"Everest" intento fallido

martes, 22 de septiembre de 2015
MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigida por Baltasar Kormákur, Everest (Everest, EU-2015) es una cinta caótica y desabrida: Mucha nieve, grandes escenarios y muchos personajes con los cuales uno no alcanza a identificarse bien. Y es una lástima porque el director tenía todo para hacerlo, comenzando por un gran presupuesto, grandes actores y una historia conmovedora (basada en hechos reales), de heroísmo y supervivencia. La historia se desarrolla en los años 90, poco después de que los tours para escalar el monte Everest se abrieron a un público masivo, por decirlo de alguna manera. El pivote de la historia es Rob Hall (Jason Clarke), quien supo hacer negocio con aquellos de espíritu aventuro al fundar la compañía Adventure Consultants. Es este empresario quien reune a Guy Cotter (Sam Wothington), guía y amigo de Hall; Jon Krakauer (Michael Kelly), un periodista que está haciendo un reportaje sobre estas expediciones; Beck Weathers (Josh Brolin), un patologista tejano; Yasuko Namba (Naoko Mori), un experimentado alpinista que ya ha ascendido a seis de los 7 picos más altos del mundo; Doug Hansen (John Hawkes), un cartero entusiasta, y un par de guías conocidos como Sherpas. Para contrapuntear a Hall tenemos al dueño de la compañía rival Scott Fischer (Jake Gyllenhaal) —quien representa el típico empresario a quien sólo le importa el dinero—, quien también lleva a su equipo de turistas. Y tenemos a un tercer “jugador”: una terrible tormenta de nieve que pondrá a los dos contingentes en jaque, con lo que se iniciará una dura prueba de sobrevivencia. Kormákur falla en su intento por envolvernos en “esta batalla épica”; la energía dramática se diluye con tantos personajes que a su vez son totalmente unidimensionales y dramáticamente no tienen nada qué decir. Las asombrosas escenas donde la naturaleza se ve imponente y lapidaria sólo sirven para llenar un terrible vacío de contenido.

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