En el teatro hubo fiesta cuando Darío Fo ganó el Nobel

jueves, 13 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Una insuficiencia respiratoria privó hoy la vida del dramaturgo y Premio Nobel de Literatura 1997 Dario Fo, quien falleció a los 90 años en la ciudad de Milán, el actor italiano, transgresor e improvisador del escenario, conmocionó al mundo antes que Bob Dylan, cuando la Academia Sueca le concedió el máximo galardón de las letras. Al respecto recordamos las voces del sector teatral en México de 1997 que mostraron júbilo ante el anuncio de un Nobel que reconoció al teatro a través del reportaje “Fiesta para el teatro mexicano porque recupera su tradición popular. Por primera vez se entrega el Nobel a un actor, Darío Fo”, donde se recogieron las voces de Luis De Tavira, José Ramón Enríquez, Víctor Hugo Rascón Banda, Boris Shoemann, Adalberto Rosetti, Héctor Ortega y Tito Vasconcelos. A continuación un fragmento del texto publicado en las páginas de Proceso (número 1093) del 13 de octubre de 1997 escrito por José Alberto Castro y Armando Ponce, mismo que se reproduce: El medio teatral mexicano se llenó de júbilo: el actor y dramaturgo italiano de 71 años, Darío Fo, ampliamente representado en el país desde hace tres décadas y que hoy reactualiza la tradición nacional de la carpa popular y el teatro de revista, fue designado por la Academia Sueca este jueves 9, para sorpresa de todos, Premio Nobel de Literatura. Desde que Nancy Cárdenas montó en 1978 –con el actor Tito Vasconcelos– Misterio Bufo, la obra que dio fama internacional a Fo, a la puesta en 1983 de La muerte accidental de un anarquista con la memorable actuación de un elenco encabezado por Héctor Ortega; y hasta hoy en que Boris Schoemann escenifica ya por varios años en todo el país “Historia del tigre”, actualmente en Xalapa, México tiene sobradas razones para la alegría. Destacados directores de diversos estilos y escuelas han escogido a Fo, además de los citados: Germán Castillo, Rafael Sandoval, Julio Castillo, Benjamín Caan, Margarita Isabel, Carlos Niebla, José Solé, Miguel Angel Rivera, Marko Castillo, José Acosta, Manolo Fábregas. Tratándose de un "teatro para actores", como lo calificó el director Luis de Tavira a Proceso, e influido por la compañera de toda su vida, la actriz Franca Rame –"más de la mitad del premio es para ella", declaró el artista al conocer la designación–, Fo ha escrito monólogos para ser representados por ella, y por tanto en México grandes actrices los han hecho suyos, como Margarita Sanz, Beatriz Sheridan, Adriana Roel, María Teresa Rábago, Zaide Silvia Gutiérrez y Lucero Trejo. "Si sumamos a Héctor Ortega –precisa De Tavira– ahí está la fuerza del teatro de Fo, en los actores. Más que montar a Fo, hay que seguir el testimonio de Fo, hay que recuperar la dramaturgia del actor, el compromiso político, la temática inmediata." Aquí se le ha traducido para ser representado. Entre las traducciones se encuentran: Nancy Cárdenas hizo lo propio para su puesta, Benjamín Caan ensayó una versión que tituló “Matrimonio abierto... muy abierto”, Manuel Sánchez Navarro y Delgado Fresán tradujeron No tengo, no pago, y Claudia Osorio se enfrentó a La mujer sola. Algunos de los títulos de su extensa producción, de más de 40 obras, son ejemplo de estas temáticas: “Un día cualquiera”, “Una pareja muy abierta... muy abierta”, “Pum pum, ¿quién?, la policía”, “Pégame, mátame, pero no me ignores”, “Historia de mujeres y otras historias”... Los entrevistados por Proceso se desbordaron en elogios para Fo y la Academia Sueca. De Tavira, desde Xalapa, Veracruz, se mostró exultante: "Este premio a Fo significa una fiesta para el teatro. Es un acontecimiento maravilloso en su sentido cultural, que de veras sorprende para bien por la Academia Sueca. Se sitúa en su lugar al teatro y es un acto de justicia para los actores, porque Fo es un comediante cuyos textos son producto de su ejercicio escénico, de su contacto vivo con el espectador, y nunca ha sido actor de los medios que intermedian la relación con el público, ni del cine ni de la televisión, sino del teatro. Y de teatro popular, callejero, de los atrios, y de los espacios a veces vacíos del escenario. "Es un homenaje al Mester de Juglaría, porque esto es Fo: el escritor, el dramaturgo, a veces el poeta. Desde el magisterio del juglar. Es al mismo tiempo un artista comprometido que entiende las funciones del teatro: el quehacer político, la diversión, la denuncia, el juego del pensamiento (es un actor que hace pensar), pero en el tono desenfadado que aniquila la solemnidad. Un buen chiste de Fo enseña más que cualquier tratado de lo que sea." A su vez, el director del Centro Universitario de Teatro (CUT) de la UNAM, el actor, dramaturgo y poeta José Ramón Enríquez, en su oficina recordó la puesta en escena de Germán Castillo a “Séptimo Mandamiento: no robarás... tanto”, y dijo: "Es la mejor noticia que he recibido en mucho tiempo. Qué maravilla, me parece extraordinario. El Nobel a Darío Fo representa la recuperación de toda una literatura popular, desde la comedia antigua en Grecia, las soeces farsas atelanas de Roma y de la juglaría de la Edad Media, y la commedia dell'arte... es la recuperación de lo fársico, lo brutal, lo político. Es la recuperación del Renacimiento, continúa nuestro Siglo de Oro. Esto nos da la ocasión de revivir la carpa y el teatro de revista mexicanos, no metidos en los vericuetos del teatro psicológico-burgués". Y prometió: "En este momento voy a mandar poner un anuncio a la entrada que diga: Felicidades, Darío Fo". Luego de afirmar que al teatro nunca se le toma en serio, Víctor Hugo Rascón Banda manifestó: "Nos llena de júbilo que el Nobel de Literatura sea dado a un dramaturgo, actor para colmo, porque el teatro también es literatura, no sólo hecho escénico. Gratifica y sorprende también que se le otorgue a un autor incómodo, en plena actividad, ex militante del partido comunista, un terco luchador y un anarquista que hizo y hace un teatro profundamente político, sarcástico y burlón que crítica acremente al poder público, a la Iglesia y a las sociedades de consumo. Ha sido una espléndida noticia para el teatro". Además de ellos, externaron sus juicios y sus opiniones sobre la obra del artista italiano –el sexto en obtener el Nobel tras Giosué Carducci (1906), Grazi Delleda (1926), Luigi Pirandello, otro dramaturgo (1934), el poeta Salvatore Quasimodo (1959), y otro poeta, Eugenio Montale (1975)–, el director Boris Schoemann, el difusor del teatro italiano en México, Adalberto Rosseti, y los actores Héctor Ortega y Tito Vasconcelos.