Pinceladas del Cervantino

miércoles, 26 de octubre de 2016
GUANAJUATO, Gto. (apro).- El Festival Internacional Cervantino (FIC), ofreció una diversidad de espectáculos. A continuación algunas pinceladas. Proyecto Beethoven Ambiciosísimo proyecto consistente en la ejecución de 16 obras maestras, los cuartetos para cuerdas del genio de Bonn, que algunos especialistas consideran de lo mejor de su creación; en este caso, se ofreció a través de seis entregas, las dos primeras encargadas al prestigiadísimo Emerson String Quartet, y las otras cuatro al no menos prestigiado American String Quartet, al que oímos interpretando los cuartetos 2, 5 y 4, afortunada oportunidad que nos posibilitó disfrutar de la parte lúdica de Beethoven. Ésta se muestra en el número 2 con sabor, todavía, un tanto al rococó recién pasado que lo hace transcurrir plácida y alegremente, pero con un grado de dificultad interpretativa sumamente seria. El número 5, como explica Melvin Gerger en su Guía de Música de Cámara, “parece no haber duda de que las semejanzas entre esta obra y el cuarteto de Mozart en la misma clave (La mayor), no son mera coincidencia”. Cuando Beethoven vio el Cuarteto 5 de los 6 que Mozart dedicó a Haydn, exclamó: “¡A esto llamo yo una obra!”. Cuarteto contrastante si lo hay entre sus cuatro movimientos, en él despliega Beethoven su enorme fuerza y mediana temperanza. El Cuarteto 5 es también una muestra del saber componer; rompiendo con lo acostumbrado y volviendo a ver un poquito a lo turco, aún un tanto en boga, el genio sacudió aquí su melena y nos legó música que fue una dicha escuchar. Evocación de Samuel Zyman Uno de los compositores mexicanos más importantes de la actualidad es Samuel Zyman, de quien, con el Trío Boehm (Marisa Canales, flauta; Patrick Jee, chelo; Moisés Fernández Via, piano), escuchamos un concierto completo, tan propio para el Cervantino, que su nombre fue “Evocación Cervantina”: Two Motions in One Movemente para piano solo; Sonata No. 2 para flauta y piano (estreno en México); Sonata para violonchelo y piano, y Suite de la Mancha (estreno mundial), fueron las obras que integraron el programa con el que la música culta mexicana hizo acto de presencia en el festival. La segunda sonata estrenada hace apenas dos meses, en agosto, en San Francisco, California, por la propia Marisa Canales y Martín Camacho al piano, es una obra de gran expresividad que exige casi todos los registros de ambos instrumentos logrando un gratísimo color. Por su parte, la Suite de la Mancha es una rica reminiscencia de antigua música española, árabe y sefaradí con asomos de jazz que la hacen verdaderamente deliciosa en sus cuatro movimientos que, sin nombrarlos, aluden a Don Quijote, Sancho, Dulcinea y Rocinante. Precioso concierto. Dos mundos unidos por la guitarra Esto fue la demostración absoluta del virtuosismo, el decantamiento de lo que significa dominio total de un instrumento, aunado a un profundo sentido musical y al sentimiento, el amor a lo que se hace y quiere trasmitir. Sólo así, combinando el dominio técnico (con esto indescriptible pero que existe y que se llama espiritualidad) puede alcanzarse la excelsitud que arroba y se queda en el escucha para siempre. Es lo que logró el joven guitarrista español Pablo Sáinz Villegas en su concierto único titulado “Dos mundos unidos por una guitarra”, en el que incluyó música de España y de algunos países de América. De España, por ejemplo, “Asturias”, de la Suite Española de Isaac Albéniz, e “Invocación” y “Danza” que Joaquín Rodrigo dedicara a otro grande, Manuel de Falla. De nuestro continente: de Venezuela, su pieza popular más conocida, el joropo “Alma llanera” de Pedro Elías Gutiérrez, y de Paraguay el bello “Sueño en la floresta”, de Agustín Barrios Mangoré. Exquisita escogencia y combinación que hizo que Pablo Sáinz Villegas nos ofreciera El Concierto Inolvidable.

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