En el ombligo de la luna, sin propuesta

martes, 5 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- La obra En el ombligo de la luna concluyó su segunda temporada en el Foro El Bicho con una sala llena, pero desconcertada e incómoda, dado que en la puesta sobre la pornografía infantil se abusa de los clichés visuales del género que la comercializa. El director Guillermo Revilla recurre insistentemente al striptease en vivo y transmitido en webcam. El montaje escénico está construido a base de lugares comunes que muestran a un cuerpo femenino mercantilizado. En contraposición, su intención --compartida por la compañía Sin Rodilla y Sin Razón-- es hacer un teatro de denuncia de la pornografía infantil, la explotación sexual de adolescentes y la trata de niñas. Sin embargo, el recurso del striptease sin modificaciones, traslados, apropiaciones o intervenciones de ningún tipo crítico, se limita a reproducir vía el teatro una realidad siniestra cayendo en severas contradicciones. Incluso, el espectador es colocado como un voyerista ingenuo. Revilla argumentó en entrevista radiofónica con Estela Leñero que dentro de la documentación para armar la puesta en escena se tomó el libro Pornocultura: el espectro de la violencia sexualizada en los medios (2013), de Naief Yehya --en el que este autor escribe, entre otras cosas, sobre la sexualización en la cultura y el entretenimiento con efectos naturalizadores en lo social. Dijo a la antropóloga, dramaturga y crítica teatral de Proceso en el programa Este lado del teatro, producido por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México: “Vivimos inmersos en una serie de narrativas que en un tiempo fueron exclusivas de la pornografía pero ahora están en todos lados y ya ni siquiera nos damos cuenta. “Esas estructuras, serie de imágenes y formas narrativas, utilizan muchas veces el cuerpo de la mujer para venderlo todo y, en última instancia, venden el cuerpo mismo de la mujer.” En el montaje, continuó Revilla, “utilizamos narrativas visuales muy atractivas, de ahí que pudiera decirse que la obra es un poco porno. Hay piel, bastante piel, lo cual la vuelve visualmente atractiva pero al mismo tiempo estamos presentando un problema muy grave”. Leñero advirtió --sin embargo-- que existe cierto riesgo en mostrar una realidad, en apariencia para criticarla, pero que al estarla mostrando funciona como complacencia de la misma. La obra no aporta nuevas miradas ni abre lecturas frente al fenómeno mercantil del cuerpo de niñas y adolescentes en un México abyecto. Es realizada por las jóvenes actrices --en orden de aparición-- Patricia Collazo, Elizabeth Pedroza, Victoria Duque, Elena Gore, Tania María Muños, Elena del Río, Xóchitl Galindres, Geralldy Nájera, y el actor Héctor Iván González. El texto es de Luis Santillán. Se presentó durante un mes en el Foro El Bicho de la colonia Roma de esta ciudad, luego de haber tenido una primera temporada en el teatro El Milagro de la colonia Juárez.