¿Culpa de la balanza?

lunes, 3 de agosto de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Pues sí, distinguido lector de la presente, lo que estos días está ocurriendo en Grecia es una tragedia humana, pero tiene de bueno el que le está quitando la careta a esa globalidad en la que viven, descubriendo el más desagradable y hasta repulsivo rostro del capitalismo… no por que lo diga servidora, sino porque los hechos lo están mostrando y demostrando. Veamos si es así. Por un lado tenemos unas verdades que no se pueden negar pues los hechos informan que sí, que la globalidad en que respiran es el mejor de los mundos posibles, ya que en ella viven alrededor del 95% de todos los científicos y técnicos que han existido en todos los tiempos, y en ella se producen tantos bienes de consumo y servicios como jamás nunca antes… con estos datos, cualquiera pensaría que se están satisfaciendo todas las necesidades de los humanos y, por consecuencia, están mucho mejor y son mucho más felices que anteriormente… ¿Es así?... los hechos están mostrando y demostrando que no, que se está dando una dura y progresiva desvalorización de la mayoría de las personas… y eso si bien les va, cuando no las juzgan obsoletas o de más en el mundo… con el consiguiente empobrecimiento e infelicidad de las mismas… y con pocas esperanzas de que ese hecho cambie para las futuras generaciones… ¿o no es así? Y lo que hace más perversa esa situación, es que esta ideología, que estructura y administra la globalidad en que viven (la cual recibe de sus críticos los nombres de capitalismos salvaje, neoliberalismo, Consenso de Washington, visión empresarial de la historia, etcétera), es la aceptación, con entusiasmo, de no pocas de las élites del poder, de las que gobiernan a los pueblos… cuando los hechos están mostrando y demostrando el fracaso de la misma en su faceta humana y social… Fracaso debido a esa ideología que tiene como principios el sometimiento de todo, incluso de la personas, a la dictadura de la economía y a exaltar sin límites a la libertad, el individualismo y la competencia que, según sus partidarios, por el bien de todos, son garantizados y posibles por el libre mercado… y eso no es verdad, como lo muestran y demuestran los hechos que ocurren en esa globalidad en la que se mueven los humanos: las continuas crisis económicas, la disminución del crecimiento de la economía mundial, el aumento de la desigualdad entre los que lo tienen casi todo, que son los menos… y los más… los que tienen algo… y la inmensidad de los que para mal sobrevivir no pocas veces, únicamente tienen su depreciado trabajo… Eso no lo dice servidora son palabras de J. Stiglitz, Premio Nobel de economía y Economista en jefe del Banco Mundial… puesto de que fue despedido por denunciar las trampas, transas y corrupciones… o como quieran llamarlas… del mismo Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional… instituciones ambas que están bajo la órbita de Washington D.C. y el departamento del Tesoro estadounidense… Todas ellas instituciones administradoras del ya citado Consenso de Washington… y pensándolo, ¿no serán esas transas o trácalas denunciadas por J. Stiglitz la causa de que tantos personajes de las élites del poder sean partidarios e impongan a sus pueblos la ideología fracasada de la actual globalidad?... usted distinguido lector, ¿Qué piensa? Por su parte, el escritor Mario Vargas Llosa, acérrimo seguidor y defensor del capitalismo, desde finales del siglo pasado ya había advertido que el capitalismo “… por sí solo deshumanizaría a la sociedad y la convertiría en una jungla despiadadamente darwiniana (¿no es eso lo que está mostrando ser en el caso de Grecia en estos días?) donde sólo sobrevivirían los más fuertes…” y ve como solución de esa problemática a la democracia… Ese hecho es imposible en esa globalidad en la que se mueven, pues ella por naturaleza y principio es clasista, por lo que desconfía y teme a la igualdad, que es a lo que tiende la democracia, que defiende también lo comunitario, mientras el capitalismo es campeón del individualismo y la libertad… en este enfrentamiento entre la democracia y el individualismo, esto es, entre el gobierno del, por y para el pueblo, o sea los más y la doctrina que considera al individuo y sus muy particulares intereses por encima de la sociedad y los intereses colectivos, contraposición que genera en los Estados serios problemas existenciales, no faltan los que aseguran que se debe a la ausencia de servidora, lo que es un absurdo, pues los que han hecho que mi balanza se haya convertido en cínica balanza de mercaderes, es culpa de todos ustedes, los humanos… unos, los menos, por su ambición desordenada de riqueza… y otros, los más, por su ignorancia, apatía, miedo o conveniencia… dejan y permiten hacer a los primeros, lo que quieran. Pregunto: ¿Serán capaces de qué servidora reine entre ustedes, los humanos?... ¿Qué me contestan? LA JUSTICIA

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