El INAH publica 'El corrido zacatecano”

domingo, 2 de octubre de 2016
CIUDAD DE MÉXICO (apro).- Con prólogo y música de Luis Adrián Díaz Santana Garza, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acaba de reeditar El corrido zacatecano en dos tomos y seis discos compactos con 33 corridos, entre los que destaca “Mañanas de Hidalgo”, el más antiguo del que se tiene registro en México, más dos versiones del “Corrido de la toma de Zacatecas”: instrumental y cantada. Benjamín Muratalla, subdirector de la Fonoteca del INAH, señaló que en 2013 --un año antes de cumplirse el centenario de la toma de Zacatecas por Francisco Villa--, etnomusicólogos con él al frente propusieron para el INAH reeditar el libro en formato de fonograma, incluyendo las partituras. El INAH rescató así aquel estudio pionero que data de hace cuatro décadas El corrido zacatecano (INAH-SEP, 1976), realizado por el historiador Cuauhtémoc Esparza Sánchez (1926-2013), como parte de la colección Testimonio Musical de México. Los 33 corridos son resultado de una investigación en el Archivo General del Gobierno de Zacatecas, la Biblioteca Nacional y los archivos municipales de Guadalupe, Sombrerete, Jerez y Colotlán, colecciones particulares y del propio historiador. El primer volumen contiene el texto original de Esparza Sánchez; el prólogo del músico y académico zacatecano Luis Díaz Santana, además de algunas imágenes provenientes de las fototecas Nacional del INAH y del Centro INAH Zacatecas. El segundo es crítico; incluye notas, apéndices, índices y repertorio. Entrevista con Díaz Santana La revista Proceso número 2080 anunció en exclusiva el pasado 11 de septiembre sobre la publicación en Plaza & Valdés editores del libro Historia de la música norteña mexicana: desde los grupos precursores al auge del narcorrido, cuyo autor Luis Díaz Santana Garza es el prologuista de El corrido zacatecano para el INAH. Nacido en Monterrey, Nuevo León, hacia 1970, y autor asimismo de Tradición musical de Zacatecas, una historia sociocultural (1850-1930), Díaz Santana Garza fue entrevistado acerca de su Historia de la música norteña… en Zacatecas, donde radica. He aquí algunos fragmentos de dicha charla. “La música es mi vida, porque es lo que siempre he estudiado y difundido por medio de publicaciones y conciertos, pues la música se escucha pero también hay que hablar de la música, conlleva muchas actividades que son fundamentales en la vida del ser humano que muchas veces las pasamos por alto en el momento en que se realizan, nos acompaña desde que nacemos hasta que nos entierran.” --Incluso el compositor y pedagogo húngaro Zoltán Kodály (1882-1967) habla que la música nos arrulla desde el vientre de nuestra madre… --Es una tendencia que se usa en el New Age donde les ponen música en el vientre a las madres encintas para tratar de desarrollar las capacidades musicales del futuro bebé. Yo con mi Xavier de 15 años hijo lo probé de bebé --y nada más tengo un hijo--, y fue muy interesante sentir cómo reaccionaba a diversos estímulos musicales en el vientre de su mamá. --¿Usted estudió en la Universidad Regiomontana? --De 1983 hasta 1993 que fue cuando me gradué como licenciado en música. Desde 1999 creamos el ensamble Capilla Barroca, aunque las fluctuaciones de la economía hacen que los grupos musicales no puedan tener constancia y si lo vemos en grupos de rock famosos, en la música clásica es igual, pues no siempre hay una actividad constante ni la oportunidad de hacer presentaciones. --¿Por qué radica en Zacatecas y no en Monterrey? --Monterrey tiene una oferta cultural muy amplia, pero a pesar de la diferencia de población entre ambas, estamos hablando de que Monterrey y su área metropolitana es más o menos de 5 a 6 millones de habitantes, mientras Zacatecas tiene medio millón, pero en materia musical casi hay la misma oferta musical aquí en Zacatecas que en Monterrey. “Y de repente hay periodos en que Monterrey no