Fue invitado por el equipo que conforman Susana Ríos Szalay, Edwin Triujeque, Mario Chávez y Alicia Ruiz, del área de desarrollo cultural infantil de Conaculta. Se ha presentado en el Lincoln Center de Manhattan, el Kennedy Center de Washington, el Getty Museo de Los Ángeles, la Biblioteca Andrés Henestrosa de Oaxaca, sin olvidar los fandangos en comunidades oaxaqueñas como El Jicaral y Coicoyán de las Flores.

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