"Ecos de gloria", novela sobre los mártires irlandeses de 1847

jueves, 30 de julio de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Ante unos 400 asistentes fue presentado ayer por la noche el ensayo histórico Ecos de gloria. El Batallón de San Patricio y la guerrilla mexicana (Editorial Planeta, 397 páginas), del narrador y economista Arturo Ortega Blake (Chihuahua, 5 de mayo 1948), en el Museo Nacional de las Intervenciones, de Coyoacán. (ver https://www.youtube.com/watch?v=7hBcFvV_La4) Coordinó la velada Cecilia Genel Velasco, directora del amplio recinto de Churubusco donde el 20 de agosto de 1847 los generales Manuel Rincón Calcáneo y Pedro María Anaya, al frente del ejército mexicano, apoyado por unos 260 jóvenes soldados irlandeses del Batallón de San Patricio, defendieron con bravura el ataque al bello exconvento durante la guerra de invasión estadunidense a nuestro país. Además de Genel Velasco y el autor, participaron en la presentación las voces del historiador Carlos Guillermo Marcial Mayer Anaya, experto en el Batallón de San Patricio; la poeta y traductora Kyra Galván, y el educador, crítico y también traductor José Gilberto Tejeda. “Ecos de gloria es un libro extraordinario, así deberíamos aprender la historia los mexicanos, como un cuento que se nos está compartiendo de forma muy lúdica y pedagógica”, señaló Genel Velasco. “Así que estamos de plácemes en esta Noche de Museos tanto el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y el Museo de las Intervenciones, por presentar la novela histórica de Arturo Ortega Blake en nuestro baluarte que significa tanto para México, y en el que el próximo 20 de agosto haremos como todos los años un homenaje al Batallón de San Patricio.” Carlos Mayer Anaya resaltó que Ecos de gloria poseía ya un antecedente literario del propio Ortega Blake, quien en 2004 publicó otra novela histórica relativa al tema de la invasión estadunidense en México: Frontera de papel. Tres hermanos en la guerra México-Estados Unidos (Random House Mondadori). Kyra Galván, autora de Los indecibles pecados de Sor Juana y Corazón de plata, enfatizó entre las virtudes del volumen “los seis años y medio que dedicó Ortega Blake para realizar una investigación a fondo sobre el Batallón de San Patricio y la guerrilla del padre Celedonio Domeco Jarauta contra aquella invasión yanqui”. Asimismo, dijo que Ecos de gloria “no sólo nos enseña la historia con lujo de detalles, sino que nos convida a saber más e investigar por nuestra cuenta” los pormenores de aquella intervención y el papel heroico de los irlandeses peleando codo a codo con México, para “reflexionar como lectores en las lecciones de vida a través de los episodios históricos que narra”. Cuando Galván comparó la traición a la patria de Antonio López de Santa Anna con la que hacen tantos otros políticos hoy en día “y seguimos votando por ellos”, el público estalló en aplausos. A su vez, Arturo Ortega Blake exaltó la valentía desplegada por el Batallón de San Patricio en la Batalla de Churubusco, explicando que John Reilly y algunos de sus compatriotas bajaron la bandera blanca de rendición izada por el ejército mexicano ante las tropas del general gringo David Twiggs, y siguieron batallando hasta ser tomados presos más de cien de los irlandeses. “A los jóvenes irlandeses los llamaron sus principios, sus ideales para pasarse al lado guerrillero y luchar por México en una guerra de tres años que no está lo suficientemente documentada ni tampoco bien analizada. Fue una guerra que apoyaron pocos estados en la República y donde como hoy, en esa invasión hubo gran desunión nacional. Hoy como mexicanos estamos obligados a recuperar nuestro sentido de identidad y de unidad”, manifestó Ortega Blake. Por su parte, el también escritor Gilberto Tejeda leyó un texto de cuatro páginas, escrito desde mediados de julio acerca de Ecos de gloria, que entregaría a este reportero al final de la presentación y del cual hemos escogido los siguientes fragmentos. Como una tragedia griega Año de 1847. México estaba en guerra. Los mexicanos –no todos--, los irlandeses, un batallón, se aliaron en una brizna de tiempo para combatir al ejército de Estados Unidos. Es un testimonio de solidaridad entre pueblos, más que entre gobiernos, donde no se le tiene que pedir permiso a nadie. Este capítulo de nuestra historia ha sido burdamente disfrazado, y mal enseñado. Además de historiador, Arturo Ortega Blake es un narrador político… su propósito era llegar hasta la médula del tema, de allí la bibliografía tan extensa que sustenta su libro, aparte de sus recursos literarios… Ortega Blake se ha dedicado a investigar las causas y las razones del conflicto… ¿Por qué existió el Batallón de San Patricio y la guerrilla mexicana? “Irlanda, Irlanda, ¿dónde queda eso, por favor?”, debieron preguntarse nuestros paisanos mientras observaban a estos hombres blancos, pelirrojos, sucios, agotados, buscando algo de comida. Incluso hoy nos suena tan increíble que gente en apariencia tan distante, que no distinta, apoyaran nuestra lucha. “Somos más parecidos a ustedes que a los yanquis”, dijeron. Y lo probaron. En su novela Ecos de gloria, Arturo Ortega Blake nos describe las luchas, las escaramuzas, las pequeñas victorias, los destinos de hombres, grandes hombres como Celedonio Domeco Jarauta, capitán John Reilly, Dennis Conahan, por mencionar sólo algunos. En las escenas de batalla es posible escuchar cada disparo, cada grito de agonía, de impotencia. Incluso en la derrota se les advierte majestuosidad, serenidad, como una tragedia griega… Algo que me llamó la atención, fue la mal llamada The Mexican Spy Company (Compañía de Espías Mexicanos) una especie de tatarabuelo de la CIA. Aquí es donde se aprecia la ingenuidad de nuestros compatriotas; la manera como los norteamericanos compraron voluntades arriba y abajo. Santa Anna como el villano principal, que no el único. Arturo lo detalla con minuciosidad e ironía. Les doy un ejemplo: En la defensa del Convento de Churubusco, a los defensores les urgía las municiones y cuando llegaron, el calibre de las balas no correspondió al calibre de las armas, así que quedaron abandonados a su suerte y no tuvieron más remedio que capitular. Tras la invasión llegó la ocupación, después lo que todos conocemos: el despojo. Perdimos más de la mitad de nuestro territorio… ¿A qué conclusiones llegamos? Primero. Que Estados Unidos maduró políticamente mucho más rápido que México y se dio prisa para neutralizarlo. Segundo, que la verdadera paz sólo se consigue con el equilibrio de fuerzas… Yo hubiera cambiado tres Cerros de las Campanas por una victoria en el Castillo de Chapultepec. Aunque esto ya pasó, y no hay camino de regreso. Lo único que nos queda es el futuro, que ya es bastante... Para nosotros los mexicanos, nos queda grabado en letras de oro, que hace 168 años, de la tierra de Oscar Wilde, William Butler Yeats y James Joyce, un puñado de irlandeses compartió con nosotros un destino inexorable. ¡Irlanda por siempre! (en gaélico, Erin Go Bragh!). Bajo una Luna creciente, los asistentes degustaron en el jardín del ex Convento de Churubusco vasos de plástico con licor Baleys y cerveza irlandesa, al calor de la música celta, o versiones de “El jarabe tapatío” con gaitas y tambores que interpretó la Banda de Gaitas del Batallón de San Patricio, grupo de músicos formado por hombres y mujeres jóvenes de nuestro país.

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