El patrimonio cultural frente a los sismos

martes, 22 de septiembre de 2015 · 14:16
MÉXICO, D.F. (apro).- Como parte de las conmemoraciones por el 30 aniversario de los terremotos de 1985, se llevaron a cabo un sinnúmero de actividades artísticas como exposiciones y conciertos, incluido el que dirigió Plácido Domingo en Tlatelolco la tarde del viernes 18, y cívicas como simulacros y charlas como la prevención de desastres o la aplicación de nuevas normas en la construcción de edificios. En ese contexto, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentó en su medio radiofónico una conversación con los arquitectos Salvador Ávila y Antonio Mondragón titulada “Los sismos y su efecto en el patrimonio edificado” (http://radioinah.blogspot.mx). Especialista en estabilización de estructuras históricas y mecánica de suelos, el arquitecto Ávila responde a la cuestión de si acaso las culturas precolombinas estaban mejor preparadas que los españoles para enfrentar los desastres de los sismos que, sin duda, pudieron ser tan intensos como los ocurridos el 19 y 20 de septiembre de 1985. Y es que la arquitectura prehispánica ha sobrevivido por siglos, mientras muchas estructuras coloniales suelen sufrir efectos más dañinos. A decir del especialista las antiguas civilizaciones llegaron a la estructura piramidal en sus construcciones porque es una “forma lógica, estable” ante casi cualquier eventualidad. Cuando los españoles llegan y pretenden importar su forma de hacer arquitectura en las condiciones de la antigua Tenochtitlán, “el aprendizaje es costoso”, pues en sus lugares de procedencia no tiembla. Atribuye a esa cuestión el hecho de que prácticamente no quedan restos de la arquitectura de la primera etapa de la colonia. En algunos edificios asentados en lo que fue la antigua ciudad mexica como la Catedral Metropolitana, el edificio de Arzobispado y Palacio Nacional se encuentran enterrados restos de las primeras construcciones españolas (en Palacio Nacional están, por ejemplo, las llamadas Nuevas Casas de Hernán Cortés). El arquitecto explica que, en tanto los españoles se enfrentaron a un suelo blando (que hasta hoy --advierte-- no es propicio para las grandes construcciones), una de las formas de consolidarlo para hacer sus edificios fue utilizar los restos de los edificios prehispánicos. Se arrasaron las construcciones, como el Templo Mayor --detalla--, se reniveló el terreno como si fuera un terreno virgen. Según Ávila, “ese error lo estamos pagando hasta hoy” pues es el causante de los hundimientos diferenciales. Pormenoriza que si se hubiesen apoyado en las plantas piramidales no significaría tanto problema, el punto es que se apoyaron parte en pirámides parte en terreno blando, el cual se hunde más y eso pone en riesgo las estructuras. Vale recordar que la Catedral Metropolitana estuvo en riesgo de fracturarse justamente porque una parte de su planta descansa en los restos de una pirámide y la otra un suelo blando, lo cual hacía que los pilotes con los cuales se pretendió renivelarla en algún momento, literalmente se hundieran en el lodo. Los arquitectos comentaron que no se sabe con certeza si en las épocas precolombina y colonial hubo sismos intensos, no hay estudios comparativos. Aunque hay registro de temblores con fechas no se sabe el tiempo que duraron y ni siquiera el momento preciso en el cual ocurrieron pues el tiempo en el cual median los monjes (que era quienes poseían el mayor conocimiento) no era en horas como el actual. Aunque sí existen descripciones sobre daños causados en paredes de templos por sismos. Se recordó que fue hasta el siglo XX, el 5 de septiembre de 1910, cuando se decidió la fundación del Servicio Sismológico Nacional en México y es entonces cuando se comienza con la sistematización en el registro y medición en escalas de Richter y Mercali. En la actualidad, destacaron, especialistas del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México han realizado modelos de los sistemas de construcción del patrimonio cultural edificado, que permite conocer cómo se comportan sus estructuras durante los sismos. Pero destacaron que es esencial que reciban mantenimiento y trabajos de conservación, así como entender que no se puede --por ejemplo-- introducir una estructura metálica en un edificio de mampostería porque es un elemento extraño y terminará por rechazarla y comportarse como dos edificios ajenos: “Lo ideal es conservar el edificio lo más original posible.”

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