'Haciendo memoria”

martes, 12 de enero de 2016
MÉXICO, D.F., (apro).- Pues sí, estimado lector de la presente, leída la carta a este buzón firmada por Tío Sam, símbolo del gobierno y del pueblo estadounidense, servidor considera que es un tanto contradictoria. Por supuesto, no tengo nada contra su admiración y agradecimiento hacia el doctor Henry Kissinger por los buenos servicios prestados a los EE. UU., ni tampoco contra su encendido y tan exhibido patriotismo e incluso celebro sus buenas intenciones, como la valerosa de reconocer y proclamar como verdad evidente la de que “todos los hombres nacen iguales, que están dotados por su Creador con derechos inherentes e inalienables a la vida, a la libertad y al logro de la felicidad”, como, insisto valerosa y audazmente proclamaron en su Declaración de Independencia. Tampoco tengo nada contra las buenas intenciones de los estadunidenses cuando, desde el momento mismo de su existir como nación independiente, declararan sin tapujos que iban a crear un Imperio para la libertad… lo que considero que no es coherente… por los medios para conseguirlo… ya que como nación, los EE. UU. no han dudado en hacer uso de acciones que tanto criticaron a los reyes, a los que tacharon de sanguinarios déspotas e incluso verdugos de sus respectivos súbditos. Y el decir esto no es una mentira, o el producto de mala fe, pues no hay más que ir a la historia para comprobar que los EE. UU., como gobierno y como pueblo, continuaron teniendo esclavos negros… ¿es qué no merecían ser libres ni tener derecho a la felicidad?... ¿se lo había negado su Creador… o los estadounidenses?.... y con la justificación de su pensar que “había tierras que merecían estar en mejores manos”, con esa justificación, repito, gobiernos y pueblo estadounidense casi exterminaron a los aborígenes de sus territorios… Con ese mismo pretexto, no dudaron en presionar a otros países para conseguir más terrenos, primero por las buena, y después empleando las amenazas encubiertas e incluso abiertas cuando fueron necesarias, como sucedió con la España imperialista con la Florida, o la Rusia zarista con Alaska… y cuando no se lograba ese objetivo, gobierno y pueblo estadounidense, no dudaron en utilizar el recurso de la guerra dizque justa, como ocurrió con México, que por ese medio fue despojado de la mitad de su territorio… Esas intervenciones en los asuntos y políticas de otros países, con los pretextos de que tienen la obligación moral de ser los guardianes y defensores, con los medios que sean, de la libertad o de su seguridad, continúan en nuestros días. Para comprobarlo no hay más que analizar las informaciones que nos abruman diariamente. Ante esta realidad, tantas veces ambigua, servidor se ha preguntado cual es el motivo de esa situación anómala de la conducta de los EE. UU., país que se tiene… y es tenido por no pocos… como el símbolo y esencia más depurado del idealismo y el pragmatismo… y piensa que pensarás, servidor llegó a la conclusión que se debe precisamente a eso, al maridaje del idealismo con el pragmatismo, ya que lo mismo que se da entre tantos matrimonios de los humanos, es una relación forzosamente conflictiva. Para comprender esa problemática, analicemos aunque sea de manera somera ese hecho: De principio tenemos, por lo que toca al término de idealismo, que dicha palabra posee diversos significados, pero el que aquí nos interesa es aquel que en el lenguaje cotidiano se refiere al modelo de conducta de la criatura humana o conjunto de las mismas que intentan transformar el mundo para que sea mejor para todos. En lo que se refiere al pragmatismo, según dicen los que dicen saber del tema, es una corriente del pensar muy propia de los EE. UU., una postura filosófica cuya regla para conocer la verdad consiste en identificarla con las consecuencias prácticas, es decir: que la verdad coincide con la utilidad de la misma… de las ventajas y beneficios que pueda dar… Y aunque se declara y proclama que no se debe usar al pragmatismo para obtener satisfacciones ni ventajas materiales, porque sería inmoral… la verdad es que no siempre se ha cumplido… ni se cumple con esa recomendación, ni por los individuos, ni por los gobiernos… como lo demuestra la historia de los mismos… lo que ha llevado en el pasado y lleva en nuestros días a la degradación de la verdad… lo que la deja como prostituta, lista a venderse al mejor postor o someterse resignadamente al más poderoso. Con esto, y el sincero deseo que en este año que comienza de 2016, estimado lector, se le cumplan sus buenos deseos y, por aquello que dice que no hay mal que por bien no venga, también se le cumplan sus más turbios y hasta los más perversos de sus deseos. Su seguro servidor. Ligorio D’Revueltas

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