Joaquín Berchez: Evocación de Ovidio

martes, 5 de mayo de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Al acercarse el bimilenario del fallecimiento de poeta latino Ovidio (43 a.C-17 d.C.), el fotógrafo valenciano e historiador de la arquitectura Joaquín Bérchez lo evoca a través en la exposición Ficciones arquitectónicas, que incluye una sección en la cual se hace un recorrido por varias geografías donde estuvo el también político cuyo nombre completo fue Publio Ovidio Nasón. La muestra fotográfica se presenta del 6 de mayo al 16 de julio en la Sala de Exposiciones de la Escuela de Patrimonio Histórico de Nájera, La Rioja, España, que “fue antaño primitiva capital del reino navarro y donde ahora el Ministerio de Cultura de España tiene un centro especializado en temas de patrimonio monumental”, dice el historiador vía correo electrónico. El conjunto de imágenes plasma obras de la arquitectura “prestigiadas por la historia” y capturadas en diferentes partes del mundo, que dan cuenta de la visión y experiencia visual de Bérchez, quien en 2013 presentó en la Ciudad de México una exhibición con imágenes del Palacio de Minería como parte de las actividades por los 200 años de su construcción (el arquitecto del edificio, Manuel Tolsá, nació asimismo en Valencia). En esta nueva muestra que el autor construye con la idea de iniciar un itinerario (no descarta incluso su presentación en México), se incluyen, entre otros edificios históricos fotografiados, la Casa de las Conchas de Salamanca (Espaa), el vestíbulo de la Biblioteca Laurenziana de Florencia y la Basílica Vicenza (ambas en Italia), el Ledoux del barrio de La Vilette de París (Francia); y la Catedral de La Antigua Guatemala (Guatemala). Confiesa Bérchez en un ensayo que al capturar sus imágenes no deja de sentir admiración por el pasado: “En el transcurrir de estas empresas fotográficas sobre arquitectos o edificios históricos me he visto sorprendido por estos ‘instantes decisivos’ que captan de un solo disparo fotográfico el clímax del tiempo y lugar del edificio histórico, al yuxtaponer realidades rotundas, significados múltiples, esclarecedores plano y contraplano…” El arquitecto incluye de México la fotografía Brindis barroco, en la cual se pueden ver las cúpulas y torres de los templos de la Santa Veracruz y San Juan de Dios, ubicados contiguamente en la Plaza de la Santa Veracruz, en Avenida Hidalgo, en la Ciudad de México. Además La abominación de la desolación, que es la fachada del Palacio de Minería, frente a la cual espera sin señas del agobiante tráfico actual un solitario y antiguo minitaxi “ecológico” color verde, mientras un grupo de cuatro personas dialoga recargado en las paredes. Del “peculiar taxi mexicano, el emblemático Volkswagen… que sólo unos años después fue retirado de la circulación”, dice Bérchez: “Más que evocarme ese sueño de la razón de Goya, esta inesperada confrontación entre los ideales ilustrados que retrataba y los de la invocación a los espíritus invisibles o al trance visionario para sanar enfermedades, me devolvía al México actual, al de las fusiones y estratos culturales tan heterogéneos…” Pero a decir del fotógrafo la sección más novedosa de esta exhibición es Photografica Ovidiana, en la cual desarrolla por primera vez “el tema del exilio que Ovidio fraguó en sus últimas obras, exilio geográfico, exilio de costumbres, de amores familiares y hasta carnales”. Tema que Bérchez relaciona con una historia que une a México y España, pues “fue constante en la memoria de los exilados o transterrados --como denominaría el español José Gaos a los intelectuales republicanos que llegaron a México tras la guerra civil--. También lo fue en españoles de épocas anteriores tan alejados de su tierra de origen, o al contrario, como el Inca Garcilaso, revestían sus escrito de una añoranza muy ovidiana”. Y cuenta: “Hice estas fotografías en el año 2011, cuando retomando un tema tratado por mi hijo filólogo clásico (a determinada edad, vivimos ya a través de los éxitos de los hijos) emprendimos un inolvidable viaje de casi un mes por tierras de Rumanía, volcadas al Mar Negro y al Danubio, evocadas por Ovidio.”

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