tiene actividad, y como que aquí siempre se trata de mantener un plus para el turismo, todo el año hay una oferta cultural de los géneros más variados en Zacatecas.” “En Texas participé como ponente y he organizado dos coloquios en 2014 en todas las universidades del noreste junto con la UNAM y la Universidad de Texas.” --Historia sociocultural de Zacatecas se llama otro de sus libros, ¿cómo le fue con él? --Me sorprende, pues me he encontrado citas de él en artículos de especialistas en música de Inglaterra, Cuba, Venezuela y varios países del mundo donde está citado y muy curioso, pues mencionan cosas que yo estaba haciendo y no pensaba que trascenderían, lo publicó la editorial del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) sin alcance comercial. “El ICZ tiene un buen catálogo de libros aunque es una editorial que ya la gente la ve con un cierto acervo y como si tuviera cierta obligación de difundir las investigaciones de zacatecanos; pero no es fácil que uno lleve el escrito y se le publique, hay proceso de revisión por pares, que en mi caso se tardó un par de años en decidir publicarme; en 2009 se publicó y el libro tiene presencia en muchas ferias del libro del país y me ha dado mucho gusto que de la capital, Guanajuato o Michoacán lo adquirieron en los stands. “Hay un maestro de la Universidad de Guanajuato que utiliza mi libro en su curso, el doctor Alejandro Martínez de la Rosa, del campus de León, son casos bien curiosos porque uno cuando escribe nunca se espera eso.” --¿Cómo gestionó publicar su más reciente investigación? --Con Plaza y Valdés Editores, se llama Historia de la música norteña mexicana: desde los grupos precursores al auge del narcocorrido. Esta editorial tiene convenio con Porrúa Hermanos, que son quienes lo distribuyen. “En la portada aparecen grupo Los Donneños, son mexicanos que vivían en el pueblo de Donna, al sur de Texas, cerca de MacAllen, por donde toca Flaco Jiménez, por allá está… Es interesante que la idea de mi nuevo libro nació en un congreso de música al que asistí en Matamoros, Tamaulipas, el tema era abierto, y dije, si voy a la frontera vamos haciendo una ponencia del impacto de los músicos mexicanos en Estados Unidos; escribí unas diez cuartillas donde hacía un recorrido de los músicos mexicanos y cómo se han aclimatado en las culturas musicales de Estados Unidos, pasando por Arizona, Nuevo México y hasta Texas, y para mi doctorado en historia retomé ese artículo. “En 2011 lo pensé, pero son 3 mil 200 kilómetros de frontera, así que sería una locura abarcar toda la región, y como la que más conozco es el sur de Texas, Tamaulipas y Nuevo León, me aboqué a ella.” Música centenaria La música del conjunto norteño va a ser centenaria en muy pocos años y prácticamente no se había hecho un estudio completo de su historia. El libro es un trabajo pionero. “Son cinco capítulos, viene una introducción mía de 30 cuartillas, y el capítulo uno es un panorama general para las personas que no conocen esta región de la que hablo.” Apartados del capítulo primero: “La época prehispánica y los primeros pobladores europeos”, “El misticismo y las armas”, “Un sensible problema: los indios”, “De las provincias internas a las fugaces repúblicas del noreste” y “Frontera del celuloide al imaginario nacional”. Capítulo dos, Las músicas precursoras del conjunto. Cultura, migración e identidad fronteriza. Apartados: “Las tradiciones acústicas mexicanas”, “La frontera: identidad regional contra identidad nacional”, “Guerras y comercio como pretexto de las músicas migrantes”, “Las bandas militares y municipales, las orquestas típicas y otros grupos”, “Los Montañeses del Álamo, heraldo del conjunto norteño” y “Cantamos en español (y en inglés también): la lengua como generadora de identidad”. Capítulo tercero: La primera época del conjunto. Los instrumentos, las formas musicales y los medios de difusión. Apartados: “Las músicas europeas en América”, “Acordeón