Premian en EU a la arqueóloga mexicana Pilar Luna

martes, 5 de enero de 2016
MÉXICO, DF (apro).- La Sociedad de Arqueología Histórica (SHA, sus siglas en inglés) y el Consejo Asesor de Arqueología Subacuática (ACUA), de Estados Unidos, otorgaron el premio al Mérito a la mexicana Pilar Luna Erreguerena, subdirectora de Arqueología Subacuática del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El reconocimiento lo recibirá este miércoles 6 –durante una ceremonia antes de la sesión plenaria de la 49 Conferencia Internacional de Arqueología Histórica y Subacuática en Washington– en reconocimiento a su trabajo realizado para proteger la herencia cultural que yace sumergida en las aguas. Allí también las investigadoras Toni L. Carrell (Estados Unidos), Margaret Leshikar-Denton (Islas Caimán) y Dolores Elkin (Argentina) recogerán la misma presea, ya que todas lograron que los dos organismos que otorgan el reconocimiento estuvieran presentes en las reuniones donde se elaboró el texto de la Convención de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. El objetivo del documento es permitir que los Estados protejan mejor la herencia cultural que yace sumergida en aguas de sus respectivas jurisdicciones. Su anexo, “Normas relativas a las actividades dirigidas al patrimonio cultural subacuático”, señala los principios básicos para desarrollar proyectos científicos que tiendan a salvaguardar dicho patrimonio. Para elaborar el documento se efectuaron reuniones en la sede de la UNESCO en París de 1997 a 2001. La 31 Conferencia General del organismo aprobó la Convención el 2 de noviembre de 2001, que entró en vigor el 9 de enero de 2009, después que la ratificaran veinte países, requisito indispensable para su implementación. En julio de 2006 México fue el octavo país en ratificarla, decisión que lo convirtió en elegible para ser miembro del Consejo Consultivo Científico y Técnico (STAB, por sus siglas en inglés) de la Convención. En dichas reuniones, la arqueóloga Luna Erreguerena fue enviada por el INAH y fungió como representante de México ante la UNESCO para participar en la elaboración del texto de la Convención; después fue designada para formar parte del STAB, de 2009 a 2013, cuando fue reemplazada por la arqueóloga Helena Barba Meinecke, investigadora de la Subdirección de Arqueología Subacuática del INAH. La especialista manifiesta que para ella “fue un honor y un gran aprendizaje haber podido participar en el proceso de elaboración del texto de tan importante documento, como representante de México y también como miembro de la SHA y el ACUA”. Argumenta: “Las cuatro premiadas trabajamos muy duro durante las reuniones, y también fuera de ellas en nuestros tiempos personales. Logramos construir un verdadero equipo que trabajó en armonía y de manera congruente. En las reuniones con los expertos cuestionábamos las decisiones que no considerábamos viables para los países en desarrollo. Por esa postura de defensa, nos empezaron a llamar ‘Las chicas radicales’”. Destaca que desde que entró en vigor, “la Convención ha sido un referente y un valioso apoyo para varios de los países que sufren el acoso de los llamados buscadores de tesoros”. En el caso de México, explica: “Aquí también resultó un factor importante para la adenda, en 2014, del artículo 28 ter de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos”, cuyo primer párrafo destaca que “las disposiciones sobre preservación e investigación en materia de monumentos y zonas de monumentos arqueológicos e históricos serán aplicables a los rastros de existencia humana que tengan un carácter cultural, histórico o arqueológico, localizados en la zona marina de los Estados Unidos Mexicanos que hayan estado bajo el agua parcial o totalmente, de forma periódica o continua, tales como: los sitios, estructuras, edificios, objetos y restos humanos, junto con su contexto arqueológico y natural; los buques, aeronaves, otros medios de transporte o cualquier parte de ellos. Su cargamento u otro contenido, junto con su contexto arqueológico y natural; y los objetos de carácter prehistórico”.  

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