Extrañan la voz crítica de Monsiváis en estos "tiempos de horror"

jueves, 20 de agosto de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Al escritor y periodista Carlos Monsiváis no le gustaban los homenajes, rehuía la solemnidad y los tributos a su persona, pero la tarde de ayer jueves diez de sus amigos se reunieron en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario para evocar su vida y obra, a cinco años de su fallecimiento, en un homenaje organizado por la Dirección de Literatura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En estricto orden alfabético, tomaron parte en la reunión de amigos --a la cual se sumó el público que ocupó casi en su totalidad la sala Covarrubias-- el caricaturista e investigador Rafael Barajas “El Fisgón”, el crítico de cine Carlos Bonfil, el activista Alejandro Brito, el economista Rolando Cordera, la investigadora Jean Franco, la antropóloga Marta Lamas, los periodistas Fabrizio Mejía Madrid y Jenaro Villamil y la escritora Elena Poniatowska. Cada uno evocó desde diferentes aspectos al escritor, fallecido el 19 de junio de 2010 en la Ciudad de México, en la cual nació el 4 de mayo de 1938. Previamente al acto que inició en punto de las seis de la tarde, la escritora Rosa Beltrán, directora de Literatura de la UNAM y moderadora del encuentro destacó en entrevista con Apro que Monsiváis es “una figura inédita como intelectual”, pues fue escritor, periodista, historiador de las mentalidades, y detector de movilizaciones sociales, culturales, entre otros aspectos: “Nos enseñó a ver con otros ojos lo que sucedía en el país y había sucedido. Es importante rendirle un homenaje en la UNAM porque su pensamiento es absolutamente pertinente y actual, porque además de ser doctor honoris causa por esta universidad lo que escribió sigue siendo currícula en muchas áreas académicas y afuera también, para quienes egresamos de esta casa de estudios. “Es una figura atípica porque como intelectual fue al mismo tiempo un hombre de letras y un ídolo popular al alcance de la mano, todos los mexicanos tienen un nicho donde está san Judas Tadeo acompañado de Monsiváis porque si no resolvía los problemas del país al menos estaba ahí para consignarlos. Y sus crónicas siguen siendo imprescindibles.” El homenaje dijo la autora, es sobre todo una oportunidad para que sus amigos más cercanos lo recuerden y “nos hablen de él desde distintos campos y de la importancia que aún tiene en nuestros días.” De manera lúdica y provocando la risa de los asistentes, El Fisgón leyó un cuento en el cual reveló que según le filtró “una cosa llamada vatileaks”, el Vaticano quiere beatificar a Carlos Monsiváis, pero antes de que sea beato y luego santo se pueden salvar sus libros y la única forma de hacerlo es leyéndolos. Antes adelantó a Apro que Monsiváis “es una figura de referencia, es el intelectual público más importante en los últimos cincuenta años. Hace una falta tremenda y creo que en estos momentos de horror se necesita recordar que ha habido gente con lucidez”. Carlos Bonfil habló de la afición de Monsiváis por el cine. Tras llamarlo el “Groucho Marx de la Portales” recordó que escribió incontables páginas aunque siempre se negó a recopilar sus textos. Y así como formó un vasto acervo de objetos diversos que forman el Museo del Estanquillo Colecciones Carlos Monsiváis, reunió una gran videoteca compartida con sus amigos “y sus gatos”, y se refugió en su casa para poder verla pues rechazó “el ambiente frívolo de las salas cinematográficas”. Director de la asociación civil Letra S. Sida, Cultura y Vida Cotidiana, Alejandro Brito recordó a su vez al Monsiváis que se solidarizó con las expresiones culturales y movilizaciones sociales por la defensa de sus derechos civiles de la comunidad gay. De otra parte, mencionó que cuando el cronista se refería a su columna “Por mi madre, bohemios” solía decir que la mejor manera de parodiar a los políticos era la cita textual y dijo que un día le preguntaron cómo se le ocurrían esas frases y respondió al aclarar que eran las frases de los políticos tal cual: “Mi ingenio no da para tanto.” Tanto Cordera como Marta Lamas hablaron de la crítica social que ejerció Monsiváis a través de sus escritos. Se comprometió, dijo la antropóloga, contra cualquier tipo de discriminación porque la conoció personalmente al ser hijo de madre sola, protestante y homosexual: “Fue uno de los intelectuales públicos más buscados, más notables y más temido”, dijo la colaboradora del semanario Proceso y recordó que luchó contra el clasismo, el sexismo, el machismo y cualquier forma de segregación. Jenaro Villamil, reportero de Proceso y coautor con Monsiváis de “Por mi madre, bohemios”, leyó una columna más, “la última entrega”, y citó varias declaraciones disparatadas de funcionarios como el jefe del ejecutivo Enrique Peña Nieto o el gobernador de Veracruz Javier Duarte. Mencionó que Monsiváis hizo la columna desde 1972 en el suplemento México en la Cultura, hasta 1987. A partir de ese año y hasta el 2001 la escribió en el diario La Jornada. Reposó un tiempo, “ante la enjundia del voto útil para un sexenio inútil”, y desde el 2006 hasta su muerte la hizo para Proceso por invitación de su fundador Julio Scherer García. Cerró el homenaje Elena Poniatowska, sin duda la más esperada y más ovacionada de la noche. Anticipó que su discurso sería triste y releyó el texto que presentó en el homenaje a Monsiváis realizado en el Palacio de Bellas Artes, titulado “Qué vamos a hacer sin ti, Monsi?”: “¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Tú eres el enfrentamiento más lúcido al autoritarismo presidencial, el enfrentamiento más lúcido a las actitudes absurdas cuando no corruptas de las dos cámaras, el enfrentamiento más lúcido a los abusos del poder, la denuncia más ingeniosa y persuasiva de las actitudes y del lenguaje de los políticos, tú nos has hecho brindar contigo y sonreír con tu ‘Por mi madre, bohemios’, que tiene tantos años de vida. Tú eres el enfrentamiento a nuestra clase política y a nuestra clase empresarial, tú confrontas decisiones y declaraciones tramposas e irreales y te indigna que nuestros tiempos sean los de la impunidad.” Tras un largo aplauso, el homenaje concluyó con un Goya.

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