y bajo sexto, símbolos y unificadores culturales”, “Los pioneros del conjunto”, “La industria discográfica o la modificación de las tradiciones y el arte”, “El comienzo de la radio que compite con el fonógrafo” y “Los espacios de modificación del conjunto, de la cantina a los salones de baile”. Capítulo 4. El conjunto. Los puntos de cultura subalterna en México a tesoro cultural estadunidense. Apartados: “Las innovaciones de la postguerra, crossover y bailes”, “La mujer en la música del conjunto”, “El movimiento chicano y el orgullo de la música regional” y “La representación del norteño y del chicano en el imaginario colectivo”. Capítulo quinto Transformación del conjunto y tendencias recientes. Apartados: “El conjunto en el cine”, “La influencia del american mainstream en el conjunto tejano”, “La cumbia: género musical panamericano”, “La onda grupera, o el dominio del marketing musical” y “De los músicos cristianos en Estados Unidos al auge del narcocorrido en México”. Al final de las 227 páginas, con una veintena de fotografías, se incluyen conclusiones generales, un glosario de términos musicales utilizados, la bibliografía, fuentes discográficas, audiovisuales, documentales, y hemerográficas desde el siglo XIX, listado de entrevistas y archivos consultados. “Hay fotografías que me facilitaron, como la que dice en el pie de grabado: El tremendísimo Piporro acompañado de Los Donneños, del músico Ramiro Cavazos, mi principal informante a quien entrevisté cuatro veces. También hablo de las mujeres como Lydia Mendoza, La Alondra de la Frontera. La gente se sigue acordando de ella en el sur de Texas, pues hizo giras desde Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León…” --¿Qué diferencia encuentra entre Lydia Mendoza y Lucha Reyes? --Me gustaba mucho que ella misma se acompañaba con su guitarra, era muy talentosa y componía, Lydia sería más bien como la antítesis de Lucha Reyes, quien era la imagen de la mujer moderna. Lucha se le pone enfrente al hombre cualquiera que sea, y en cambio La Alondra era más intima y su imagen más personal; ella, al contrario, le cantaba al hombre aunque sí lo criticaba como en su canción famosa ‘Mal hombre’, si bien muchas de sus canciones son de amor. --¿Cuánta variedad de géneros encuentra en la música norteña? --En el capítulo tres hablo de géneros musicales y me quedó muy bonito, pues está basado en enciclopedias y no se nota que son descripciones, tienen un hilo atractivo, un cierto ritmo que no se siente enciclopédico. Ahí trato desde los géneros musicales que trajeron los alemanes y los polacos a esta región para bailar, como son la polka, la redova, el vals, el shotís, esos son los géneros con los que inicia el conjunto norteño. “Y entonces, la gente que adopta esta tradición del acordeón, muy pronto se ponen a cantar, así que no es nada más la música instrumental. Y por supuesto cantan corridos y, muy pronto, canciones rancheras: nuestra canción ranchera desciende del vals vienés. Luego ya están los géneros modernos cuando se empiezan a cantar canciones de amor, la cumbia, y cuando viene el narcocorrido…” (https://www.youtube.com/watch?v=mPlZnRO9zvE) --Incluye al sinaloense Chalino Sánchez (1960-1992), por supuesto… --Al parecer fue Chalino quien se presenta primero en las portadas de discos con metralletas. Como menciono aquí, vuelven a poner sobre la mesa este fenómeno del narcocorrido que él ni Los Tigres del Norte lo inauguran, porque me he encontrado con narcocorridos de los años treinta, que son los primeros que se graban, como “Por morfina y cocaína” (de Manuel Valdés, 1934) precisamente en la frontera.”
¡Qué triste silbaba el tren cuando ya se iba a arrancar! ¡Qué tristes iban los presos, daban ganas de llorar! Rechinaron las maneas y la campana sonó, y entre ruidos de cadenas un gemido se escuchó. Por morfina y cocaína, por marihuana y licor, están poniendo su tiempo muchos allá en Leavenworth.

Comentarios