"Citas para ser pensadas"

martes, 22 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Estimado lector de la presente: en anterior carta a este buzón, después de exponer contradicciones entre lo que propone y hasta impone la economía y los efectos de la puesta en práctica de esas propuesta y sus efectos negativos para tantos, servidor expresó que para que carajos servía dicha ciencia y los profesionales de la misma, los economistas, pues en poco o de nada sirven para la mayoría de los que respiramos en esta globalidad neoliberal. Este mi pensar sobre tan dolorosa realidad, en que vaya en aumento el número de los jodidos y el uno por ciento sea cada vez más rico. Por días esto ha atormentado y llenado mis pensares y han traído a los mismos los fantasmas de diversos personajes y sus decires. Como creyente que es servidor, uno de los más relevantes ha sido el de Cristo y sus siguientes palabras: “Más difícil de que un camello pase por el ojo de una aguja, es el que un rico entre en el reino de los cielos”… pero ese fantasma y sus palabras se fueron diluyendo, pues comprendí que correspondían, más que a otra cosa, a un deseo de desquite, de venganza de mi frustración, impropia de un buen creyente. Pero mi necesidad de terminar con mi congoja y enojo, continuó convocando a otros fantasmas y sus decires, como el que me recordó que él, hacía más de dos y pico siglos, ya había denunciado la explotación del débil por el poderoso, que, según su parecer, “el capital y el beneficio devoran los sueldos y las clases superiores de la nación oprimen a las más desfavorecidas”… no sea mal pensado, no el fantasma de Marx, no… era el del considerado padre de la economía política, si, el de Adam Smith; otro de esos fantasmas fue el de J. Douglas Brown decano de la universidad de Princeton y destacado economista, quien me dijo que, en 1950, había advertido que “las respuestas a muchos de los problemas del mundo de nuestros días se encuentran en las humanidades, donde se podrá adquirir un conocimiento de los viejos valores que han sido la fuerza de la civilización occidental… (ya que) el conocimiento en los campos de la ciencia y de la ciencia social, por sí solos, puede ser dirigidos a fines desastrosos para nuestro modo de vivir”… ante este ver e interpretar la realidad de la problemática social, a servidor se le hace difícil comprender que, a nivel internacional, tantos países, por recomendación… e imposición del fondo monetario Internacional,… estén recortando la inversión en la enseñanza de las humanidades y estén alabando, exaltando, propiciando y aumentando la inversión en la formación de técnicos… usted, estimado lector, ¿Si puede explicárselo?. La brutal diferencia que se está dando entre la inmensidad de los pobres y los pocos privilegiados que lo tienen casi todo, trajo a mis pensares al fantasma de Stendhal, que si bien no fue economista, me recordó esta profunda reflexión sobre esa ciencia: “la riqueza de un país no la hace un pequeño número de fortunas colosales, sino la multiplicidad de fortunas mediocres”; ante esta verdad irrefutable me pregunté en qué pensarán los políticos que, sumisos seguidores de lo que recomienda, exige y termina por imponer el Fondo Monetario Internacional, como son, entre otros, los recortes al gasto social y las reformas a las leyes laborales, que despojan o disminuyen de asistencia social a las mayorías y de los derechos adquiridos a los trabajadores, haciendo más precarios sus empleos, con la promesa de que es lo mejor para un futuro brillante para todos... olvidando el dicho de que con el tiempo, todos estaremos calvos o sea muertos. Por su parte, el fantasma del político galo, Mendes-France, que algo sabía de cuestiones financieras, me recordó lo siguiente: “Chateaubriand resumió la historia de la nobleza diciendo que había pasado de la edad del servicio a la de lso privilegios y de ésta a la de las vanidades. Las finanzas, que jamás abrían debido pasar de la edad del servicio público, no se contentan con vanidades. ¿Vamos a permitir que los demócratas y los constructores del mundo moderno se encierren en la edad de los privilegios?”. En lo personal, servidor piensa que estas citas de mis fantasmas son como para ser pensadas, de reflexionar sobre el sentido de las mismas y, en especial, la pregunta última de Mendes-France, por vigente en estos nuestros días, en lo que tanro de los integrantes de la élites del poder parece que han perdido el rumbo. Usted paciente lector que me ha seguido hasta aquí, ¿Qué opina?... recuerde que, como dice el refrán con todos se consigue todo. Como despedida le informo, estimado lector, que los fantasmas me siguen visitando; si me dan materia, le escribiré otra carta. Sin más, su seguro servidor. JUAN POLAINAS

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